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Interior atribuye la renuncia de la banda a su extrema debilidad

Los golpes policiales allanaron el camino hacia el fin de la violencia

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Hace apenas un mes, cuando el Gobierno ya sabía que ETA había asumido su final y sólo aguardaba la escenificación escogida por la banda para anunciarlo, un miembro del Consejo de Ministros se preguntaba: '¿Habría actuado Batasuna como lo ha hecho en los dos últimos años si ETA fuera la de hace una década?'. Con esa retórica resumía el relato que defiende el Ejecutivo: ha sido el Centro Nacional de Inteligencia, la Policía y la Guardia Civil quienes han mostrado el abismo a la banda. Y sólo en esta situación de máxima debilidad de ETA, Batasuna ha sido capaz de emprender el actual proceso sin violencia.

La euforia en los círculos políticos nacionalistas de Euskadi y progresistas de toda España era ayer disimulada satisfacción entre los artífices de la derrota policial de ETA: las Fuerzas de Seguridad del Estado. Demasiados muertos en sus filas, demasiadas expectativas de paz rotas para no desconfiar. Fuentes de todos los servicios de información coincidían ayer en señalar la efectividad policial como la auténtica causa del 'cese de la actividad armada' anunciado ayer por ETA.

El diálogo se ceñirá a desarme, presos y refugiados en el extranjero

Los investigadores no son ajenos a la batalla que se ha librado en el seno de la izquierda abertzale y en la que finalmente se han impuesto la vías políticas propugnadas por Batasuna. Por fin, ETA ha asumido la exigencia de todos los firmantes del Acuerdo de Gernika: la unilateralidad del proceso. La banda no vincula ya el fin de la violencia a negociación política alguna, ni siquiera a la que propone para abordar las 'consecuencias del conflicto'. Lo hace en el mismo sentido que le han exigido todos los gobiernos de la democracia: primero, dejar de matar; después, hablar de cómo poner fin a su historia criminal.

¿Y cuáles son esas 'consecuencias'? Pues según los expertos policiales son tres: el desarme, la situación de los refugiados un centenar en Latinoamérica y apenas 60 en Francia y los presos. El Ejecutivo rechaza una amnistía colectiva, pero considera que la actual legislación marca un sendero lo suficientemente amplio para que, en un escenario sin la existencia de la organización terrorista, los presos avancen por el camino de la reinserción.

El argumento que justifica el final fue propuesto por el sector de Otegi

El anuncio aclara además la verdadera intención de la conferencia de paz de Donostia. Lejos de dar argumentos a ETA para recuperar esquemas de negociación del pasado, la declaración ha supuesto una plataforma pactada de suave aterrizaje para el comunicado de la banda. La prueba definitiva de que los líderes de Batasuna se han impuesto en el control de la izquierda abertzale y ETA les ha cedido la gestión de su final, reconocen en los servicios de información.

Las mismas fuentes destacan el argumento de ETA para justificar medio siglo de terror. 'La lucha de largos años ha creado esta oportunidad', dice la banda refiriéndose al actual proceso. Esta justificación, añaden, ha sido servida por Batasuna para que ETA eche el cierre dando sentido a su existencia.

En medio de la soterrada pugna que mantenían ambas facciones en el otoño de 2009, el máximo dirigente de Batasuna en libertad, Rufi Etxeberria, concedía una entrevista que Gara publicó en portada el domingo 1 de noviembre: 'Es tiempo de recoger el fruto de largos años de lucha y no para dejarlo perder'. Otro signo más de quién marca ahora el camino que va a seguir la izquierda abertzale.