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El juez que absolvió a 16 jóvenes culpa a la Fiscalía

Sostiene que "no es de recibo" el cambio de acusación

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Los 16 independentistas catalanes que quemaron imágenes de los reyes en Girona, en solidaridad con Jaume Roura y Enric Stern, fueron absueltos por la 'sorpresiva' y 'súbita' modificación de acusación que realizó el fiscal, que acabó pidiendo su condena por una falta de desórdenes públicos en vez de por un delito de injurias a la Corona, que llevó a abrir un procedimiento en la Audiencia Nacional.

El juez José María Vázquez Honrubia, que ayer hizo pública la sentencia absolutoria, cuyo fallo adelantó al acabar el juicio, considera que 'no es de recibo que, con los mismos datos, el hecho sea delito en enero y falta en octubre'. Destaca que ninguno de los 16 acusados modificó nada de lo que había declarado cuando la instrucción de la causa comenzó.

La resolución añade que el bien jurídico protegido en los desórdenes públicos es la paz pública, mientras que en los delitos contra la Corona 'es la propia defensa del orden constitucional', de la que actúa 'como garante'. Además, recuerda que el Código Penal 'castiga la utilización de la imagen' de los miembros de la familia real 'de cualquier forma que pueda dañar la de la Corona'.

En opinión del juez, no se prevén faltas contra la Corona, siempre son delitos, por 'la magnitud del bien protegido', ya que al proteger a dicha institución 'se está tratando de proteger el Estado constitucional'.

Precisamente, el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, defendió este jueves la actuación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional y reiteró que estudia plantear una queja contra el juez 'por no haber empleado la fórmula adecuada y haber hecho pronunciamientos que considera inapropiados'.

Pumpido diferenció este caso del de Roura y Stern, porque son 'radicalmente distintos'. Indicó que la Fiscalía de la Audiencia formuló un escrito de calificación 'provisional' antes del juicio, que modificó en la vista oral al observar 'ausencia de ánimo injurioso u ofensivo'.

El portavoz del PP, Federico Trillo, se escandalizó: 'Eso es arbitrariedad, es un ejemplo paradigmático. Ahora resulta que quemar fotos [de los reyes] no es injuriar. Excepcional'. Según los conservadores, 'el cambio de criterio' es de una 'gravedad sin precedentes'.