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La información del coste de la consulta no llega al paciente

Las comunidades están reacias a aplicar la factura en la sombra' y esperan a que Sanidad les dé instrucciones. La medida está prevista para que entre en vigor a finales de este mes

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A falta de 20 días para que finalice octubre, el plazo fijado por la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, para que entre en vigor la llamada factura en la sombra (la entrega al paciente de un documento donde conste el gasto de su consulta hospitalaria), el consenso que busca el ministerio está lejos de alcanzarse.

Al menos dos comunidades autónomas, Catalunya y Navarra, han descartado informar a los pacientes del coste de la asistencia que reciben. Otras regiones evitan entrar en detalles y han delegado en el Ministerio de Sanidad para que les presente una propuesta unificada y, entonces, decidir si aplican o no la medida. La iniciativa pondrá de manifiesto por ejemplo que, cada vez que se llama al médico para que acuda a visitar al enfermo a su casa, las arcas públicas desembolsan más de 70 euros. Otro ejemplo: cada visita al médico de cabecera cuesta alrededor de 60.

Catalunya y Navarra descartan aplicar la propuesta de Sanidad

La medida forma parte de los acuerdos que tomaron las autonomías y el Ministerio de Sanidad el pasado 18 de marzo para promover la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Las administraciones consideraron entonces que la factura en la sombra es una acción para ayudar a 'concienciar a la ciudadanía de la necesidad de hacer un buen uso del sistema' y por tanto moderar 'la presión asistencial'. Sanidad insiste en que la factura en sombra no supondrá coste alguno para los pacientes. Además, argumenta que 'los ciudadanos tienen derecho a saber en qué se invierten sus impuestos'.

Pero la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp) sospecha que tras la iniciativa hay una voluntad de aplicar el copago sanitario, cuyo debate se reabrió hace medio año con la boca chica, como si se tratara de un sondeo a la opinión pública. 'La factura en sombra es sembrar sobre un futuro copago', asegura la presidenta de la Fadsp, Carmen Ortiz.

El Foro de Pacientes: 'No somos clientes, somos pacientes'

Galicia, desde 1998, y el País Valencià, desde 2003, son las únicas autonomías que ya dan a los pacientes un documento donde consta el gasto que la prestación recibida ha significado a las arcas públicas. Andalucía empezará a aplicar la medida en las próximas semanas, según fuentes de su Consejería de Salud. Arrancará con una prueba piloto en el Hospital Costa del Sol de Marbella.

Catalunya aplicó la medida en 2003, pero la abandonó al cabo de unos meses. Según argumentan fuentes de la Conselleria de Sanitat, la medida no se puede aplicar de forma continua, porque 'perdería efectividad'. Por ello, Catalunya no se plantea volver a dar la factura en sombra al menos en los próximos meses.

Tampoco Navarra establecerá la factura en sombra. A cambio, el pasado junio, su consejera de Salud, María Kutz, lideró una campaña informativa a pie de calle, trasladando a los ciudadanos el coste de los tratamientos, consultas y pruebas que más se realizan en el Sistema Nacional de Salud. Además, los médicos también informaron a los pacientes del coste de las pruebas que se les realizaron.

El resto de comunidades o no expresan claramente si aplicarán la factura en la sombra o si lo harán, no saben cómo. Por ejemplo, Extremadura, que quiere aplicar la medida y que esta sea común en toda España, está 'a la espera de directrices más concretas del ministerio'. Según explican, 'aún no está acordado si la información de los procedimientos a los usuarios será individual o bien se dará una información a la población en general sobre los procedimientos médicos'.

Fuentes del Ministerio de Sanidad explican que cada comunidad autónoma decidirá el modelo que mejor se adapte a sus posibilidades. 'Podría emitirse una factura con un coste medio por servicio o una factura que midiera los costes de la atención personalizada de cada paciente', detallan.

El catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra y presidente de la Asociación Mundial de Economía de la Salud, Guillem López Casanovas, critica la factura en sombra: 'Es más ruido que nueces'. Según argumenta, el hecho de dar una factura al paciente tras darle el alta lleva a pensar que se acude al médico 'por capricho'.

Si de verdad se pretende una medida efectiva, López Casasnovas apunta que bastaría con campañas informando al paciente de qué cuestan las intervenciones al sistema. Este experto también propone crear una especie de hoja resumen anual de cuál ha sido la utilización que cada ciudadano ha hecho del sistema, lo que permitiría detectar si se diera un uso indebido. Lo ideal sería, apunta, que sobre el posible uso indebido por ejemplo un paso por las Urgencias sin acudir por la atención primaria se pudiera aplicar una especie de copago en función de la renta del paciente.

En cambio, la catedrática de Economía de la Universitat de Barcelona, Marisol Rodríguez, considera positiva la factura en sombra. 'Resulta educativa, en un país donde no estamos acostumbrados a valorar lo público. Como aparentemente es gratis, nadie toma conciencia del coste de ir al médico', argumenta. De todos modos, esta experta alberga dudas sobre la efectividad real de la medida a la hora de reducir el gasto.

En lo que sí resultará efectiva la medida, asegura Rodríguez, es que 'esa mayor valoración puede facilitar una mejor aceptación de un posible copago'.

Por su parte, el presidente del Foro Español de Pacientes, Albert Jovell, reivindica que se explique al ciudadano 'para qué se va a hacer' la factura en la sombra. Jovell, reivindica que los ciudadanos no van al médico por gusto. 'No somos clientes del Sistema Nacional de Salud, somos usuarios y pacientes. No elegimos cuándo vamos ni cuánto nos cuesta', reivindica. 'Vamos a utilizar igual la sanidad, cueste más o cueste menos', sentencia.

La opinión de los médicos dista de la vehemencia con que Jovell defiende a los pacientes. El secretario general de la Organización Médica Colegial, Serafín Romero, defiende la efectividad de la factura en la sombra para mantener la sostenibilidad del sistema, siempre que vaya acompañada de otras iniciativas encaminadas a recortar el gasto.

Según recuerda, 'objetivamente los españoles frecuentan el Sistema Nacional de Salud al menos tres o cuatro veces más' que otros vecinos europeos, como es el caso de los franceses. 'Enseguida se va al médico, por miedo a tener una enfermedad', insiste.

Quienes se oponen a la implantación de la factura en la sombra alegan que acabará desembocando en el copago sanitario. Con el siguiente razonamiento: se empieza por informar al ciudadano del coste de la asistencia que recibe y una vez este sabe lo cara que resulta a las arcas públicas, se le acaba haciendo pagar por ella. El debate sobre el copago sanitario nunca ha dejado de estar presente, si bien en tiempos de bonanza económica ha estado más o menos latente. En época de vacas flacas, la propia ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, relanzó, el pasado mayo, la discusión sobre la posibilidad de que el ciudadano pague parte de la asistencia que recibe. La impopularidad de la medida puso una vez más de manifiesto que las comunidades autonónomas desmentían en público lo que debatían de puertas para adentro. Así, ni siquiera la consellera catalana de Sanidad, Marina Geli (PSC), tradicional defensora de implantar un copago sanitario para disuadir del uso excesivo de la sanidad pública, quiso entrar en el debate abierto por la ministra. Las autonomías que sí se posicionaron lo hicieron para descartar rotundamente la implantación del copago sanitario.