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Los indignados ceden para salvar su protesta en Bruselas

Se organizan tras las 48 detenciones que sufrieron la noche del sábado

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El parque Elisabeth estuvo ayer desierto. Ni rastro de los indignados tras una noche de incidentes con la Policía que se saldó con 48 detenidos, 27 de ellos españoles. Al cierre de esta edición, en este parque de Bruselas no había más que un cartel luminoso, cedido por las autoridades municipales, que señalaba la dirección del nuevo cuartel general de la indignación global.

Allí, en un edificio universitario en desuso que también fue cedido, comenzaron a prepararse las actividades de toda la semana de cara al broche final, una gran manifestación prevista para el próximo sábado.

La Policía libera sin cargos a todos los detenidos, incluidos los 27 españoles

A lo largo de la mañana, los 48 detenidos por la Policía quedaron en libertad. Entre ellos había 27 españoles, que rechazaron abandonar el parque en la noche del viernes, a pesar de que no contaban con permiso de las autoridades. Los detenidos, la mayoría integrantes de las marchas que habían llegado a Bruselas tras cientos de kilómetros a pie, reclamaban su derecho a acampar en el espacio público.

En el nuevo cuartel general, algunos de los participantes en la asamblea denunciaron a este diario brutalidad policial, tanto en el desalojo y detención como por la noche en el calabozo. Según numerosos integrantes del movimiento, casi nadie aboga ya por reconquistar el parque para acampar. Los motivos son evitar el frío y la lluvia de estos días en Bruselas y que otro enfrentamiento con la Policía, que no acepta la acampada por tratarse de un lugar protegido, pueda perjudicar los objetivos de la semana de actividades.

El movimiento prepara esta semana la manifestación del próximo sábado

La primera asamblea se centró, durante más de una hora, en la presencia de los medios de comunicación durante la semana de actividades. Varios participantes se mostraron a favor de 'prohibir la entrada de medios a grabar, porque no está claro qué difusión van a hacer' y que les 'manipularán', en palabra de una de ellas. Para Héctor (que no quiso facilitar su apellido), a favor de abrir las puertas a la prensa, 'son los medios los que tienen que preguntar a los que mandan por qué estamos aquí, no a nosotros'.

El punto se cerró sin una decisión por falta de consenso y la asamblea indignada pasó a otras cuestiones organizativas: el uso del edificio, la creación de comisiones temáticas o la relación con las autoridades públicas.

En el punto de información, un grupo de jóvenes recibe a cualquiera que entre por la puerta. En un papel, a modo de acreditación, los participantes escriben su nombre y las lenguas que hablan. Jordi (tampoco autorizó a revelar su nombre completo), físico de profesión y en paro desde un poco antes de que estallara el movimiento en la Puerta del Sol, es uno de ellos.

'Estoy indignado porque no encuentro trabajo', asegura. Vive en Bruselas, donde fue despedido de su último puesto, y desde aquí aspira a internacionalizar el movimiento y reflexionar sobre la responsabilidad de la Unión Europea en el déficit democrático que según él asola Europa. 'El movimiento es un bebé, acaba de nacer, y vamos a crecer', relata. 'A nosotros, los políticos no pueden exigirnos nada, pero nosotros a ellos sí', asegura.

Su historia es similar a la de otros muchos jóvenes, en paro o no, que reclaman una renovación profunda de la democracia. 'Entiendo perfectamente sus razones', asegura Ahmed Laaouej, senador belga, sentado en el aula magna para escuchar la asamblea. 'Sus reivindicaciones son sintomáticas de esta época, de una globalización muy agresiva en lo económico, y está bien que alguien denuncie las debilidades de la democracia participativa', relata.

El día de ayer comenzó con labores de logística y los primeros contratiempos: desagües que no funcionan, circuitos eléctricos amenazados por el agua de lluvia y el colapso de los baños, unos problemas que requirieron la presencia de bomberos al final de la tarde.

Pero la logística no impidió que comenzaran los talleres sobre 'desempleo y asistencia social', según los responsables de comunicación del movimiento. Además, se proyectó un documental sobre la brutalidad policial y se debatió sobre la situación de Grecia. Los actos continuarán hoy con temas como 'la privatización del agua', 'mujeres' y 'deuda pública'.