Publicado: 05.07.2012 11:40 |Actualizado: 05.07.2012 11:40

El indulto no impide que los Mossos torturadores entren en prisión

La Audiencia de Barcelona desestima los recursos interpuestos por los agentes y les envía a cumplir una pena de dos años por la "especial gravedad de los hechos"

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La Audiencia de Barcelona ha desestimado los recursos presentados hace dos semanas por los policías condenados y por primera vez en la historia agentes de los Mossos d'Esquadra irán a prisión por torturas, aunque el juez aún no ha decidido la fecha de ingreso, según informan desde el organismo. Se trata de los cuatro funcionarios que fueron condenados  en 2008 por someter a malos tratos a Lucian P., un ciudadano de nacionalidad rumana al que confundieron con un atracador en julio de 2006. A principios de este año, el Gobierno concedió un indulto a los agentes condenados por lesiones, tortura, maltrato y detención ilegal, delitos por los que debían cumplir penas de inhabilitación profesional, varios años de prisión y multa. Sin embargo, el mes pasado la Audiencia les ordenó que cumplieran una pena de prisión de dos años, frente a los más de seis a los que habían sido condenados en un primer momento, aludiendo "razones de prevención general y especial, de peligrosidad criminal, de repulsa y alarma social".

El indulto parcial aprobado por el Congreso de Ministros conmutaba todas las penas impuestas por una única de dos años de prisión y suspensión de cargo público. De esta forma, al no tener antecedentes, los agentes quedaban en libertad. Ahora, la Sala Novena de la Audiencia ha desestimado los recursos que presentaron los mossos contra la decisión de no suspenderles la pena a la que fueron condenados.

En cuatro resoluciones emitidas, los magistrados presentan y justifican legalmente la decisión de enviar a prisión a los cuatro agentes, al tiempo que deniegan conmutar los dos años de prisión por multas o trabajos para la comunidad. Entre otras razones, los magistrados justifican la pena por la "naturaleza y especial gravedad de los hechos -insistimos, de naturaleza muy grave-, y delitos por los que ha sido condenado", incidiendo en "la condición del penado y el hecho de que ejecutara dicha actuación delictiva en la condición de agente de policía".

Los hechos se remontan a julio de 2006 cuando cuatro Mossos vestidos de paisano detuvieron al ciudadano rumano Lucien P. a la salida de su casa: le pusieron la zancadilla, le tiraron al suelo y le golpearon. Los agentes investigaban un atraco cuya víctima identificó con "bastantes dudas al detenido".

Un mosso le metió una pistola en la boca y le amenazó con tirarle "por un barranco" Los agentes introdujeron al detenido en un vehículo policial y, durante el traslado a la comisaría, uno de los procesados le metió en la boca la pistola que llevaba, amenazándole con tirarlo "por un barranco" si no reconocía los hechos que se le imputaban.

Los agentes siguieron golpeando a Lucien P. en el aparcamiento de la comisaría de Les Corts, desoyendo su llanto y sus advertencias de que podía morir por ser hemofílico, hasta que otro mosso -no identificado- les dijo que pararan, que había cámaras de grabación.

Posteriormente se demostró que el detenido no tenía nada que ver con los hechos que se le imputaban.