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Lara: "No puede haber paz social"

El líder de IU promete continuar con la "campaña permanente" de rechazo a la reforma de las pensiones, cerrada entre Gobierno, patronal y sindicatos

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La amenaza de una segunda huelga general en los casi siete años en la Moncloa de José Luis Rodríguez Zapatero se diluyó la semana pasada cuando Gobierno, sindicatos y patronal cerraron el primer pacto social de la legislatura, nucleado en torno a la reforma de las pensiones. Pero esa distensión no vale para Izquierda Unida. 'Consideramos que, con 4,7 millones de parados, no puede haber paz social para los que sueñan que van a tener el futuro de paz social en España', rubricó ayer lunes el coordinador, Cayo Lara, en rueda de prensa en la sede federal.

La advertencia sonaba a implícita amonestación a unos sindicatos, CCOO y UGT, que han parado la espiral de choque contra el Ejecutivo y con los que IU ha decidido no confrontar públicamente de ningún modo. De hecho, ayer Lara ni los mencionó. Imputó toda responsabilidad del acuerdo a Zapatero.

Izquierda Unida culpa del acuerdo al Ejecutivo y exime a los sindicatos

Ya lo había advertido el día anterior en un mitin en Alcorcón (Madrid) el propio Lara: 'No nos vamos a enfrentar a los sindicatos, ni nos van a enfrentar a ellos, porque quien tiene la responsabilidad [de haber aprobado la reforma] es quien está debilitando el Estado, el que tiene el poder, el Gobierno y la derecha política y económica'.

'Debe ser nuestra estrategia –explicaban a Público fuentes de la ejecutiva–: recalcar que es el Ejecutivo el que ha forzado un acuerdo que no es bueno y que los sindicatos se han defendido como mejor han podido. Debemos ser respetuosos con ellos, sin quebrar nuestra conexión. Demandamos a Cayo una posición equilibrada'.

Cuando se preguntó a Lara si había hablado con las centrales, habida cuenta de que habían apelado a todos los partidos a sumarse al consenso, el líder se centró en la interlocución con la Moncloa: 'No se ha dirigido a nosotros nadie para sumarnos a ningún tipo de acuerdo. Si el Gobierno se dirigiera a nosotros en cualquier momento, tendrá la respuesta adecuada de IU', dijo. Fuentes de la cúpula añadieron después que ni CCOO ni UGT han llamado al coordinador federal. IU ha cuidado al máximo en los últimos meses sus relaciones con las centrales. En diciembre, el mismo Lara les pidió el voto en un acto de la federación

El 'bocado' para la banca

El voto de IU 'no será favorable en ningún caso' al proyecto de ley

Perdida la baza de la huelga general, IU promete movilización aun sin el concurso de los sindicatos: 'Hay suficientes razones que avalan nuestra posición. Continuaremos con la campaña permanente para hacer pedagogía, explicar por qué no estamos de acuerdo. No hay razones objetivas que avalen la posición del Gobierno, salvo los intereses de la banca, que persiguen el bocado muy jugoso de los fondos privados de pensiones'.

Lara no detalló cómo se articulará esa protesta contra lo que IU ha dado en llamar 'el pensionazo'. Sólo insistió en que su deber era 'hacer llegar' sus propuestas a los ciudadanos contra las 'políticas neoliberales' de Zapatero, 'apoyadas con más o menos sordina por el PP'.

Para la federación, los jóvenes son uno de los sectores peor tratados en el pacto

La idea de la 'campaña permanente' fue también apuntalada por Esther López Barceló, responsable federal del Área de Juventud de IU: 'Hacemos una llamamiento a la juventud para que se movilice y dé la respuesta al Gobierno que se merece', semejante a la expresada en 'Francia, Inglaterra y Grecia', pues es la 'única' vía para rescatar 'los derechos'. La dirigente denunció que el acuerdo social 'garantiza la inviabilidad del futuro de los jóvenes', pues los más cualificados 'no tendrán derecho a una pensión máxima completa pública' a los 65 años, por tener que acumular 38,5 años de trabajo. La reforma contempla que los becarios puedan cotizar por sus cursos de formación. La generación 'más preparada de la democracia', anticipo, 'vivirá no sólo peor que sus padres, sino peor que sus abuelos'.

