Publicado: 19.03.2014 20:45 |Actualizado: 19.03.2014 20:45

Javier Couso: "Las Marchas de la Dignidad nos están indicando el camino"

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"Las Marchas de la Dignidad nos están indicando el camino; el ejemplo de esta movilización debe ser el inicio de la movilización del pueblo" defiende con rotundidad Javier Couso. Poco después de las siete de la tarde, ante el auditorio abarrotado del Ateneo de Madrid, el candidato a las elecciones europeas por Izquierda Unida llama a "unir política y pueblo", y a participar en las movilizaciones del próximo 22 de marzo. "Nos hace falta marchar por la dignidad, por un país que se deba a los ciudadanos y no a las élites financieras", asegura.

Apenas 3 días antes de la llegada de las Marchas de la Dignidad a la capital, donde confluirán en una "gran manifestación" para clamar contra las políticas que han cercenado derechos sociales, laborales y de vivienda del Gobierno de Rajoy, once intelectuales, activistas, sindicalistas o figuras políticas se han dado cita en la mesa redonda El Ser Político, debate Filosofía de la Dignidad y de los Derechos Humanos, en el mismo escenario donde hace unas semanas tuvo lugar la presentación formal del 22-M.

"Estamos en un momento crítico, en el que por un lado lo tenemos más fácil y por otro más difícil que nunca. Desde los años 80, los ricos han iniciado una revolución salvaje, han pasado a la ofensiva, y sí: tenemos que acostumbrarnos a la idea de que ahora son ellos los revolucionarios. Con tal de salvar los intereses de un capital financiero que ni siquiera existe, están dispuestos a poner el planeta patas arriba, a convertirlo en un desierto, a matar a millones de personas de hambre", razona Carlos Fernández Liria, escritor y profesor de filosofía en la Universidad Complutense.

"Nos hace falta marchar por la dignidad, por un país que se deba a los ciudadanos y no a las élites financieras" "Por otro lado, lo tenemos más fácil que nunca: ahora que son ellos los revolucionarios nihilistas y salvajes, somos nosotros los que podemos pasar a reivindicar cosas de sentido común", afirma Fernández Liria. "Las Marchas piden cosas muy de sentido común, muy de decencia común. Muchos hombres y mujeres han estado dispuestos a lo largo de la historia a perder su vida por su dignidad. Efectivamente: merece la pena conservar la dignidad, y por eso desde la izquierda podemos hacer un discurso muy conservador, a ver si ahora tenemos mucho éxito" defiende.

Junto al profesor de filosofía, la jornalera del SAT Mari García, que ha participado en las Marchas integrada en la columna andaluza, se muestra decidida: "La dignidad es algo que tenemos las personas, las mujeres y hombres que hemos conseguido unirnos en esta lucha común por estas marchas. Algunas de estas personas llevan en la carretera desde el 1 de marzo, porque la dignidad es algo que tenemos y por eso estamos marchando. Nos quieren convencer que no hay otra alternativa, que estamos saliendo del túnel, que se ve luz al final del túnel. Y sí, es verdad: estamos saliendo, pero de las fábricas, de las escuelas, de los hospitales, porque nos están recortando todo. "Nuestros jóvenes tienen que emigrar porque no se les da ningún tipo de futuro", asegura García, pero insiste en que no es tiempo de exiliarse, sino de luchar. "Si tenemos que hacer la desobediencia civil, lo haremos. Si ellos nos roban nuestro futuro, nuestros sueños, nosotros no les dejaremos dormir con nuestros gritos".

Mientras dialogan, miles de españoles caminan hasta Madrid distribuidos en seis columnas partidas desde todas las comunidades autónomas, a las que se unirán otras dos columnas de ciudadanos: una de españoles "forzados al exilio" por la situación económica y social del país y otra integrada por los manifestantes que residen en la capital. Por no hablar de los 750 autobuses y dos trenes fletados para la ocasión, y sin contar con quienes viajarán en furgonetas o coches particulares; todo para darse cita en la estación de Atocha el próximo sábado a las 17 horas, y sin billete de vuelta.

