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Una jueza reabre un caso de violación 20 años después

La clave es una prueba de ADN pedida por un ciudadano sin relación con el caso

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Un juzgado de Blanes (Girona) ha reabierto el caso de una violación cometida en noviembre de 1991, después de que un ciudadano barcelonés, Manuel Borraz, presentara un escrito proponiendo una prueba que podría identificar, al menos, a uno de los dos presuntos violadores. La jueza, según ha confirmado Público, ha pedido al Instituto Nacional de Toxicología que analice los restos de semen que en su día se dejaron de lado por falta de sospechoso. En su escrito de hace dos meses, Borraz, que lucha por que se reconozca la inocencia de dos marroquíes confundidos en su día con dos violadores, sostuvo con razón que el delito no ha prescrito.

Borraz (L'Hospitalet de Llobregat, 1961), que no tiene ninguna relación personal con las víctimas, escribió al juzgado después de haber leído en Justicia poética (Seix Barral) un libro sobre el caso de los dos marroquíes escrito por el autor de este artículo que las muestras se conservaban en el Instituto de Toxicología de Madrid. Si de su análisis se extrae ahora algún perfil genético, deberá cotejarse con el del principal sospechoso: el español Antonio García Carbonell. El libro relaciona a García Carbonell, un violador en serie condenado a más de 250 años de cárcel, con la violación de Blanes en base a varios informes de la Guardia Civil.

La jueza ha pedido que se analicen unas muestras de semen de 1991

Ni la reapertura de este caso ni su relación con Antonio García Carbonell se entienden sin remontarnos a 1995. En junio de ese año, la Guardia Civil detuvo a uno de los dos autores de una ola de violaciones cometidas en varias provincias catalanas durante la primavera. Una ola idéntica a la cometida cuatro años antes, en 1991, también en Girona, Tarragona y Barcelona.

Pero el guardia civil Reyes Benítez descubrió, además, que las dos series de violaciones no sólo tenían en común el modus operandi. El detenido, García Carbonell, era físicamente muy parecido a uno de los dos marroquíes condenados por las violaciones de 1991: Ahmed Tommouhi. La nueva investigación de Benítez y un análisis de ADN probaron que Tommouhi y su compatriota, Abderrazak Mounib, habían sido confundidos con el violador español y su cómplice, que sigue sin ser identificado. García Carbonell está preso desde 1995.

La prueba, sin embargo, sólo sirvió para revocar la condena por la violación cometida en Olesa (Barcelona). Pero tanto en esa causa revisada, como en otra de Tarragona en la que también fueron juzgados conjuntamente, Tommouhi y Mounib, fueron condenados con una única prueba de cargo: el reconocimiento en rueda por parte de algunas víctimas. Los dos habían sido detenidos por casualidad.

Manuel Borraz ha conseguido que el caso se mantenga vivo

Mounib murió en una cárcel de Barcelona, en abril de 2000, tres años después de que el Tribunal Supremo reconociera que había sido condenado por error. La concepción actual del recurso de revisión en España impide que en un caso así la prueba de ADN pueda aplicarse a causas que se juzgaron por separado. Tommouhi, condenado por otra violación cometida en Cornellà a pesar de que el semen analizado era de otro hombre, estuvo quince años preso, hasta septiembre de 2006.

El ristra de irregularidades y parches de la instrucción policial llegó a acusar a Mounib de esta violación de Blanes que ahora se reabre, a pesar de la noche de autos él ya dormía en la cárcel de Tarragona. La Guardia Civil sostiene desde entonces que García Carbonell y su cómplice podrían ser los autores de todas las violaciones de 1991. Gracias a que Manuel Borraz mantiene vivo el caso desde hace diez años 'si hubiera alguna asociación o administración que se ocupara de él, yo lo dejaría encantado', dice, la Justicia ha aceptado finalmente poner a prueba esa hipótesis en la causa de Blanes. Las víctimas, que señalaron a Mounib erróneamente, quizá puedan conocer por fin a los verdaderos autores. A uno de ellos, de momento.