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IU propone a Lara como candidato, pero retrasa su proclamación

El Consejo Político Federal para ratificarlo se aplazará probablemente a septiembre

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“Yo de mi libro no voy a hablar”. Lo dijo ayer Cayo Lara en el resumen de su intervención final ante sus compañeros. No quería pasar de puntillas sobre su libro, la primera fase hacia su designación como candidato de Izquierda Unida para las elecciones generales. Sin embargo, el libro de su nombramiento se comió buena parte de la reunión de la Presidencia Ejecutiva Federal de IU. El debate en el órgano intermedio de dirección –57 miembros– se prolongó más de cuatro horas y se centró en el método y en la fecha, en el cómo y el cuándo hacerlo.

La cita arrojó como resultado tangible un apoyo abrumador hacia el coordinador federal. Lara, como adelantó el jueves Público, fue propuesto como pretendiente a la Moncloa. Lo avaló el 89,19% de la Presidencia (33 votos a favor, uno en contra y tres abstenciones). Pero ayer sólo fue propuesto, ya que su proclamación definitiva sólo puede ratificarla el estamento supremo de IU, el Consejo Político Federal (CPF), de 180 miembros. Y si en ese Consejo surgieran otros rivales con los avales suficientes, habría primarias.

El entorno de Lara llegó a la reunión con la idea de sacar adelante sus planes: celebrar el CPF el 23 de julio y cerrar ese día la nominación del coordinador, en caso de que no hubiera más aspirantes. Pero esa pretensión inicial decayó: la presión interna de varias federaciones y de IU Abierta (el círculo de Gaspar Llamazares) y las dudas que el propio núcleo duro tenía acerca de la conveniencia de aupar a Lara en pleno julio hicieron que corriese el calendario. Ayer no se fijó el día del Consejo y se abrió la puerta a que se convoque el 10 de septiembre.

La presión interna y las dudas del aparato explican el cambio en el calendario de IU

¿Por qué tanto lío con las fechas? Los gasparistas habían recriminado al aparato su “premura”, su intento de llevar ya a los altares a Lara y “de tapadillo”. Una señal que entendían “contradictoria” con la voluntad anunciada desde el viernes por IU de entablar contactos con fuerzas y colectivos de izquierdas para forjar una candidatura unitaria para las generales. Al rubricar la nominación del coordinador, argumentaban, se ofrecía a las demás izquierdas “un plato precocinado” que podía entorpecer el diálogo. Preguntados por Público, los grupos con los que quiere negociar la federación estimaron el sábado poco acertada una designación apresurada de Lara.

Pero IU Abierta amenazaba también con que, si no se enmendaba el método, si no se garantizaba la “apertura” y un pacto interno, se plantearía recoger las firmas del 25% de miembros del Consejo, necesarias para presentar candidato y forzar unas primarias.

De modo que la Presidencia Federal arrancaba ayer con las diferencias a flor de piel. Mediada la reunión, se produjo un largo encuentro –más de media hora– entre Miguel Reneses, secretario de Organización y número dos de Lara, y Montse Muñoz, portavoz de los gasparistas. Ambos apalabraron “acordar” el día del Consejo y seguir hablando este mes para atar el mecanismo de elección.

La posibilidad de unas primarias tras el verano aún no ha sido descartada

“Si la fecha era el problema, no hay problema. Buscaremos la mejor y despejaremos el diálogo interno”, explicaba a este diario Reneses, quien ya daba como casi seguro el aplazamiento de la cita a septiembre. Añadió razones de quórum: vista la poca entrada de la Presidencia de ayer –a la votación se quedaron 37 dirigentes, el 65% del total–, era posible que el 23 de julio el aforo fuera aún menor.

Las grandes familias de IU interpretaron que el hecho de que el núcleo duro aflojase la cuerda servía más de “gesto interno” que externo, pues apaciguaba las tensiones suscitadas por el método, que no hacia Lara, al que hasta Llamazares etiqueta como “candidato natural”. “Es un movimiento interno, sí, pero tiene su traslación fuera. Podemos trasladar que será un proceso tranquilo, sin ánimo excluyente”, concluía “satisfecha” Muñoz.

Pese al acuerdo, IU Abierta dejó viva su advertencia: se abstuvo en la propuesta de Lara como cabeza de lista –salvo la madrileña Tania Sánchez, que lo rechazó como candidato–. De ahí salieron las abstenciones de Muñoz, Llamazares y Antonio Cortés. “Si la convergencia va bien, no nos vamos a pelear contra Cayo. Pero si quieren instrumentalizarla, obraremos en consecuencia. El programa y el método han de concordar”, avisó Muñoz. O sea, que habría primarias. Reneses negó que el pacto de ayer diluya la opción de las elecciones internas: “No nos dan miedo las primarias, no son un problema, están regladas en el artículo 84 de los estatutos federales', de 2008.

La idea del frente común y el infome político del líder reciben un apoyo total del 94,6%

Echado el freno de la proclamación de Lara, los esfuerzos se concentrarán este mes en dos tareas. Una, la convocatoria social, la participación de la ciudadanía en el programa electoral. Dos, empujar hacia un frente común de las izquierdas, “con apertura y generosidad”, según prometió el líder. Los gasparistas y otros sectores de la federación elogiaron sin ambages 'la posición más abierta' de José Luis Centella, responsable de Acción Política de IU y secretario general del PCE, formación que hasta ahora solía ir un pasito por detrás en los deseos de refundación. 

Así, IU dialogará con tres partidos –ICV, Izquierda Anticapitalista y Equo– y tres movimientos cívicos –las Mesas de Convergencia, los intelectuales y artistas que firmaron el manifiesto Una ilusión compartida y los docentes que apoyaron el llamamiento Para reconstruir la democracia–. Una hoja de ruta que ya estaba marcada en una resolución que se adjuntó al informe político defendido por Lara. Ambos textos recabaron un apoyo casi total, del 94,6% (35 votos a favor, uno en contra y una abstención). Otro número de gloria para un coordinador que ayer se despidió de la Presidencia sonriente y entre los abrazos cálidos de los suyos.

Llegó tarde a la Presidencia Federal, al filo de las 11 de la mañana, cuando había acabado su intervención Cayo Lara y hablaba en el atril Enrique Santiago, secretario de Refundación. Procurando la discreción, Pedro Escobar, el líder de IU Extremadura, se sentó en una esquina, pero las cámaras le apuntaron al instante. Lara le dirigió un gesto adusto.

Pese a la expectación, la rebelión de los tres diputados que el jueves, con su abstención, dieron la Junta al PP, no invadió la reunión. Escobar sí pidió la palabra. Explicó su postura de mayor “autonomía” respecto al PSOE, que “curiosamente” ha hecho que “se esté reafiliando mucha gente a IU estos días”. Acató la resolución de la dirección federal, aunque se mostró dolido por que se les considere “fuera de la política de IU”. “Estamos fuera de la política de pactos poselectorales, pero defenderemos el programa de IU”, dijo.

El líder regional propuso una “política de alianzas un poquito más abierta”, para que “en determinadas circunstancias se abra una pequeña puerta” y el voto no vaya de forma automática a los socialistas. Escobar criticó al federal por haber “alimentado” el odio al PSOE y por sumirse en una cierta “esquizofrenia”: darle cera al Gobierno al tiempo que se ordena asegurar las investiduras al PSOE y no facilitar 'ni por activa ni por pasiva' gobiernos del PP.