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Un juez envía a prisión a cuatro Mossos indultados por el Gobierno

Los agentes fueron condenados a seis años por torturar a un detenido en 2006, aunque luego su pena se rebajó a dos

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La Audiencia de Barcelona ha obligado a cuatro mossos d'esquadra condenados por torturar a un detenido a cumplir los dos años de cárcel en que quedó su condena inicial de más de seis años, después de que el Gobierno les concediera un indulto parcial.

En sendos autos, que no son recurribles, la sección novena de la Audiencia estima que, aunque los cuatro agentes condenados no tienen antecedentes, existen 'razones de prevención general y especial, de peligrosidad criminal, de repulsa y alarma social' que justifican su ingreso en la cárcel para cumplir la pena, aunque no supere los dos años.

Los cuatro agentes, acusados de torturar en julio de 2006 a un detenido al que confundieron con un delincuente, fueron condenados por la Audiencia de Barcelona a seis años y siete meses de cárcel, pero el Tribunal Supremo les rebajó un año y diez meses la pena y posteriormente se beneficiaron de un indulto parcial del Gobierno, que rebajó su condena a dos años de cárcel y a una inhabilitación de suspensión de empleo o cargo público de dos años.

Los hechos se remontan a julio de 2006 cuando cuatro Mossos vestidos de paisano detuvieron al ciudadano rumano Lucien P. a la salida de su casa: le pusieron la zancadilla, le tiraron al suelo y le golpearon. Los agentes investigaban un atraco cuya víctima identificó con 'bastantes dudas al detenido'.

Los agentes introdujeron al detenido en un vehículo policial y, durante el traslado a la comisaría, uno de los procesados le metió en la boca la pistola que llevaba, amenazándole con tirarlo 'por un barranco' si no reconocía los hechos que se le imputaban.

Los agentes siguieron golpeando a Lucien P. en el aparcamiento de la comisaría de Les Corts, desoyendo su llanto y sus advertencias de que podía morir por ser hemofílico, hasta que otro mosso —no identificado— les dijo que pararan, que había cámaras de grabación. Posteriormente se demostró que el detenido no tenía nada que ver con los hechos que se le imputaban.