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El líder del PP elige a los banqueros como prioridad

Rajoy se reúne con Rato (Bankia) y González (BBVA) y esta semana recibirá a otros

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Mariano Rajoy tiene numerosos problemas económicos a los que hacer frente cuando llegue a la Moncloa, pero su agenda ya demuestra cuál es su prioridad: los banqueros.

En el tercer día encerrado en su despacho de la planta séptima del número 13 de la madrileña calle de Génova, el futuro presidente recibió ayer al presidente de Bankia y exministro de los gobiernos de Aznar, Rodrigo Rato, con el que conversó durante algo más de dos horas. También pasó por allí otro de los grandes banqueros españoles, el presidente del BBVA, Francisco González, con el que además le une una estrecha amistad.

Rajoy ha iniciado los contactos con los presidentes a los que está más unido

Ambos banqueros tienen una cosa en común: son cercanos al PP y los dos han sonado como posibles ministros de Economía, aunque fuentes cercanas a ambos niegan toda posibilidad de que eso suceda. Sus reuniones con Rajoy, a las que en el PP quitan hierro y visten de normalidad, tuvieron mucho más que ver con el sector financiero y la resolución de sus problemas que con el ámbito puramente político.

Y es que, en la misma línea que las peticiones del presidente de la patronal empresarial CEOE, Rajoy quiere meter cuanto antes mano en las dificultades de este sector. En la campaña electoral abogó claramente por no entregar nuevas ayudas públicas a las entidades, aunque una cosa son las promesas y otra lo que luego le piden los banqueros.

De momento, en su primer día como presidente electo, el Banco de Valencia recibió una inyección de capital de 1.000 millones de euros y una línea de liquidez de 2.000 millones más.

Los banqueros reclaman una reforma laboral urgente y de calado

Los banqueros, aunque no ha trascendido el contenido exacto de las reuniones, le reclamaron las medidas que han exigido en los últimos meses al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero: en primer lugar, que acometa una reforma laboral de calado, también en la línea de la propuesta de la CEOE, y un saneamiento a fondo del sector financiero, bien sea a través de fusiones para evitar dar más dinero a entidades no viables, o a través de la creación de un banco malo (en el que se agruparían los activos problemáticos a una nueva entidad).

Lo que está claro es que las peticiones de los banqueros son muy homogéneas en el caso de las medidas más puramente económicas a tomar y con la vista puesta en ganar confianza para que puedan volver a financiarse en los mercados, pero luego son divergentes cuando se trata del sector financiero. En las reuniones de ayer, por ejemplo, Francisco González es partidario de no seguir rescatando a entidades zombis, mientras que Rodrigo Rato, como presidente de una entidad que ha recibido ayudas públicas, es más proclive a otras estrategias.

Rajoy, siguiendo con su prioridad, se verá esta semana con otros grandes banqueros del país y ya ha hablado con algunos en tono informal por teléfono, como Ángel Ron, el presidente del Banco Popular. Todavía no se ha citado con Emilio Botín porque el primer banquero del país está en Brasil, pero es previsible que lo haga en breve. De momento, se ha visto con sus más afines. No en vano, Rajoy y Rato coincidieron en el mismo gabinete de ministros, y el presidente de Bankia fue uno de los participantes en los foros sectoriales con los que los conservadores prepararon el programa electoral de las recientes generales. También le une al presidente electo una estrecha amistad con González, que llegó al BBVA de la mano de José María Aznar y con el que se reúne de forma asidua.