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Israel sustituye a Schutz por un embajador de perfil discreto

Incidente diplomático tras filtrarse una charla de los ministros israelí, español y francés

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Israel anunció este domingo, coincidiendo con la polémica visita del titular español Miguel Ángel Moratinos y su homólogo francés Bernard Kouchner a Jerusalén, que el diplomático Alon Bar relevará como embajador en Madrid a Raphael Schutz, que ostenta el cargo desde octubre de 2007.

Los dos son diplomáticos de carrera, pero sus trayectorias profesional y personal distan mucho entre sí.

Fuentes diplomáticas informaron que el ministro Moratinos se vio con Bar en la primera parada de la minigira por Oriente Próximo que finalizó este lunes. En esa jornada los titulares de Exteriores de España y Francia se entrevistaron, entre otros, con el primer ministro, Benjamín Netahyahu; el presidente, Simón Peres, y el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman. Este último provocó un incidente diplomático, al trascender a la prensa de su país su airada reacción ante los dos mandatarios europeos, a los que mandó a 'resolver conflictos en otra parte del mundo'.

Nacido en Kibbutz Sasa (Galilea) en 1957, el nuevo embajador en España, Alon Bar, es, según su entorno, un hombre 'discreto, sencillo, directo e introvertido', y al que 'no le gustan tanto los medios de comunicación' como a su predecesor. En estos tres años, Schutz ha protagonizado varias polémicas en los medios de comunicación.

El cambio en la delegación israelí entra dentro de 'la rotación habitual', señalaron fuentes diplomáticas. Aunque aún no se han puesto en marcha los trámites oficiales en España, entre ellos la petición del placet al Ministerio de Asuntos Exteriores, no hay dudas de que el nombramiento culminará de forma positiva.

El futuro embajador cuenta con el beneplácito de altos mandos del ejército de Israel, de los servicios de inteligencia en el exterior, de la líder del principal partido de la oposición y ex ministra de Exteriores, Tzipi Livni (con quien trabajó entre 2006 y 2009), e incluso el de Liberman, que lo cesó como director general adjunto del departamento de Asuntos Estratégicos en 2009, tras acusarle de haber filtrado información confidencial. Relegado actualmente en el Ejecutivo israelí, Bar presentó su candidatura para dirigir la embajada en Madrid a principios de 2010.

En su país, el nuevo embajador pasa por ser un experto en asuntos estratégicos y en cuestiones nucleares. En 2006 formó parte de un comité de expertos en armas en la ONU.

El nombramiento de Bar no logró, sin embrago, neutralizar el embrollo diplomático protagonizado por el ministro Lieberman y sus homólogos Moratinos y Kouchner. Los ministros de la UE expresaron su 'consternación' por la filtración de su charla el domingo, que 'violó -según ellos- todas las normas de la etiqueta diplomática'.

El desaire se produjo en una cena oficial en la que participaron los tres ministros en la sede de Exteriores en Jerusalén oeste. Lieberman arremetió contra sus interlocutores instándoles a que no se preocuparan tanto del conflicto árabe-israelí y trataran de solucionar los problemas que hay en Europa. Además, les espetó que Israel no se iba a convertir en la Checoslovaquia de 2010, en alusión a la Segunda Guerra Mundial, cuando quedó a merced de los nazis abandonada por los aliados.

Aquí habría terminado todo si no fuera porque alguien del entorno de Lieberman, nada más terminar la cena, contó a los periodistas israelíes el incidente, dando a entender que el ministro israelí había dado una lección a Moratinos y Kouchner y hasta los había humillado. Apenas unos minutos después, los periódicos digitales publicaron la conversación de una manera que dejó en mala posición a los ministros europeos frente a Lieberman. Después llegó a los quioscos una versión similar.

En una rueda de prensa celebrada este lunes, Moratinos reveló que Lieberman les había llamado 'para excusarse'. Sin embargo, fuentes oficiales israelíes señalaron a Público que Lieberman 'no se disculpó, sino que simplemente lamentó que se hubiera publicado su queja en los periódicos, añadiendo que no sabía de dónde había partido la filtración'.