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"Hay que democratizar más la electricidad"

El físico propone que los ciudadanos comiencen a producir su propia energía, que se aumente la inversión en I+D y que se revise el oscuro mecanismo de formación de los precios de la luz 

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Corrían los primeros años de la década de 1990 cuando Cayetano López vio por primera vez un aerogenerador. Fue en Tarifa y era otra España. La electricidad que se necesitaba para poner la televisión y ver a Miguel Indurain ganar el Tour procedía del carbón, el gas, el petróleo y los pantanos de Franco. Y los ciudadanos conocían el riesgo de aquellos combustibles: el petrolero griego Aegean Sea acababa de encallar en la costa de A Coruña con 80.000 toneladas de crudo en sus tripas y los mineros caían por explosiones de gas grisú en la cuenca asturiana. Y allí estaba López, entonces rector de la Universidad Autónoma de Madrid, ante aquellas moles que daban vueltas al son del viento de poniente de Tarifa.

Miraba los molinos con cierto escepticismo. 'Pensaba que su impredecibilidad, no saber cuándo va a hacer viento, impediría que generaran un porcentaje importante de la energía de un país. Ahora sé que estaba equivocado', reflexiona el hoy director general del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), el organismo público donde nacieron la energía solar y eólica en España. En octubre, los molinos generaron el 15% de la electricidad.

'Podemos aumentar las renovables ya o cuando no haya más remedio'

López sabe que erró en el pasado, pero está convencido de que acierta cuando vaticina el futuro: 'Los combustibles fósiles tienen que ser puestos en cuestión, por razones medioambientales, por su escasez y por la dependencia energética. Hay que aumentar la producción de renovables'.

El 80% de la energía primaria en España, incluidos el transporte y la luz, depende del carbón, el petróleo y el gas natural. Que un español pueda congelar una pescadilla o ir en coche al trabajo depende de países como Irán, Argelia, Rusia, Nigeria y Libia.

'Podemos aumentar las renovables de dos formas: cuando no haya más remedio y el precio de los combustibles fósiles esté por las nubes y la situación climática sea horrorosa, o podemos empezar con antelación', diagnostica. A su juicio, el Gobierno que salga de las elecciones del 20-N tendrá que apostar por la solar y la eólica. 'Esta apuesta requiere voluntad política y apoyo económico. No la van a hacer las fuerzas de mercado de forma espontánea, porque quieren retornos de sus inversiones a corto plazo'.

López, nombrado por los socialistas en enero de 2010, no se esconde a la hora de criticar las sombras de la gestión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. 'Hay que invertir mucho más en I+D. En tiempos de crisis económica se tiene tendencia a recortar de lo que no parece imprescindible para el día siguiente, pero hay que utilizar la cabeza y seguir invirtiendo en I+D', opina. Entre 2008 y 2010, el Gobierno recortó el presupuesto del Ciemat un 30%.

López critica las subidas artificiales del precio de la energía en España El director también lamenta, aunque comprende, 'la falta de previsión' del Gobierno con la fotovoltaica. 'El sistema se fue de las manos, porque había una fecha tope [29 de septiembre de 2008] para acogerse a unas ventajas muy sustanciosas. La fotovoltaica se convirtió en el producto estrella de inversión para los listillos. Compraron paneles chinos, los más baratos, sin ver si eran más eficientes. No tuvo el efecto esperado en investigación y desarrollo', censura. 'No debería repetirse, pero podría ocurrir con los parques eólicos marinos'.

Para López, el mayor error de Zapatero ha sido 'no haber dado una solución definitiva a la losa del déficit de tarifa', los 20.000 millones de euros que los ciudadanos deben a las eléctricas porque así lo marca la ley, perpetrada por el PP y mantenida por el PSOE. El Gobierno de José María Aznar congeló los precios de la luz a costa de que las supuestas subidas de costes las pagaran los ciudadanos del futuro. Y un oscuro sistema de cálculo de tarifas disparó la deuda. En España, una subasta descafeinada, en la que las eléctricas y sus filiales se compran y venden a sí mismas, decide los precios, que no paran de subir.

La electricidad de las nucleares y de las hidroeléctricas, muy barata de producir, se paga al mismo precio que la del gas, mucho más cara. 'El futuro Gobierno tendrá que revisar estos mecanismos, que se prestan a que se produzcan incrementos de precio cuando no hay aumentos de costes asociados', señala López. 'Las eléctricas quizá tienen demasiada influencia en el poder. Están en una posición de fuerza'.

Para el director general del Ciemat, parte de la solución es fijar un impuesto especial a la nuclear y a la hidráulica, cuyo beneficio podría financiar la investigación de energías renovables. Otra 'asignatura pendiente', indica, es 'democratizar más la energía', a través de la instalación de paneles fotovoltaicos y miniaerogeneradores en las viviendas y granjas de las zonas rurales. Que los ciudadanos comiencen a generar su propia energía, como ya ocurre en otros países desarrollados.