Público
Público

Los hospitales mantienen 1.500 camas cerradas tras el verano

La red hospitalaria pública formada por todos los centros que reciben recursos públicos de Catalunya cerró durante el verano más de 3.200 camas

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La red hospitalaria pública formada por todos los centros que reciben recursos públicos de Catalunya cerró durante el verano más de 3.200 camas, casi una de cada cuatro. Tras agosto, algunas se han reabierto, pero no todas. A 30 de septiembre, continuaba clausurado el 10% de la oferta: 1.450 camas convencionales y 39 de críticos, según desveló la Conselleria en el consejo de administración del Servei Català de la Salut. Y aún no se sabe cuántas más se reabrirán de aquí a final de año y cuáles se quedarán cerradas. En rueda de prensa, el conseller Boi Ruiz aseguró que se ha adaptado la oferta a la demanda, ya que, según los datos de la Conselleria, antes de efectuarse los ajustes la ocupación de camas era del 75%, por lo que aún quedaría recorrido para efectuar nuevos ajustes. Los datos del Govern catalán no coinciden, sin embargo, con los de los sindicatos, que denuncian que los centros hospitalarios están desbordados por los ajustes y por las nuevas condiciones de contratación de servicios impulsados desde la Generalitat.

Hace meses que los facultativos denuncian presiones de las gerencias hospitalarias para que aceleren las altas hospitalarias. Los datos sobre actividad ofrecidos ayer confirman esa denuncia. Los ingresos cada vez son más cortos. La permanencia media era de cinco días en 2010 y está siendo de 4,8 días. Sería un dato positivo si no fuera porque los reingresos también crecen, como si se tratara de una relación de causa-efecto. Sucedía en una proporción del 10,9% el año pasado y ocurre ahora en el 11,3%.

En paralelo a esos datos, crece la cirugía menor ambulatoria (un 19%), lo que ha aliviado la actividad en los hospitales, que han visto como el número de prótesis implantadas caía en el último año un 3,6%.

El ahorro de la Administración catalana también ha llegado al transporte sanitario no urgente, que ha visto como las salidas de vehículos se reducían un 10,5%. Los vehículos cada vez van más cargados y los traslados cada vez son más largos para los usuarios, que sufren una ronda más larga para poder recoger a más enfermos crónicos que deben ir también a los hospitales.