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De hijo de nazi de la Gestapo a corrupto huido de la justicia

La justicia malagueña ha dictado orden de busca y captura internacional contra el abogado Juan German Hoffman, testaferro de Juan Antonio Roca en la 'Operación Malaya', por no haber ingresado en prisión para cumplir la condena de 5 años. El prófugo es hijo de Hans Hoffmann, que fue oficial de la Gestapo en España y traductor oficial de Hitler con Franco

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Juan German Hoffmann, abogado y testaferro de Juan Antonio Roca en la llamada Operación Malaya

VALENCIA.- La Interpol se ha puesto manos a la obra para capturar a Juan German Hoffmann, abogado y testaferro de Juan Antonio Roca en la llamada Operación Malaya, quien debía haber ingresado en prisión el pasado lunes día 1 de febrero, fecha establecida por el tribunal como límite para que los condenados a penas privativas de libertad ingresaran voluntariamente en las prisiones que ellos mismos hubieran elegido. Hoffmann fue condenado a cumplir los cinco años de condena, tras ser ampliada su pena inicial en una sentencia del Tribunal Supremo dictada en julio de pasado año. El TS estableció que el abogado era la pieza clave del entramado internacional del saqueo de Marbella ideado por Juan Antonio Roca, abriendo distintas sociedades en Suiza, Liechtenstein, Gibraltar y Singapur.

El abogado, que inicialmente había sido condenado a tres años y tres meses por la Audiencia de Málaga, vio incrementada su pena al entender el Supremo que también era culpable de otros dos hechos que había desestimado inicialmente la Audiencia de Málaga. Según la sentencia, el Alto Tribunal entendió que Hoffmann debía ser condenado además por sendos delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública, durante en el ejercicio de 2002. Igualmente,  Juan Germán Hoffmann ha sido condenado a una multa de 17,3 millones de euros y a hacer frente a 200.000 euros de responsabilidad civil, que según fuentes judiciales aún no se han hecho efectivas.

Fuentes cercanas a Hoffmann, habían asegurado a varios medios de comunicación que el letrado encargado de los negocios internacionales de Juan Antonio Roca había ingresado el pasado miércoles 27 de enero en la prisión de Ibiza, un centro penitenciario de 52 celdas, donde apenas se supera el centenar de reclusos e insertada en el casco urbano de Ibiza. Y es además la localidad donde tiene su domicilio oficial el propio Hoffmann y su familia.

El tribunal malagueño, tras comprobar con Instituciones Penitenciarias si tal extremo era cierto, descubrió que el reo Juan Germán Hoffmann no sólo no había ingresado en prisión, sino que había desaparecido de su domicilio, por lo que se procedió ha dictar la correspondiente orden de localización y detención internacional.

Juanito, el alemán

El cónsul Hans Hoffmann –fallecido en 1998- padre del ahora acusado en la Operación Malaya, fue en su día un oficial de la Gestapo que, siguiendo instrucciones de la Alemania nazi, conspiró para eliminar a Franco, tras negarse éste a participar en la II Guerra Mundial junto a Hitler e intentar posibilitar de ese que otros dirigentes falangistas más entusiastas con el nazismo hicieran cambiar el rumbo de la historia. Tiempo después, los planes cambiaron, obviamente, y la Alemania nazi optó por mantener su actividad en la España franquista con el beneplácito del dictador. Un personaje clave de aquellos años fue el general Muñoz Grandes, que dirigió la División Azul y que se convertiría en el principal valedor del nazismo en España, antes durante y después de la II Guerra Mundial, dando cobertura y refugio a cientos de Waffen SS que huyeron tras la derrota militar. Hitler condecoró en 1941 al general Muñoz Grandes con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble.

Hans Hoffman, con Hitler y el general Emilio Esteban

Tras la victoria aliada, el régimen franquista protegió al padre de Hoffmann y evitó que fuera entregado a los británicos, que lo buscaban por detener a ciudadanos alemanes en España contrarios al nazismo y que acabaron sus días en campos de concentración. Hans Hoffmann, conocido como Juanito en Marbella, murió hace 18 años sin desprenderse de su pasaporte diplomático. Como alto mando de la Gestapo en España, llegó a ser amigo personal de Adolf Hitler, y ejerció como traductor oficial en los encuentros del Fürher con el gobierno franquista y con oficiales de su ejército.como el general Muñoz Grandes, al frente de la División Azul y otros como Emilio Esteban. Hoffman también fue oficial de la Legión Cóndor y como piloto participó en el bombardeo de Guernica el 27 de abril de 1937.

Diversos informes policiales y de los servicios de inteligencia británicos, estadounidenses e israelíes, consideraron al padre del principal testaferro internacional de Juan Antonio Roca como “un personaje clave en el entramado creado para dar protección a criminales nazis refugiados en la Costa del Sol”, como se acredita en los libros España, refugio nazi, del historiador Carlos Collado Seidel, “Treue Freunde?: Westdeutschland und Spanien”, 1945-1963 (¿Amigos fieles?: Alemania Occidental y España entre 1945 y 1963), de Birgit Aschmann y La Huella de la Bota, de los nazis del franquismo a la nueva ultraderecha, Temas de Hoy Planeta 2010.

Los aliados señalaron a Hans Hoffmann como dirigente de la Werwolf, que puso en marcha la conocida como Organización Ogro, cuya misión consistía en mantener vivos los principios del nacionalsocialismo entre los alemanes residentes en España, especialmente entre los funcionarios y diplomáticos. La actividad de Hoffmann fue bien valorada por el alto mando alemán, convirtiéndose en un personaje clave en la sede diplomática alemana en España. En concreto en tareas de espionaje en nuestro país. Los informes de la inteligencia estadounidense calificaron a Hans Hoffmann como un sujeto “ambicioso, egocéntrico y sin escrúpulos”. Los servicios de espionaje aliados atribuyeron al aparato represor que controlaba Hoffmann numerosas detenciones con final trágico, entre ellas la del diplomático alemán Erich Heberlein y su esposa, la española Margot Calleja, ambos contrarios al nacional-socialismo.