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El líder del PP se ve presidente y presume de "moderación"

No responde si dimitirá en caso de perder por tercera vez las elecciones

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El líder del PP, Mariano Rajoy, fue de los primeros en saber que las elecciones generales serán el próximo 20 de noviembre. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se lo comunicó personalmente por teléfono. Los dirigentes conservadores recibieron la noticia con gran satisfacción después de llevar más de año y medio reclamando un adelanto.

El jefe de la oposición compareció en rueda de prensa en la sede nacional de su partido, por segunda vez en lo que va de año, para calificar el anticipo de 'buena noticia' y resaltar que 'los votos' serán el 'caudal de confianza que necesita España para salir adelante'. 'Es lo que la mayoría de españoles y el PP deseaban desde hace tiempo', destacó.

Rajoy se declara 'encantado'de debatir con el candidato socialista

Rajoy, muy serio, se puso el traje presidencial. Se declaró 'consciente' de que la persona que se tenga que poner al mando tendrá 'una tarea muy difícil porque España tiene muchos problemas'. Dijo que no quería hacer balance de la legislatura sino hablar 'de futuro' y sostuvo que su formación aspira a protagonizar 'el necesario cambio político' que se alcanzará fundamentalmente con la recuperación económica y la creación de empleo. Para lo cual prometió trabajar 'con más ahínco aun si cabe'.

Su intervención fue toda una declaración de intenciones: 'No se trata sólo de hacer otras políticas, se trata también de gobernar con otras actitudes'. Y se comprometió a hacer, si gana, un Gobierno 'creíble, previsible y solvente' instalado en 'la moderación, el centro, el diálogo, la verdad, la responsabilidad y la transparencia'.

Estas palabras llegan tras cerca de ocho años practicando otro discurso. El PP se ha caracterizado por ejercer una oposición dura. Rajoy siempre ha dicho que es el papel que le correspondía realizar y que él siempre iba a denunciar lo que consideraba malo para su país. Así, de 2004 a 2008, la derecha hizo de la política antiterrorista y de la lucha contra el Estatut sus banderas de desgaste.

El PP recibe la noticia del adelanto con gran satisfacción

En los últimos comicios dio un giro a su estrategia y dejó de lado a su ala más dura en pro de ampliar su electorado. En esta etapa, su labor se ha centrado especialmente en la crisis y en criticar la gestión del Gobierno. En estos años la derecha ha tenido que afrontar además algunos escándalos de corrupción, entre los que sobresale el caso Gürtel. Rajoy no ha dado las suficientes explicaciones y ha presumido de un código ético que se ha quedado en papel mojado.

Ayer le preguntaron a Rajoy si en caso de alcanzar la Moncloa procedería a dar algún tijeretazo. 'No tengo intención ninguna de hacer recortes sociales, otros sí los han hecho', advirtió. Lo que sí aseguró es que permitirá el aplazamiento del pago de las liquidaciones negativas de las comunidades al Estado, lo que rechazó Economía en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Respecto a esta reunión, se mostró molesto por cómo se había resuelto y acusó al Gobierno de pasar de 'una situación de relajo' a una de 'cerrazón total'. Además, aseguró que con su formación volverá el déficit cero y no quiso hablar de devolución de competencias apelando a 'la lealtad institucional'. El dirigente conservador explicó que iba a hacer una caravana muy de su estilo. La última, la del 22M, fue bastante plana: no lanzaba propuestas y evitaba el rifirrafe con el adversario. Aunque en esta puede que haya alguna emoción si finalmente debate con Alfredo Pérez Rubalcaba. Dijo que estaba 'encantado' de hacerlo y que sería su equipo quien lo encajaría en campaña.

Mariano Rajoy siguió sin citar por su nombre al candidato socialista, en su intento de ningunearlo, y mantuvo que él sólo está pendiente de la encuesta del 20-N y no de los sondeos del CIS donde se señala que Rubalcaba ha recortado distancias.

En cuanto al día elegido para acudir a las urnas, no quiso darle vueltas. Aunque un corresponsal holandés le preguntó que si pensaba que lo habían puesto los socialistas expresamente para que se interpretara como '¡cuidado, que viene la derecha!'. 'Es la fecha que ha elegido Zapatero y todo lo demás me parece poco relevante', zanjó.

Al menos se pronunció. Todo lo contrario que cuando le preguntaron si dimitirá en caso de perder por tercera vez. Su respuesta fue un silencio muy elocuente. El presidente del PP reunió a su comité de dirección para cerrar agenda. La convención en la que se presentará el programa electoral se celebrará la primera semana de octubre en Málaga. D