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Llega el relevo: un premio a la lealtad

El presidente del Partido Popular considera que ha llegado la hora de dar una oportunidad a los jóvenes

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01. Pese al nerviosismo desatado en las filas del PP, Rajoy aguantó hasta el pasado lunes, día 31, para revelar los nombres de las personas que iban a dirigir el rumbo del partido en el Congreso de los Diputados. Aquí es cuando empezaron las quinielas. Que Pío García Escudero iba a repetir como portavoz de los conservadores en el Senado ofrecía pocas dudas.

La pregunta de oro estaba en adivinar quién iba a sentarse en la silla que ocupó Eduardo Zaplana durante la pasada legislatura en la Carrera de San Jerónimo. Y era el principal misterio porque de aquí podía intuirse el resto de cambios que Mariano Rajoy emprendiera en el partido. Se dieron varios nombres. Los de Soraya Sáenz de Santamaría, Manuel Pizarro o Esteban González Pons eran de los que más sonaban. Cuando el presidente del PP pronunció el nombre de Soraya Sáenz de Santamaría, dos ideas asaltaron a los presentes en el hotel Meliá Castilla de Madrid: lealtad, puesto que Rajoy empezaba a premiar a sus fieles de los últimos años, y juventud, ya que la elegida no tiene 36 años. Tan a nuevo sonaba que, a sabiendas de la que se le podía venir encima, se apresuró a decir que en su partido hay sitio para todos. Sólo hace falta una cosa: 'ganas de trabajar'.

Cambio radical

El malestar interno que generó que Rajoy dejara fuera de la portavocía en el Congreso a fichajes estrella como Manuel Pizarro, se disparó un día después, cuando Sáenz de Santamaría anunció los nombramientos de los portavoces adjuntos. De nuevo Rajoy, esta vez junto a la nueva portavoz, apostó por caras diferentes. De hecho, del equipo que se configuró días después del 14 de marzo de 2004 sólo queda uno de los miembros. Se trata de Teófilo de Luis, que repite como secretario técnico del Grupo Popular en esta legislatura. Atrás quedan los nombres de Vicente Martínez Pujalte o Ana Torme. Sobre la necesidad de dar oportunidades a los jóvenes, volvió a insistir Rajoy el viernes en un acto en Pontevedra. Era su forma de expresar que en el partido manda él, pese a las críticas que ha recibido estos últimos días tanto de algunos de sus compañeros como de varios medios de comunicación que se resisten a que la vieja guardia pierda protagonismo.