Publicado: 16.07.2011 23:11 |Actualizado: 16.07.2011 23:11

De izquierdas y partidarios de la reforma

El primer estudio sociológico de la protesta explica quienes son y qué reivindican los indignados

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Dos meses después de que los ciudadanos se echasen a la calle para denunciar la actitud de políticos y banqueros, el espíritu de los indignados sigue vivo. Y sus protagonistas han concretado sus preocupaciones, si bien aún falta una clara priorización en sus objetivos. Así se desprende de un estudio cualitativo realizado por el Laboratorio de la Fundación Alternativas sobre el Movimiento 15-M, que publicará próximamente y al que ha tenido acceso Público.

La primera radiografía de los indignados -obtenida a partir de entrevistas personales, grupos de discusión y 250 cuestionarios administrados a quienes participaron en la protesta de Salamanca entre el 26 y el 30 de mayo- muestra que son "jóvenes, pero no adolescentes"; que aunque son percibidos como apolíticos, tienen en realidad "una tendencia política definida" claramente de "izquierdas"; que sus denuncias no sólo son contra el poder político o financiero, sino también contra el mediático; y que la fuerza que impulsan no es rupturista, sino reformista.

El documento Movimiento 15-M: ¿quiénes son y qué reivindican?, realizado por los investigadores Kerman Calvo, Teresa Gómez-Pastrana y Luis Mena, trata de poner negro sobre blanco qué objetivos persiguen y cuál es su perfil.

Más reforma que ruptura

Ante el debate de si los indignados pretenden romper con el sistema o reformarlo, el estudio muestra que para una amplia mayoría de los participantes el objetivo es mejorar la calidad de la democracia. Un 62% de los consultados advierte que la movilización ciudadana de los últimos meses pretende una evolución del sistema actual, frente a un 38% que responde que supone una ruptura.

La gran mayoría tiene entre 19 y 30 años y estudios universitarios

Con cierto grado de sorpresa, los autores del informe resaltan que estos porcentajes sólo varían ligeramente en función del compromiso con el movimiento. "Aquellos que más participan y que son más de izquierdas, no piensan necesariamente que el movimiento esté buscando la ruptura", apuntan. Así, el 57% de los más activistas piensan que el 15-M busca una reforma, cifra que asciende al 64% entre quienes no se implicaron en las comisiones creadas en las acampadas.

Pero ¿qué quieren arreglar? A la percepción inicial de que censuran el papel de políticos y banqueros ("no somos mercancías" en sus manos, rezaba el lema de Democracia Real Ya), hay que suman un tercer estamento contra el que se rebelan: los medios de comunicación. Estos también son causa de indignación, señala el estudio. De hecho, el quinto objetivo más importante por el que luchar, según los encuestados, y al que otorgan una valoración media de 8,72 sobre 10, es "que los medios sean imparciales".

La lista negra a corregir

Por delante de los medios, no obstante, aparecen otros grandes retos del movimiento. Los principales objetivos que persiguen sus integrantes tienen un carácter general, como la lucha contra la corrupción, que obtiene una nota de 9,16. Pero también formal, como la petición de reformar la Ley Electoral, que, con un 9, ocupa el segundo lugar entre los retos más valorados. Le siguen limitar el poder de los mercados financieros, con un 8,86, y transformar la democracia, con un 8,83.

La lucha contra la corrupción es el primer objetivo que persiguen

Entre los detonantes que llevaron a los ciudadanos a expresar su indignación participando en la manifestación del 15-M, sobresalen el enfado por la corrupción, que es resaltado por el 56,3%; el malestar con la actuación de los bancos, elegido por el 55,3%; la manipulación de los medios de comunicación, opción seleccionada por el 52%; y las injusticias del sistema electoral, señaladas por el 45,6%.

El estudio realizado en Salamanca pone de relieve que, entre las personas que participaron activamente en las acampadas, "el enfado con los bancos" fue una razón particularmente importante para asistir a la manifestación; en cambio, entre aquellas que no participaron en las comisiones creadas en las acampadas, la corrupción o las injusticias del sistema electoral son problemas de mayor peso.

Así son los movilizados

Los datos recogidos por Calvo, Gómez-Pastrana y Mena les llevan a diferenciar claramente entre la marcha del 15-M y la movilización posterior. Entre otros motivos, porque las acampadas y las asambleas recibieron más apoyo social que la propia manifestación, la chispa con la que prendió la protesta. Un 43% de los encuestados afirmó haber asistido a la marcha, mientras que un 54% acudió a las acampadas y un 71% participó en alguna asamblea sin acampar.

"Este es un movimiento social joven, pero no adolescente", enfatiza el informe de la Fundación Alternativas, que asegura que, en la muestra recogida, hay una "abultada presencia" de jóvenes entre 19 y 30 años, que cursan o han cursado estudios universitarios. Además de formados, los indignados se caracterizan por manejar a la perfección las nuevas tecnologías. Son "nativos digitales", afirma el documento. De hecho, un 65,3% de ellos, se enteró de la manifestación por Facebook o Tuenti, un 17,8% por alguna web y un 9,9% por Twitter.

El 64 % participa en las movilizaciones para lograr una reforma del sistema

El estudio también desmonta la teoría de que el 15-M es un movimiento apolítico, la percepción más extendida entre los españoles. Los autores sostienen que esa imagen "es equivocada". Tras la investigación realizada, concluyen que "las identidades ideológicas están bien definidas hacia la izquierda". En concreto, en la escala ideológica de izquierda y derecha (siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha), los militantes del movimiento se sitúan en el 2,84. La media ideológica de los españoles, según el CIS, era de 4,56 en marzo de 2008.

El grado de compromiso de los participantes con el 15-M también influye en la balanza ideológica. Cuanto mayor es la participación más se escora a la izquierda y viceversa. Así, entre aquellos que participan en las comisiones la media se desplaza al 2,58 y entre los "participantes ocasionales" el movimiento en dirección contraria alcanza el 3,0.

Porque sigue vigente

Con la regeneración de la democracia en el horizonte y aunque se han desmontado los campamentos en las plazas de España, la movilización sigue activa. La llama de la primera marcha no se ha apagado, entre otras razones, por la idea de "ocupación del espacio público", que motiva la participación en el movimiento. Sin embargo, la continuidad del 15-M también se explica como reacción a la "tergiversación de los medios de comunicación conservadores".

 Por otro lado, el informe pone de relieve que "se participa más en un movimiento social si se percibe un beneficio". Y, en el caso del 15-M, se aprecian varios. El más claro es que ofrece la posibilidad de expresar su indignación a los ciudadanos. Los consultados lo valoran con un 8,6. Pero también en el apartado de ventajas figura el aprendizaje sobre las injusticias del sistema y la capacidad de consensuar. Ambos obtienen un notable alto.