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El jurado se aísla en un hotel para dictar el veredicto de Camps

Nueve ciudadanos decidirán si el expresident recibió sobornos

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Sin teléfono móvil, sin periódicos, sin acceso a internet, sin televisión. En un hotel cuyos pasillos están custodiados por la Policía. Con la prohibición de mantener contactos con el exterior. Esta es la situación en la que viven los 11 miembros del jurado (nueve titulares y dos suplentes) encargado de juzgar al expresident valenciano Francisco Camps y a su compañero de banquillo, el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa, mientras deliberan sobre su veredicto.

Su única vía de comunicación con el mundo es el secretario judicial, que se encargará de hacer llegar a sus familias o a sus centros de trabajo cualquier mensaje que ellos quieran transmitir. Además, pueden pedir consejo al juez si tienen cualquier duda como, por ejemplo, dificultades para encontrar un documento o una grabación. Si esa consulta se produce, el magistrado habrá de convocar una vista pública en la que resolverá los escollos planteados.

Bastan cinco votos para declararlo inocente y siete para culpable

La Ley del Jurado también se ocupa de establecer reglas concretas para la deliberación. Ayer, el magistrado convocó una audiencia en la que les hizo entrega del documento que les servirá de guía. Es un cuestionario en el que se desglosan los hechos justiciables. Es decir, cada uno de los aspectos del delito de cohecho pasivo impropio del que se acusa a Camps y a Costa, por haber aceptado presuntamente en torno a 10.000 euros en trajes como regalo de la supuesta trama corrupta Gürtel.

Quedan, por tanto, fuera de la deliberación otras cuestiones relacionadas con el caso y que también se han discutido durante los interrogatorios del juicio. Por ejemplo, los indicios de que la red empresarial recibió contratos públicos de manera fraudulenta durante los mismos años en los que Camps fue presuntamente agasajado. El jurado tampoco tiene que pronunciarse sobre la denuncia de dos empleados de las tiendas donde fueron adquiridos los trajes, que acusaron al dueño de los establecimientos de haber manipulado los tickets de venta para proteger a Camps, después de haber mantenido varias reuniones con el dirigente del PP Federico Trillo.

El jurado votará cada uno de los hechos del cuestionario y también el veredicto final. Para declarar a los acusados inocentes bastarán cinco votos. Para el veredicto de culpabilidad, serán necesarios siete. No hay límite de tiempo para la deliberación, pero si pasadas tres votaciones no se llega a un acuerdo, el juicio habrá de repetirse.

Si no llegan a un acuerdo, todo el juicio tendrá que repetirse

El cuestionario ha sido redactado por el juez tras escuchar a las partes en un trámite que debía durar tres horas pero se alargó durante cinco. 'Se ha extendido más de lo previsto', porque 'las cosas en este proceso nunca se ajustan a los términos temporales de previsión habitual', se lamentó el magistrado, Juan Climent, en referencia a la extraordinaria duración de este juicio. El mismo juez previó que duraría seis días, pero las sesiones se han prolongado durante seis semanas. La razón del retraso ha sido el celo que las partes han puesto en su trabajo.

El jurado se compone de ciudadanos sin conocimientos jurídicos y la materia sobre la que se decide es complicada: un alud de documentos contables que es preciso relacionar entre sí. De ahí que la Fiscalía Anticorrupción y la acusación popular ejercida por el PSOE insistiera en enseñarles y explicarles una y otra vez las mismas pruebas, para lo que aprovecharon la comparecencia de las decenas de testigos que declararon.

Por su parte, la defensa de Camps se ha centrado en destacar las lagunas en la documentación y en intentar convencer al jurado de que el expresident es un hombre honesto, víctima de un montaje en el que habrían participado desde los trabajadores de las tiendas hasta los policías que investigaron el caso, además de la Fiscalía.