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El hambre también amenaza a Kenia

Más del 20% de los habitantes de dos regiones del país presenta índices de desnutrición severos

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Desde que Naciones Unidas declaró el miércoles pasado el estado oficial de hambruna en dos regiones del sur de Somalia, los sistemas de alarma se han encendido en las zonas más cercanas que también están afectadas por la sequía. En el Cuerno de África, más de 11 millones de personas están desnutridas, de las cuales 3,7 se encuentran en Somalia. En Kenia, la cifra es similar: 3,5 millones de personas no reciben la cantidad necesaria de alimentos para subsistir (2.100 kilocalorías por persona y día). Y, según los

estudios de las ONG que trabajan sobre el terreno, hay ciertas regiones kenianas que corren el riesgo de caer en la situación de su país vecino.

En Garbatulla, una región del centro de Kenia en la que viven 44.188 personas, la tasa de desnutrición era del 15,6% en febrero de este año. En el mes de mayo, la cifra había aumentado hasta el 21,6% y, aunque aún no han concluido los estudios actuales, 'lo más probable es que se haya seguido incrementando, porque la situación no ha mejorado en los últimos meses', señala Elena Crego, portavoz de Acción contra el Hambre. 'Son unos índices preocupantes porque tampoco se prevé que la se-quía vaya a mejorar', añadió.

'Sorprende ver cómo en un país tan verde como Kenia la tierra se vuelve árida', destacó Crego. En Garbatulla, la mayor parte de la comunidad son ganaderos que día tras día observan cómo se mueren sus animales, mostrándoles un futuro poco alentador para ellos. Además, con la sequía, los pozos de agua están bajo mínimos. 'La gente bebe de los abrevaderos de los animales, con el riesgo de enfermedades que eso supone', lamentó Crego.

Aunque lo necesario ahora es, según la organización, 'que la comunidad internacional done los fondos prometidos cuanto antes', Crego insistió en que lo fundamental es trabajar en prevención. 'Hay que tomar medidas a largo plazo, establecer programas de seguridad alimentaria y también ofrecerles utensilios para que puedan recuperar sus cultivos en cuanto lleguen las épocas de lluvia', señaló la cooperante.

Lo malo es que no se prevé que la climatología vaya a darles un respiro en noviembre, cuando tendrían que empezar las precipitaciones. Aun así, 'la gente tiene esperanza porque son muy creyentes y no dejan de rezar para que esto cambie', afirmó Crego.

En el distrito de Turkana, al noroeste del país, la situación no es mucho mejor. Allí, las cifras de niños desnutridos también son 'lo bastante preocupantes para requerir una

intervención de emergencia', alertó Médicos Sin Fronteras (MSF). Así se extrae de un estudio realizado por la organización en el que realizaron evaluaciones nutricionales de los habitantes de las aldeas de la zona. ¿El resultado? Una tasa de desnutrición en el distrito de Lapur de un 23%. MSF estableció entonces cinco clínicas móviles con las que ya han podido atender a 132 menores de cinco años que padecían desnutrición severa.

Cruz Roja, por su parte, también ha reforzado su intervención en el Cuerno de África para hacer llegar ayuda de emergencia a más de 560.000 personas en Etiopía, Kenia y Somalia. 'Tenemos que incrementar la ayuda de emergencia, pero se necesita mejorar la capacidad de resistencia no sólo de las personas que huyen de Somalia, sino también de las familias ya empobrecidas que en muchos casos son quienes les están acogiendo', señaló Mercedes Babé, directora de Cooperación Internacional de Cruz Roja, en un comunicado.

De hecho, en el campo de refugiados de Dadaab, en la frontera entre Kenia y Somalia, la situación no deja de empeorar. Las ONG llevan tiempo denunciando el hacinamiento del lugar, que tiene capacidad para 90.000 personas y en el que ya conviven

más de 400.000. 'Cada vez están muriendo más niños y el problema ahora es la escasez de personal para hacer frente a la gran cantidad de recién llegados', confesó un médico del lugar a la BBC.

Y es que cada día llegan a Kenia más de 1.200 personas, de las que un 37,7% están desnutridas, según datos de MSF. Sin embargo, aunque 'es necesario construir nuevos campos, hay que poner solución al conflicto político de Somalia para poder hacer llegar la ayuda a donde hace falta', concluyó el portavoz de MSF, Fernado Calero.