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Ley de Extranjería sin piedad

Una colombiana sin papeles denuncia que la norma permite expulsarla pese a tener dos hijos españoles

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'Le he dado dos hijos a este país y, después de diez años, no he podido regularizarme. Sin embargo, tengo más razones para quedarme en España que para volver a Colombia', dice Martha Leonor Díaz Becerra. Esta mujer de 35 años tiene dos hijos con DNI español, pero la ley de Extranjería le impide su regularización. De ella dependen Daniel y Roguer, nacidos hace dos y cuatro años en l'Hospitalet. Su solicitud, enviada el pasado 26 de abril, sólo ha recibido el silencio administrativo.

La situación de esta colombiana, cuyo marido fue expulsado a Colombia el pasado febrero, es una de las paradojas pendientes de la Ley de Extranjería. 'El Gobierno parece que ha tenido una fijación paranoica con los hijos patera. Esta posición crea situaciones sangrantes y duras', asegura Francisco Solans, presidente de la subcomisión de extranjería del Consejo General de la Abogacía Española. 'Son menores españoles en situaciones escandalosas', añade.

Colombia no reconoce la nacionalidad de los hijos de Martha, que son sólo españoles. Esta circunstancia podría dar con la separación de la familia si el Gobierno no le otorga el permiso de residencia.

El pez que se muerde la cola raya el absurdo porque Daniel y Roguer ni siquiera pueden pedir, como el resto de los españoles e, incluso, hijos de extranjeros en situación regular, una beca de comedor en la escuela. Para cualquier tipo de ayuda, su madre necesita acreditar una autorización de residencia. 'No tiene sentido que ciertos políticos nos acusen a los inmigrantes de tener privilegios cuando hay ciudadanos españoles, como mis hijos, que son marginados sólo por tener un padre extranjero', advierte la colombiana.

La solicitud presentada por Martha el pasado 26 de abril argumenta también 'razones humanitarias por enfermedad sobrevenida'. Esta mujer sufre un mioma uterino diagnosticado en marzo pero del que no se ha podido operar por una anemia. 'Busco el dinero cuidando a otros niños y con labores domésticas, pero la vida que llevo no me permite estar preparada para la operación', explica la colombiana.

Los abogados españoles reclaman el acceso a la regularización mediante el arraigo por tener un hijo español. 'Queremos que este tipo de casos sean incluidos en la redacción del reglamento de la nueva Ley de Extranjería, pendiente desde que fuera aprobada en diciembre de 2009', afirma José Luis Rodríguez Candela, de la Asociación Andalucía Acoge.

Esta entidad consiguió que el Tribunal Supremo corrigiera el pasado 1 de junio la disposición que impedía a parejas de hecho y viudos de españoles obtener el permiso de residencia. La sentencia no afecta al caso de Martha, pero es un 'aviso a navegantes' para el nuevo reglamento que prepara el Gobierno.

Para Solans es un 'tema lioso' porque 'si un extranjero tiene un hijo español y depende económicamente de él, no hay problema en la regularización'. Pero si es el menor el que depende no hay regularización para el padre. 'Hasta 2007 se concedía esta clase de regularizaciones para mantener económicamente a los descendientes con pasaporte español', apunta Solans. Este abogado añade que en estas experiencias 'rocambolescas y vergonzosas' el Gobierno ha puesto los 'intereses del control de las fronteras por encima del derecho del menor'.