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Los inmigrantes van a los MIR que los españoles rechazan

Más de 1.500 plazas fueron rechazadas por los médicos locales en 2010 y ocupadas por extranjeros. La ultraderecha ataca a Pajín por permitir a los extranjeros presentarse al examen

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Para 13.203 médicos ayer fue un día clave en sus vidas. El Ministerio de Sanidad publicó los resultados de la última convocatoria del examen MIR (Médico Interno Residente) que da acceso a las 6.733 plazas de formación en los hospitales públicos. Desde hace dos años casi la mitad de los aspirantes son extranjeros lo que ha provocado un recelo que según los especialistas e implicados en la oposición no tiene razón de ser. Defender que los extranjeros quitan las plazas a los españoles, como hacen algunos sectores de la ultraderecha, es una falsedad. Entre los 100 mejores del último examen sólo hay 6 médicos formados en universidades foráneas.

El acceso al Sistema Nacional de Salud se rige bajo los principios de la ley de Extranjería. Los médicos españoles, de la UE y extracomunitarios con permiso de residencia tienen los mismos derechos y deberes como en cualquier otro proceso de oposiciones. La polémica surge con los aspirantes extracomunitarios que llegan a España con un visado de estudiante específico para el MIR. Algunos colectivos se han apoyado en el sindicato ultraderechista Manos Limpias para denunciar la autenticidad de sus títulos de Medicina.

'El baremo de los españoles siempre va a ser mucho mejor. Ellos no compiten contra los extranjeros sino contra ellos mismos. Al final los extranjeros nos quedamos para llenar los huecos que ellos no quieren', analiza el médico colombiano Juan Gonzalo, de 29 años. Este licenciado en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín ha obtenido un 1.638 en el último examen. Espera que esa nota sea suficiente para cumplir su objetivo de estudiar 'en Madrid, Valencia o Barcelona' traumatología o cirugía maxilofacial.

El sistema impide que los 3.945 extranjeros con permiso temporal en España como Juan Gonzalo obtengan más del 10% de las plazas (673) pero eligen en el orden obtenido en el examen. Es decir, si las 6.733 plazas se agotan antes de que llegue el primer extracomunitario se quedarían sin opciones hasta una segunda repesca donde también tienen limitadas las plazas.

'No es injusto, siempre que se presenten en las mismas condiciones'Este cupo desmantela las críticas a la ministra de Sanidad Leire Pajín, vilipendiada por los medios de ultraderecha por permitir presentarse a tantos médicos extracomunitarios. El boom de los extranjeros en el MIR empezó el año pasado cuando el número de aspirantes subió en 2.000 personas. 'No es injusto, siempre que se presenten en las mismas condiciones: título homologado y equiparando el valor de su expediente académico (un 10% de la nota final) al modelo español', opina el vocal de la Organización Médica Colegial de España, Fernando Rivas.

'Hemos pedido al Ministerio que una mera convalidación de papepeles es claramente insuficiente y se debería realizar una prueba', argumenta el presidente de los decanos de Medicia, Joaquín García Estañ. Muchos latinoamericano optan por viajar a España porque en EEUU se les pide un examen para convalidar su título.

Al cupo máximo de extranjeros hay que sumar las renuncias de los médicos españoles a las plazas menos apatecibles. Según los datos de la OMC, en los dos últimos años ha habido entre 1.500 y 2.000 médicos españoles que han decidido repetir el examen para mejorar nota y escoger una especialidad mejor. En el reparto de especialidades de 2010, un 45% de las 1.904 residencias de médico de familia fueron ocupadas por extranjeros mientras que en las más cotizadas como ginecología o pediatría los españoles ocuparon el 75%.

Sanidad ha modificado algunas condiciones para garantizar los posibles desequilibrios entre médicos que llegan al examen desde universidades extranjeras o privadas y el resto. El peso del expediente académico se redujo del 25% al 10%, siguiendo una de las principales reclamaciones del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), temerosos ante la proliferación de facultades privadas de Medicina donde la exigencia es menor.

Esta medida desenbocó en un nuevo debate: ¿Es justo medir la valía de seis años de carrera en una sola prueba? 'Puede que el MIR no valore si uno es mejor médico pero es el único sistema que puede ordenar a los opositores', explica el presidente del CEEM, Iñigo Noriega. Las pruebas de los últimos años han incluido fotografías y casos clínicos que reducen la importancia de la preparación que los estudiantes reciben en las academias especializadas.

El sistema de residentes está en pleno proceso de revisión y no es descartable que, tomando como ejemplo el debilitamiento de otras ofertas de empleo público como en la educación, las plazas disminuyan en un futuro. Para los decanos es un error porque 'lo que faltan son especialidades de MIR, no plazas en las facultades', denuncia García Estañ.

El Gobierno trabaja en un nuevo sistema que evalúe al médico durante su residencia para hacer más justa la elección de la especialidad. El sistema MIR ha empujado a las facultades a diseñar en exceso sus enseñanzas al examen. 'Lo prevalente deja paso a lo excepcional,el empollón sustituye al hábil, el egoismo al compañerismo...', concluye García Estañ.