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El laboratorio de E. coli pide más control en riegos y abonos

El contagio entre personas sólo puede darse si no se siguen las normas básicas de higiene personal

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Un mayor control de las aguas de riego y del estiércol usado como abono en explotaciones agrícolas sería aconsejable para prevenir en el futuro brotes de E. coli como el originado en Alemania. A falta de conocer el origen concreto del brote, el caso alemán demuestra que 'hay que prevenir para el futuro y que hay algunas cosas que se pueden mejorar', según Jorge Blanco, el responsable del Laboratorio de Referencia de E. coli en España, ubicado en Lugo y dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela. 'Hay que estudiar el uso de estiércol en los abonos y hay que controlar con más detalle el agua de riego', explica Blanco, que apuesta por análisis específicos para conjurar qué cepas de la bacteria presentes en aguas residuales de tipo humano o animal, o en los excrementos de los animales, pueden llegar de algún modo a las hortalizas y, acto seguido, al consumidor.

En cuanto a la vertiente clínica, María Pilar Alonso, especialista del Hospital Xeral Calde de Lugo y miembro también del Laboratorio de E. coli, deja claro que la bacteria se transmite por la vía fecal-oral y que, por tanto, el contagio entre personas sólo puede darse si no se siguen las normas básicas de higiene personal. Una vez contraída la infección, sólo hay tratamiento sintomático, ya que los antibióticos no están indicados en general para acabar con la virulenta cepa O104:H4. Además, como resalta Rafael Cantón, de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, el hecho de que se trate de una cepa tan específica, y a la que el organismo humano no está acostumbrado, limita la respuesta inmunológica.