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Un infiltrado en la policía afgana mató a los españoles

El talibán que asesinó a los dos guardias civiles y a un intérprete en la antigua base española de Qala i Naw era el chófer del jefe de la policía afgana. La multitud que intentó asaltar el cuartel fue r

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La insurgencia talibán ha puesto en jaque la seguridad de la provincia afgana de Badghis. La supuesta estabilidad de la zona era precisamente uno de los principales logros de la participación española en la guerra de Afganistán del que presume el Gobierno desde hace meses. Hasta ayer, cuando un insurgente infiltrado en la policía afgana mató a tiros a tres españoles dos guardias civiles y un intérprete hispano iraní en la antigua base española General Urrutia de Qala i Naw, mientras los efectivos españoles instruían a las fuerzas de seguridad locales. Tras los asesinatos, una multitud intentó asaltar la base, que repelió el ataque.

El asesino de los tres españo-les que, según los talibanes, se llamaba Ghulam Sakhi, resultó ser el chófer del jefe de la policía afgana, el capitán Bashir. Acabó con tres vidas: la de un capitán de la Guardia Civil, el albaceteño de 33 años José María Galera Córdoba; la del alférez Abraham Leoncio Bravo, coruñés de 34; y la del intérprete Ataollah Taefi Kalili, de 54, nacido en Irán pero con nacionalidad española.

Los agentes instruían a policías afganos cuando fueron asesinados

El atentado tuvo lugar sobre las 6.20 horas de la mañana, hora local (8.50 horas en España) y se perpetró justo cuando una decena de miembros de la Guardia Civil realizaba labores de instrucción a policías afganos en la sede del antiguo Equipo de Recons-trucción Provincial (PRT) de las fuerzas españolas, situado en el centro de Qala i Naw, una ciudad de unos 12.000 habitantes al norte de Afganistán y capital de la provincia de Badghis.

Desde el Gobierno explicaron que 'sin mediar discusión' el chófer del jefe policial afgano disparó contra los presentes en la antigua base con un fusil de asalto AK-47 el conocido como Kalashnikov y mató en el acto a los tres españoles. Según apuntó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el asesino 'intentó huir' tras el ataque pero, antes, efectivos de la Guardia Civil acabaron con él a tiros.

Rubalcaba explicó que en el momento de la instrucción se encontraban presentes nueve guardias civiles y dos miembros de las Fuerzas Armadas, aunque desde Defensa puntualizaron que en el conjunto de la base había 40 españoles entre miembros del instituto armado y el Ejército.

El atacante intentó huir pero fue abatido por efectivos españoles

Pese a que el Gobierno lleva insistiendo en el 'entendimiento' existente entre las tropas españolas y la población de Badghis, lo ocurrido ayer en la capital de la provincia tras el atentado puso de manifiesto todo lo contrario. Después del incidente el caos se apoderó de la pequeña ciudad situada en medio de las montañas afganas.

Tras los disparos se vivieron 'auténticos momentos de tensión', según indicaron fuentes gubernamentales, cuando 'unos 200 vecinos de Qala i Naw' lanzaron piedras contra la antigua base española e intentaron asaltarla. La agencia Reuters elevó esa cifra a 2.000.

La antigua base se encuentra en mitad de la ciudad, en lo que antes de la llegada de las tropas era un parque. Los asaltantes la rodearon, y 'tras sentirse acorralados', los efectivos españoles efectuaron disparos al aire antes de emprender su regreso a la nueva base española Ruy González de Clavijo, situada al otro lado de la pista del aeropuerto de Qala i Naw, que separa la ciudad en dos.

Fue entonces cuando la policía afgana y el ejército del país tomaron el control de la seguridad de la antigua base e hicieron frente a tiros a los disturbios ocasionados en la calle. Varias agencias señalaron que, al intentar repeler el intento de asalto de las instalaciones militares, al menos 18 civiles fueron heridos de bala. No obstante, el Ministerio de Defensa negó que se produjeran heridos durante las 'carreras' que tuvieron lugar en la ciudad.

Un portavoz de los insurgentes confirmó la autoría del ataque

El departamento que dirige Carme Chacón reconoció, además, que sobre las nueve de la mañana hora local (11.30 en España), una veintena de personas se acercó en similar actitud agresiva a la nueva base, aunque 'desistieron a los pocos minutos'. El Ruy González de Clavijo es el principal cuartel español en la zona, donde viven un millar de militares.

Los dos guardias civiles asesinados ayer estaban destinados en el Centro de Adiestramientos Especiales de Logroñoy habían llegado a Afganistán el pasado mes de marzo para contribuir al proceso de afganización que impulsa España en el marco de la misión ISAF de la OTAN. Con este programa, la Alianza pretende transferir el control militar y civil a los afganos.

Galera y Leoncio integraban uno de los Equipos Operativos de Mentores y Enlace (OMLT, por sus siglas en inglés) que trabajan en Qala i Naw. Su misión concluía el próximo 22 de septiembre, fecha en la que tenían previsto regresar a España. Ese mismo mes, el Gobierno enviará al país asiático otros dos nuevos OMLT con los que se alcanzará la cifra máxima de 1.511 efectivos desplegados en Afganistán, cifra autorizada por el Congreso el pasado mes de diciembre. El intérprete hispano iraní vivía en España desde hacía 30 años.

Respecto a lo sucedido ayer, el ministro del Interior quiso dejar claro que se trató de 'un atentado terrorista premeditado', y que es 'evidente que quien disparó sabía perfectamente lo que hacía'. Rubalcaba se reunió por la tarde con la ministra de Defensa, Carme Chacón, para tratar lo ocurrido y estudiar la estrategia a seguir en el país asiático.

Rubalcaba: 'Ha sido un atentado terrorista premeditado'

La infiltración del asesino que, según el portavoz de los talibanes, Qari Mohamad Yusuf, forma parte de su grupo, hará al Gobierno replantearse sus relaciones con los ciudadanos afganos y la policía y el ejército del país. Actualmente, muchos vecinos de Badghis trabajan para las tropas españolas realizando labores de seguridad y otros trabajos en las bases.

Ayer, el director de la Guardia Civil y de la Policía, Francisco Javier Velázquez, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, general José Julio Rodríguez, partieron rumbo a Afganistán para repatriar los tres cadáveres. Defensa prevé que estén de vuelta hoy mismo. Rubalcaba, que expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos, aseguró que el Gobierno les dará 'el máximo rango de honores'.