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Lloret sale a la calle contra el turismo de borrachera

Los vecinos piden un cambio del modelo turístico que acoge la localidad

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Unos 1.500 vecinos del municipio gerundense de Lloret de Mar salieron a la calle para reclamar un cambio de modelo turístico y denunciar que están hartos de la 'mala imagen' de la población que se da al resto de España y a Europa, después de las dos batallas campales que se registraron la semana pasada entre turistas y policías.

La manifestación, que tenía como lema 'Queremos a Lloret', salió de las pistas de atletismo de la localidad pasadas las siete y media de la tarde y recorrió la Avenida Just Marlès -donde se concentran la mayoría de discotecas y donde sucedieron los altercados de la semana pasada- para acabar frente al consistorio.

Tal y como querían los organizadores -un grupo de ciudadanos anónimos unidos en una plataforma- el recorrido se realizó en silencio, de forma pacífica y sin ningún tipo de consigna ni pancarta política o asociativa. Aunque sí que participaron, a título personal, el alcalde, Romà Codina (CiU), los concejales del Ayuntamiento y algunos comerciantes. 'Sólo queremos dar una imagen de unión, de pueblo', explicó Vicky Serrano, una de las portavoces.

Los vecinos están hartos de la 'mala imagen' que se da del municipio

La anécdota de la protesta llegó cuando la comitiva atravesaba la conflictiva Avenida Just Marlès. Fue entonces cuando algunos turistas despistados preguntaban incrédulos si la marcha se trataba de alguna fiesta o de algún tipo de celebración.

Los vecinos, que convocaron la manifestación a través de las redes sociales, escogieron la plaza del Ayuntamiento para leer el manifiesto porque es donde se suelen concentrar cuando hay actos importantes. El documento, que leyó el actor Marc Bertran, reivindicaba que el municipio haga 'autocrítica' y apuntaba que 'la única manera de vencer al turismo de borrachera es con la implicación de todos: ciudadanía, empresariado, Administración Pública y mundo asociativo'.

El texto, consensuado entre los impulsores de la marcha, también dejaba claro que hay que revisar la normativa y 'cumplirla y hacerla cumplir', y añadía: 'Estamos dispuestos a luchar por un cambio: no queremos incivismo'.

Unos turistas confundieron la marcha de protesta con una fiesta

Lloret de Mar lleva varios años trabajando para eliminar el turismo de borrachera, aunque sin mucho éxito. Los últimos altercados sucedieron en la madrugada del miércoles al jueves de la semana pasada en la discoteca Colossos, a raíz de una avería eléctrica. La trifulca acabó con una veintena de detenidos -todos de nacionalidad extranjera- y 22 heridos leves.

El Juzgado de guardia de Blanes ordenó el ingreso en prisión para cinco de los 20 detenidos, bajo una fianza de entre 1.500 y 3.000 euros, mientras que los otros 15 fueron puestos en libertad, aunque nueve de ellos se tendrán que presentar el 1 y el 15 de cada mes en el consulado español de su país.

Además, los 20 detenidos tendrán que pagar 3.000 euros en concepto de responsabilidad civil por los desperfectos ocasionados en la vía pública. A consecuencia de estos hechos, el Ayuntamiento ordenó el cierre cautelar de la discoteca por problemas eléctricos. El martes, técnicos del consistorio volverán a inspeccionar el local para comprobar si ya los ha solucionado y si puede o no reabrir sus puertas.