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"IU vive demasiado acomplejada en su relación con el PSOE"

La alcaldesa de Córdoba está dispuesta "a asumir tareas de dirección, a arrimar el hombro" si la asamblea hace de IU un proyecto de renovación, pero asegura que bajo ninguna circunstancia aceptará ser la c

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Casi es inevitable pensarlo cuando uno la tiene delante. Pensar en que por ella, por Rosa Aguilar (Córdoba, 1957), transita el futuro de Izquierda Unida. Para antes o después. Ella es la única regidora de una capital que sobrevive en la federación, la que alza la mano para hablar distinto, la que recibió en 2007 un aval ciudadano del 35,7%, la dirigente a la que todos miraron tras el 9-M. Pero ella se quitó de en medio. No sería la sucesora de Gaspar Llamazares. No quiere serlo.

Y, sin embargo, está ahí. En contacto constante con su familia, los gasparistas, y las rivales, el PCE y Nacional II, para sacar a IU de la crisis. Estos dos días se ha encerrado en Madrid en reuniones internas. El tiempo se agota. Quedan 48 horas para la IX Asamblea Federal. La decisiva.

Empezaría por lo ontológico: ¿qué fue, qué es, qué debe ser IU? Qué hacer, como dijo Lenin en 1901.

Fuimos una esperanza cierta, un referente para la izquierda, una fuerza innovadora, de la que se esperaban soluciones, proyectos, que recibía la fuerza de la tradición histórica, de la Transición, del papel del PCE.

Y ahora no lo es ni lo será, cree.

Hoy IU desgraciadamente se mira demasiado a sí misma y pierde demasiadas oportunidades para gritar a los ciudadanos que nos importan sus problemas, que somos útiles.

¿No percibe que están otra vez al borde del abismo, en el final?

Sí, ésta es la última oportunidad política de IU. No tendremos más y no se puede malograr ni hacer una asamblea de transición, para salir del paso. Debe marcar un antes y un después.

¿Y todos están en esa dinámica?

Tenemos la obligación. Me gustaría que todos, por una vez, acordásemos algo. Es un momento decisivo en el que falta responsabilidad y generosidad colectiva. IU, o deja clara su política, o no jugará más un partido.

En todo caso, extraño un diagnóstico. ¿Qué falló para llegar a este desastre? ¿Llamazares? ¿Lanzar un mensaje unívoco? ¿Táctica?

IU ha vivido estos ocho años [desde que Llamazares ganó el liderazgo] en asamblea permanente. Cuando los congresos se cierran con mayorías exiguas, se pasa factura cada día, se pierde el tiempo viendo enemigos al lado... y se diluye la credibilidad. La debilidad de la dirección federal llevó a que cada territorio interpretase la política de Estado de forma distinta. Se ha roto el discurso global y central, hemos incurrido en contradicciones internas como en el terrorismo, estamos en la ceremonia de la confusión. Y los ciudadanos nos han ido sacando tarjeta amarilla. Por eso hace falta un esfuerzo colectivo. En esta asamblea nadie tiene que imponerse a los otros, sino encontrarnos todos en una centralidad que estabilice IU.

¿Pero quién ha sido más irresponsable: Llamazares, el PCE o la llamada ‘Nacional II’?

No es hora de ajustar cuentas. Es culpa de todos. Pero me importa más que nadie acuda al cónclave con la voluntad de ganar solos y de contarse. Se acabó vencer por el uno o el dos por ciento. Miremos al futuro mirando a la sociedad.

Los suyos se quejan de la “beligerancia total, insufrible” del PCE.

El PCE ha de ser un pilar clave en la solución de IU, no el problema. Pero no sólo él. La salida está más allá del partido, en una IU abierta, plural, con la cohesión suficiente para que no se hunda con cada tema de enjundia. No vale repetir mayorías raquíticas.

Ni entrar en crisis continuas por la relación con el PSOE, ¿no?

IU debe forjarse como proyecto independiente, autónomo del PSOE. Y cuando toque dialogar, digamos con claridad que nuestras alianzas están en la izquierda. Eso es hablar con los socialistas, o las izquierdas periféricas, con las propuestas por delante. IU vive excesivamente acomplejada en su relación con el PSOE. O se peca por exceso o por defecto. Hallemos el término medio: aclarar que nunca propiciaremos gobiernos de la derecha. No hagamos un drama. ¿Qué problema hay en señalar nuestros socios preferentes? Eso no implica hacer política según qué haga o diga el PSOE, eso sí conduce al fracaso.

Su papel estos meses, entre bambalinas, ha sido intenso. ¿Pero habrá más? ¿Dará un paso al frente?

Hay cosas que he dejado claras. No estaré en la coordinación general.

¿En ninguna circunstancia?

En ninguna, absolutamente en ninguna. Sí trabajaré hasta el último segundo para que la asamblea sea un éxito. Pero hablemos de políticas, no de personas. Debemos generar ilusión. ¿Dónde están los jóvenes? Unos en el PSOE, otros en casa, o en ONG. En un mundo global, IU ha de nuclear la izquierda europea, aunar voluntades y soñar otro mundo posible.

¿Su futuro está en la X Asamblea, en las elecciones europeas de 2009 o en las generales de 2012?

No me gusta hablar a muchos años vista. Mi futuro está en Córdoba.

¿Hasta 2011? ¿Como alcaldesa?

Tengo un compromiso con mi ciudad hasta 2011. Lo mantendré, lo tengo clarísimo. Distinto es si la asamblea hace de IU un proyecto de renovación e innovación. Ahí puedo asumir tareas de dirección, arrimar el hombro.

¿Y si no es así?

Todos tenemos derecho a reflexionar, a pensar y después a decidir.

¿Se marcharía de IU entonces?

No es irse o quedarse, sino poner la carne en el asador para que las cosas vayan bien. Lo haré lealmente, se lo debo a IU. También digo que yo soy (y todos) libre para comprometerme más o menos, estar o no en la cúpula.

O fundar un partido nuevo.

No estoy entre los que lo piensan. Es más, nadie debe pensar en eso hoy. A los que me miran para encabezar una nueva fuerza, les digo ‘No, gracias’. Soy sincera. Pero al minuto siguiente seré libre. Lo somos todos.

¿Libre para responder al PSOE? ¿Niega que le hayan tentado para algún cargo institucional?

Niego la mayor, sí. En otras fuerzas soy respetada, y yo hago lo mismo. En lo de las ofertas... no soy un muelle. Me niego a entrar en el juego.

Y si la asamblea sale mal, ¿se pensaría sumarse al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero o al Ejecutivo andaluz de Manuel Chaves?

Mi pensamiento, cabeza y corazón están volcados en que este congreso acabe bien. Pensar en otra cosa sería una indecencia por mi parte.

¿Y no fue imprudente al afirmar que votó por una socialista, Maribel Flores, para el Senado?

Fui sincera. Es una lista abierta y respaldé a una persona honesta, de izquierdas, consecuente... y mujer.

¿Se ve cómoda con este PSOE?

Son tiempos diferentes, tácticas distintas a las de Felipe González. Por eso quiero que IU defina su estrategia, sus alianzas, sus propuestas.

¿Se siente un verso libre en IU? ¿Muy querida fuera, y no dentro?

Me creo querida y respeto a los que no guste. Yo tengo libertad para expresarme. Nadie me va a cambiar.