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Los imputados entierran en recursos al instructor del caso

El juez Pedreira ya ha resuelto cien desde abril de 2009 y la cifra sigue creciendo

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'Lo recurren todo, hasta que los llamen a declarar'. Pronunciada por una persona próxima al Tribunal Superior de Madrid (TSJM), la frase resume la estrategia de bloqueo silencioso seguida por los imputados del caso Gürtel. En los nueve meses y medio hábiles transcurridos desde que, el 31 de marzo de 2009, asumió la instrucción del sumario, el juez Antonio Pedreira ya ha resuelto cien recursos. El jueves le quedaban 12 pendientes de resolución. Pero la cuenta no acaba ahí: 'Siguen presentando recursos', corroboran en su entorno. Enterrado en papeles, disminuye el margen de maniobra del magistrado para que la instrucción sumarial avance a buen ritmo.

'Esto es siempre una carrera de fondo', le dijo a Correa su abogado

Con un sistema procesal como el español, donde la posibilidad de impugnar cada decisión del juez instructor apenas conoce límite, los hechos no auguran un cambio positivo para Pedreira en lo que a burocracia se refiere. La Constitución consagra el derecho a un proceso judicial sin dilaciones indebidas. Pero, aquí, el tiempo constituye un factor decisivo. Y, máxime en una situación de incertidumbre política, a los imputados en el mayor caso de corrupción política fraguada al calor de administraciones del Partido Popular les interesa ganar todo el tiempo posible.

'Cada vez que uno recurre ejemplifica otra fuente conocedora del caso, se adhieren otros, y eso implica que el juez tiene que notificarles a todos que se les tiene por adheridos, con el papeleo que eso significa'. 'Están colapsando el juzgado', avisa la fuente.

'Lo recurren todo, hasta que los llamen a declarar', dice el entorno del juez

La cifra de implicados no cesa de crecer. En su último auto, dictado el pasado día 9, Pedreira habla de 'alrededor de 80' imputados. Sus respectivos abogados pertenecen a diferentes bufetes, pero las puntadas que va dando cada uno se entrelaza con las de sus colegas hasta formar un solo dibujo en el tapiz.

Una de las conversaciones grabadas en la cárcel a Francisco Correa y su abogado por orden del primer instructor del caso, el juez Baltasar Garzón, ilustra lo anterior. 'Estos asuntos -dice el abogado del presunto jefe de la trama corrupta- son siempre iguales, como Malaya, Estepona... Siempre es una carrera de fondo que empieza con un informe policial, pero lo que hay que tratar es de coordinar al máximo'. El abogado que habla en los términos expuestos es José Antonio Choclán, ex juez de la Audiencia Nacional y uno de los líderes naturales de la defensa. La policía intervino esa charla el 6 de marzo, un mes después de que Garzón lanzara la operación y cuando ya obraba en poder de Anticorrupción y del juez el famoso pen drive que contenía la contabilidad oculta de la red.

La burocracia resta al magistrado tiempo. Y ralentiza la instrucción

Hace 15 días, Pedreira rechazó el recurso contra las escuchas en prisión. Los imputados ya han impugnado el auto de Pedreira ante la Sala de lo Civil y lo Penal del TSJM, el órgano inmediatamente superior a Pedreira y cuyo dictamen resulta inapelable. La avalancha de recursos también está afectando a la operatividad de la sala: ya ha resuelto medio centenar y tiene pendientes otros 25, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Si la sala valida la decisión de Pedreira sobre las escuchas, a los imputados sólo les quedará un camino: acudir al Constitucional invocando que se han vulnerado sus derechos fundamentales. Choclán ya advirtió que está dispuesto a llegar 'donde haga falta' para que queden en agua de borrajas escuchas que aportan una información clave sobre los manejos de la red.

El colapso en que se ha visto sumido el juez del TSJM Antonio Pedreira le llevó a pedir el envío de un magistrado de apoyo que lo ayudase en la instrucción del ‘caso Gürtel'. Fuentes próximas al juez confirmaron que Pedreira lanzó dos peticiones. Ambas fueron rechazadas.

El sistema procesal español, en el que cada juez es soberano salvo que, por razones disciplinarias, intervenga el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), imposibilita en la práctica que dos magistrados instruyan la misma causa.

El colapso, por tanto, en el juzgado de Antonio Pedreira no sólo no tiene visos de aligerarse sino que puede empeorar. Lo previsible es que, una vez que el magistrado levante el secreto del sumario sobre otros 40.000 folios, se produzca una nueva avalancha de recursos.

El calvario burocrático de Antonio Pedreira no se ciñe a los recursos de los imputados. Según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el juez recibe a diario una media de 12 escritos sobre el ‘caso Gürtel': oficios de la policía, comunicaciones y, por supuesto, los ya mencionados recursos.

El secreto sumarial podría, no obstante, prorrogarse si Pedreira lo considera oportuno para proteger la investigación. Algunas fuentes señalan que lograr información de algunos paraísos fiscales donde, supuestamente, colocó el dinero la red corrupta se está convirtiendo en un calvario.