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Madrid se lleva el Gordo y casi todos los grandes

La administración 146 de la capital, en el barrio de Tetuán, reparte casi íntegramente los 585 millones de euros del número 78.294

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La fortuna de la Lotería de Navidad recayó, en esta ocasión, en Madrid. La región acaparó la mayor parte de los grandes premios del Sorteo Extraordinario, celebrado en el Salón de actos de Loterías y Apuestas del Estado. El Gordo, el 78.294, dotado con tres millones de euros por serie, fue a parar a la administración número 146 de Madrid, en la populosa calle de Bravo Murillo.

El segundo premio, el 53.152 (un millón de euros), se vendió en la administración número 10 de Getafe, a sólo 15 kilómetros de la capital. La fortuna había sonreído pocas horas antes a este mismo despacho de lotería, que vendió íntegramente un quinto premio, el 51.972. Más repartido estuvo el medio millón de euros por serie del tercer premio, el número 10.104, vendido en Madrid, Corvera de Asturias, Torrelavega (Cantabria), en las localidades barcelonesas de El Prat de Llobregat, Sant Joan de Vilatorrada, Puig-Reig y en la propia capital catalana.

El pequeño despacho de la administración 146 de Madrid se convirtió, a partir de las 11.38 horas, en el epicentro de la noticia del día. A esa hora, las niñas Alicia Rodríguez y Yahaira Gonzaga cantaron el 78.294. El Gordo de la Lotería de Navidad, el más alto de la historia de este sorteo extraordinario, cayó en pleno corazón de Tetuán, un barrio popular de Madrid con un importante porcentaje de población inmigrante, sobre todo de origen latinoamericano. Entre los afortunados se encuentra un buen número de empleados del Grupo Marsans.

Marsans vendió a sus trabajadores por toda España elnúmero de la fortuna

El Departamento de Grupos de la Dirección Regional Centro de Marsans una compañía que atraviesa graves dificultades económicas reservó el número de la fortuna que después vendió a sus trabajadores por toda España. Marsans es un cliente 'desde hace muchos años' de esta administración de lotería.

Beatriz Guerrero, empleada de una oficina de Marsans situada en la calle de Francos Rodríguez, a pocos minutos de la administración de la fortuna, no daba crédito. Acababa de ganar 300.000 euros. 'A ver si mi novio, que es antibodas, se casa conmigo ahora que soy millonaria', bromeaba. Beatriz, de 32 años de edad, se enteró de la noticia mientras atendía a un cliente. 'Me parece increíble. Es la primera vez que me toca y ya sé lo que voy a hacer con el dinero. Me voy a comprar una casa y un coche', explicaba.

Pocos minutos después de conocerse el Gordo, una multitud de curiosos, vecinos, peatones y, sobre todo, periodistas, emisoras de radio, cámaras y unidades móviles de televisión, asaltaban la administración 146 de Madrid. Allí, parapetados tras los cristales del despacho, los empleados se veían desbordados por los micrófonos, cables y flashes.

Atender a los medios de comunicación era casi misión imposible. 'Es nuestro primer Gordo, y la alegría y satisfacción que tenemos es inmensa. Sobre todo, porque sabemos que el número está muy repartido', relataba Antonio Bonet, el titular de la administración, entre restos de vasos y botellas de cava.

Hace unos cuantos años, ya habían repartido el tercer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad, uno de los más populares del mundo. Ha sido el día más importante en los 25 años de historia del local. 'Hemos vendido el número casi íntegro', admitía Antonio. En total, casi 585 millones de euros (tres millones de euros por cada una de las 195 series que integran el número).

Buena parte del premio fue para los empleados de Marsans, para quienes la administración había reservado 195 décimos. Pero el Gordo también tocó a ex empleados de Viajes Crisol, una empresa que cerró el pasado verano debido a la crisis económica. 'En cuanto escuché el número por la radio, supe que era nuestro', reconocía Antonio, que hasta última hora del lunes puso en venta el número en ventanilla. Algunos afortunados lo compraron a última hora, apenas 12 horas antes del comienzo del sorteo.

'Casi todos son clientes habituales', insistía. Antonio estuvo a punto de quedarse un décimo el lunes por la tarde, pero al final no lo hizo. Y se quedó sin premio. 'No nos ha tocado nada, pero estamos encantados, felices por haber repartido esta alegría inmensa', decían emocionados los hijos adolescentes del lotero.

A pesar del ambiente de fiesta que reinaba en el local, muy pocos afortunados se acercaron a compartir su alegría con los responsables de la administración. Visitación Mayordomo fue una de ellas. Ha ganado 300.000 euros. Jugaba un décimo, que compró la semana pasada. 'Mi marido no se lo creía. Hemos tenido que ver el décimo varias veces para ver que era cierto', afirmaba, mientras enseñaba con satisfacción una fotocopia del billete millonario. 'Lo voy a repartir con mi familia, con mis hijas. Y también caerá algo para los pobres que lo necesitan', explicaba. Visitación había pasado días de angustia porque su negocio no funcionaba. El Gordo le devolvió la sonrisa.

En la calle, frente a la administración, Sabino Calderón, un ecuatoriano de 50 años, era uno de los hombres más felices del mundo. Sin trabajo desde el año pasado, le quedaban tres semanas para cobrar el subsidio de desempleo. Un décimo adquirido la semana pasada le cambió la vida. 'Voy a ir a Ecuador en cuanto pueda a ver a mi mujer y a mis cinco hijos', contaba. Sabino llegó a España hace ocho años. Trabajó en el sector de la construcción y la crisis le empujó al INEM. 'Me compraré un piso', insistía. El décimo descansaba, plácidamente, en su casa.