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Jiménez sostiene que Marruecos ocupa el Sáhara por "un acuerdo"

La ministra señala que el reino alauí no es "una potencia ocupante" y destaca que no se apoderó de la ex colonia española por medio "de un conflicto bélico o de un elemento de fuerza"

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La titular de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, compareció ayer en el Senado para explicar las líneas generales de su actuación al frente del ministerio. Sin embargo, el conflicto en Sáhara occidental y la crisis con Marruecos volvió a protagonizar la jornada como tema de 'gran sensibilidad' para el Gobierno, según la ministra.

Trinidad Jiménez hizo una reflexión sobre las circunstancias históricas que marcan 'el espacio de acción que tiene el Gobierno' en el turno de réplica a las intervenciones de los distintos grupos. La jefa de la diplomacia recordó a los senadores que en 1976 'España abandonó su responsabilidad como potencia administradora' en la zona. De ahí que ahora 'no tenga capacidad de acción', apostilló. Por otro lado, remarcó que, desde el punto de vista jurídico, 'no puede calificarse a Marruecos como potencia ocupante puesto que el ejercicio de facto que hace en el territorio de El Aaiún no es producto de un conflicto bélico ni de un elemento de fuerza sino de un acuerdo'.

Cabe recordar que el conflicto actual en el Sáhara se remota a 1975 cuando el rey de Marruecos, Hassan II, convocó la Marcha Verde para forzar la anexión marroquí de los territorios. Una semana más tarde, la España franquista cedió la administración de la parte norte de la antigua provincia española a Marruecos y la sur, a Mauritania mediante la firma de los Acuerdos Madrid. Sin embargo, este pacto alcanzado en las postrimerías del franquismo ha sido considerado ilegal por la ONU.

Según Jiménez, el Sáhara es 'un territorio no autónomo donde no se ha concluido el proceso de descolonización'. En este escenario, volvió la vista hacia Naciones Unidas como marco adecuado para lograr una 'solución justa, duradera y aceptable por ambas partes'. La ministra insistió en que España 'tiene que pedir al conjunto de los actores mayor implicación' con el objetivo de resolver el conflicto.

La jefa de la diplomacia señaló los pasos dados en esta dirección. De una parte, Jiménez subrayó la capacidad de los países miembros del Grupo de Amigos del Sáhara (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y España) para 'ayudar a encontrar una solución' y recordó que el pasado sábado pidió a la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que activase 'el nivel de actuación política' del grupo. Es decir, que la próxima reunión fuera entre ministros o secretarios de Estado, explicaron fuentes diplomáticas.

También se refirió a la petición hecha para que se 'amplie el mandato de la Minurso (la misión de la ONU en la zona)' para que vigile el cumplimiento de los derechos humanos, tal y como solicitó el Congreso hace un año.

En cuanto a las conversaciones con Rabat, la titular de Exteriores negó que la 'prudencia' mantenida por el Gobierno sea sinónimo de 'tibieza', sino que era la actitud necesaria para no actuar con precipitación ante la confusión de los datos.

A tenor de los primeros informes y testimonios, resaltó, 'empezamos a tener una visión más clara y más adecuada'. Al menos en el número de víctimas mortales. 'Habrá que condenar la violencia, pero ¿dónde ha habido más víctimas mortales hasta el momento?', se preguntó en relación al número de muertos marroqués y saharauis. Para Jiménez, 'cualquier víctima humana necesita y tiene igual reconocimiento y protección'.

El portavoz del PP en la Comisión de Exteriores, Alejandro Muñoz Alonso, precisó que el Sáhara 'es un territorio no descolonizado', sobre el que 'Marruecos no tiene ningún título o derecho' salvo la administración de facto. Muñoz subrayó que aunque les gustaría tener unas relaciones 'lo más cordiales posibles' con Rabat, no puede ser 'a cambio de cualquier cosa'.

El senador del Grupo Mixto Pedro Torres fue muy crítico con Marruecos: 'Nos enfrentamos a una maniobra de conculcación de los derechos humanos y a una táctica genocida'. Defendió además la 'prudencia' y la 'contención' mantenida por el Ejecutivo. Por su parte, el portavoz de la Entesa, Lluis María de Puig, señaló que estaban 'detrás del gobierno apoyándole', pero reclamó un paso más para dejar claro que, una vez se conozca lo que ha pasado, el Ejecutivo pase a 'la denuncia'.

Más contrariado se mostró el portavoz del PNV en el Senado, Iñaqui Anasagasti. Afirmó estar perplejo por la actitud del Ejecutivo, al que acusó de haber 'cedido al chantaje pidiendo sólo prudencia ante una violencia salvaje'.

Precisamente los nacionalistas vascos en el Congreso pedirán que José Luis Rodríguez Zapatero comparezca ante el Pleno para explicar el 'injustificado y violento' ataque marroquí en El Aaiún. El Grupo Vasco anunció ayer que incorporará esta petición a la moción de condena auspiciada por ERC, IU e ICV que debatirá la Cámara el próximo martes. Si prospera su iniciativa, el jefe del Ejecutivo debería comparecer en el primer Pleno disponible de diciembre.

El PNV justificó su petición en el intento de aclarar la posición de todos los grupos de la Cámara, después de que apoyara un día antes la negativa del PSOE a la comparecencia. La cuestión se trató, según defendió el PNV 'sin la presencia de los portavoces de la mitad de los grupos parlamentarios'.