"La pobreza no es un fenómeno natural: hay pobres porque hay ricos" 

"La deuda es algo tan grande que nunca la podremos pagar, pero también es tan injusta que no la tenemos que pagar. Resulta que a estas alturas del milenio reivindicar la dignidad es reivindicar pan, trabajo y techo". Nunca nos dijeron que los derechos tenían fecha de caducidad, pero resulta que sí", afirma Julio Rodríguez Bueno, coordinador de la tertulia El Ser Político.

"Hay que acabar con la impunidad. Emilio Botín, las hermanas Koplowitz... hay que señalarles con nombre y apellidos", defiende Irene Moreno Gil, de la PAH, después de leer un poema de Mario Benedetti sobre la dignidad. "La pobreza no es un fenómeno natural; hay pobres porque hay ricos. Los trabajadores y trabajadoras fabricamos todo lo útil y todo lo bello de este país, y por eso no es momento de pedirle a los poderosos que hagan nada. Es el momento de ponernos manos a la obra".

El abogado y doctor en DDHH, Carlos Alberto Ruiz Socha, se unía a su compañera en la mesa a la hora de señalar a quienes consideran los responsables de la crisis: "El señor [Rodrigo] Rato, que acaba de ser fichado por otra de estas empresas criminales... no vale lo mismo que los 15 asesinados el 6 de febrero en Melilla", se lamentaba.

"No quiero decir que la Policía Nacional o la Guardia Civil sean asesinos, pero sí que dentro de ambos cuerpos hay asesinos y torturadores", razonaba Rodríguez Bueno. "¿La Policía es nuestra enemiga? No lo sé, pero está de parte de nuestros enemigos. En todo caso llamo a la calma, a salir a las calles", afirmaba, incidiendo no obstante en el interés de los organizadores en reivindicarse de manera pacífica.

"¿La Policía es nuestra enemiga? No lo sé, pero está de parte de nuestros enemigos" Antonio Ruíz Muñoz, también jornalero del SAT, se mostraba optimista: "La historia no termina el 22-M. Me gustaría que de aquí surgiese un objetivo, ver que es posible cambiar la situación. Si los que estamos caminando y en la lucha somos una minoría, tenemos que lograr que se convierta en mayoría. Trabajemos para cambiar esto. No nos paremos más, no nos fijemos más en las diferencias. Si nos une la libertad, nos une que todo el mundo tenga pan, un libro o un techo, ¿qué esperamos? El 22 ya está conseguido, vamos a por el 23. Vamos a organizarnos para cambiar esto", defendía.

Por su parte, Manuel Sanlés Olivares, profesor de filosofía, se ha mostrado muy crítico con la Lomce, la ley aprobada por el ministro Wert que "reduce en un 60% las materias impartidas en filosofía en Bachillerato. La persona que se cuestiona lo establecido es molesta para aquellos que quieren imponer una forma de pensar, imponer un pensamiento único, una forma de vivir y de pensar", razona el profesor.

Micrófono en mano, varios asistentes han criticado duramente a los líderes de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, tras su reciente encuentro con el presidente del Gobierno: "¿Qué están haciendo Méndez y Toxo, que no se van a sus casas? ¿A qué están esperando?, preguntaba una activista del 15-M.  "¿De qué estaban esos dos hablando con Rajoy?", cuestionaba otro de los asistentes. "Son unos traidores que no se merecen estar ahí. Lo digo consciente de que no debería decirlo porque tenemos que buscar la unidad, pero hay algunos que están en línea con los poderes fácticos".

"Son unos traidores que no se merecen estar ahí" El acto se ha prolongado durante casi tres horas, contando también con la participación de Hamid Hosseini y Elisa Favaro Carbajal, y con María Victoria Caro Bernal como moderadora. La ausencia del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, y la del impulsor de la iniciativa Podemos y presentador de La Tuerka, Pablo Iglesias no han restado brillo al encuentro, clausurado con la música de la Orquesta Solfónica del 15-M.

Todo para lograr un objetivo: explicar y razonar los motivos por los que consideran necesaria la acción del próximo sábado, pero también las del domingo y el lunes, además de denunciar otros aspectos de la situación actual y poner el foco de atención en las marchas, mientras los caminantes continúan devorando kilómetros en dirección a la capital.