Con todos estos mimbres, no hay más que un cesto: si el Gobierno no corrige en el Parlamento su proyecto de ley, el voto de IU 'no será favorable en ningún caso' al pacto. 'En nuestro nombre, [la reforma] no se llevará al BOE', remachó. Pero no aclaró si ese rechazo se traducirá en un no o en la abstención. 'Se hará lo que decidan los órganos de IU [el Consejo Político Federal se reúne este sábado 5 de febrero], pero sin confrontar con los sindicatos', repetían en el entorno del diputado Gaspar Llamazares, que, como representante de IU Abierta, ha matizado más desde el principio su crítica al pacto y a las centrales.

Lara enfatizó que IU hará valer en todo caso, 'sin dudas y sin matices', su aval al actual modelo de pensiones. Un esquema que llamó '65-35-15'. Es decir, edad de retiro legal a los 65 años (y no a los 67), 35 para acceder a la prestación máxima (y no 38 años y seis meses) y 15 años trabajados como mínimo para poder jubilarse. 


Anuncio y sorpresa // Fue Zapatero quien, en su entrevista en Los desayunos de TVE, con Ana Pastor, levantó la liebre: anunció que se reuniría próximamente con Cayo Lara. El líder de IU se declaró “sorprendido” al enterarse de que el presidente le recibiría en la Moncloa, pues en la sede federal no habían recibido ningún aviso. Fuentes del Gobierno indicaron a Público que la reunión podría producirse “la próxima semana”. En la tarde de ayer, Olimpo –el cuartel general de IU– seguía sin tener comunicación del encuentro.

Para llevar 'propuestas' // Lara recordó que sólo se ha entrevistado con Zapatero una vez, el 20 de abril de 2009, pese a que lo ha pedido en más ocasiones. La última, el 30 de julio de 2010. La Moncloa la denegó en septiembre por problemas de agenda de Zapatero. “Estamos deseando llevar las propuestas alternativas. Mi agenda también está muy completita, pero buscaremos un hueco”, dijo con sorna. Las direcciones federales de IU y el PSOE sólo se han reunido también una vez. Fue el pasado 22 de abril en Ferraz, la sede socialista.

Partido 'muy importante' // Zapatero fue inquirido por IU en TVE. “Tiene dos diputados, es un partido muy importante –afirmó–. A veces oigo a Llamazares, a quien tengo aprecio, hablar de la izquierda de la Cámara. Empecemos por el PSOE, la fuerza mayoritaria”.

 

J. R. | Madrid

“Suerte en el PSOE”. Era la primera pregunta a la que Inés Sabanés quería responder ayer en el chat de Público.es. “No, no me voy al PSOE. Así contesto todas las dudas, insinuaciones o sospechas”, replicó rotunda la diputada madrileña, que hace justo una semana comunicó a Cayo Lara por carta que abandonaba todos sus cargos en la dirección federal de IU y la presidencia del think tank de la federación, la Fundación por la Europa de los Ciudadanos. No dejará su escaño en la Asamblea porque quiere rematar su “compromiso”, su 'tarea institucional', para la que fue elegida en 2007.

Sabanés insistió en que su futuro está en la “agitación” del debate ciudadano, y no dentro de un partido, buscando el “mestizaje” con la gente para construir “un movimiento plural y representativo de la izquierda social”. Su paso siguiente tampoco transita por Equo, el proyecto ecosocialista de Juan López de Uralde, que la ha cortejado. “El espacio de la izquierda alternativa está en plena ebullición”, es “una olla a presión”, y en ese contexto, “todo el mundo, incluido Equo, aspira a explicar sus propuestas, y me parece positivo”, adujo.

La diputada incidió en que los partidos, si no hacen política de forma “horizontal”, asumiendo las demandas de la sociedad “con convicción y compromiso”, acabarán siendo “arrollados” por la acción y el poder de la gente. No basta sólo con “escuchar a las bases”, sino que hace falta que militantes y ciudadanos de a pie “participen activamente de debates, discusiones y decisiones”. Se trata de un modelo de partido “más activista y colaborativo”, defendió.

Hubo también críticas a las políticas “neoliberales” del Gobierno y al “claro retroceso” que supone el pacto por las pensiones. “Pero no es momento de señalar culpables [por CCOO y UGT] –subrayó–, sino de recomponer las maltrechas defensas de la izquierda, también con los sindicatos”.