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La imaginación... al narcotráfico

En lo que va de año, la Policía ha interceptado 90 toneladas de droga en los sitios más insospechados

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En el sempieterno juego del ratón y el gato que es la lucha contra el narcotráfico, los roedores muestran cada vez una imaginación mayor para esconder la droga. En lo que va de año, la Brigada Central de Estupefaciente de la Policía se ha incautado de más de 74.000 kilos de hachís, cerca de 15.000 de cocaína, 119 de heroína, 71 de speed y casi 5.000 dosis de LSD. Frías estadísticas que no reflejan completamente el esfuerzo policial que ha permitido localizar un sinfín de alijos en los sitios más insospechados: cocaína escondida en equipos de crioterapia, alijos bajo gambas congeladas, estupefaciente camuflado en el interior de molinos de viento... Unas veces, grandes cantidades. Otras, unos pocos kilos. Siempre, droga.

Sólo durante el pasado mes de octubre, los agentes del aeropuerto de Madrid-Barajas detectaron 32 correos y se incautaron de más de 80 kilos de drogas. Muchos de los arrestados habían practicado dobles fondos en sitios tan curiosos como sus propios pantalones, juguetes o un colchón hinchable. Trece de los detenidos no encontraron mejor escondite que utilizar su propio aparato digestivo para ocultar las bolas de droga.

Más original fue el matrimonio de 58 años que fue detenido en el aeropuerto de Manises (Valencia). Pretendía introducir en España 1.600 gramos de cocaína ocultos en las plantillas de las zapatillas deportivas que ambos calzaban. Considerablemente mayor era el alijo con el que los narcotraficantes habían moldeado 42 piezas de una vajilla. La falsa porcelana de vasos, platos y fuentes eran en realidad 20 kilos del polvo blanco cuya frágil apariencia había resistido un largo viaje aéreo entre la localidad venezolana de Maracaibo y Barcelona, con escala en Londres.

Novecientos kilos de cocaína estuvieron a punto de burlar todos los controles policiales el pasado verano. Venía ocultan entre 20 toneladas de fruta que una empresa dedicada a la exportación de plátanos, yucas y piñas había importado desde Ecuador. Los traficantes habían sustituido la pulpa de las mismas con cilindros donde ocultaban la droga.

También en cilindros venían 35 kilos de heroína que la Policía interceptó en un camión en Seseña (Toledo). En esta ocasión el escondite no era otro que el sistema hidráulico de los frenos del vehículos. Los agente tuvieron que desmontar parte del camión para conseguir acceder al caballo. Algo parecido ocurrió con los 46 kilos de cocaína que un petrolero llevaba ocultos en la sala de máquinas. La droga estaba oculta en un habitáculo junto al timón al que sólo se podía acceder desde una pequeña ventana o bien desde el agua.

Una de las últimas operaciones tuvo como escenario el pasado mes de octubre una granja agrícola en Daimiel (Ciudad Real), donde se encontraba uno de los mayores laboratorios de droga desmantelados en España. El lugar era una auténtica planta clandestina de cocaína que producía semanalmente más de 50 kilos es esta droga. La cocaína era introducida en España vía marítima oculta en sacos de cacao en polvo procedente de Venezuela. Luego, los narcos se encargaban de cocinar el alijo para poner en la calle.

El juego sigue. El ratón usa su imaginación. El gato, su experiencia.