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El 'making off' de Loiola

Un libro revela los entresijos de las reuniones del último proceso de paz

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El 8 de noviembre de 2006 se reunieron más jesuitas que de costumbre en la Casa Arrupe, junto a la basílica de Loiola (Guipúzcoa). En la nevera, habían metido unas botellas de champán, convencidos de que allí mismo, en una habitación contigua, se iba a firmar un acuerdo para la consecución de la paz. No fue así. Los representantes del PNV, del PSE y de Batasuna se levantaron de la mesa contrariados. Después hubo más contactos, en Oslo y Ginebra, pero aquel 8 de noviembre resultó determinante para el final delúltimo proceso de paz.

El periodista Imanol Murua Uria (Zarautz, 1966) recoge los entresijos de aquellas conversaciones en el libro Loiolako hegiak, cuya versión en español, El triángulo de Loiola, presentará este lunes. Sus páginas son una crónica sobre el proceso de negociación entre PNV, PSE y Batasuna, por un lado, y entre ETA y el Gobierno español, por otro, entre los años 2005 y 2007. Murua, que cubrió esos años la información del proceso de paz como periodista del diario en euskera Berria, se entrevistó para realizar este trabajo con tres de las personas que se reunieron en Loiola: el actual presidente del PNV, Iñigo Urkullu; el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y el dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi.

Los jesuitas tenían champán para brindar por una paz que no llegó

Aquel 8 de noviembre, los representantes del PNV (Josu Jon Imaz y Urkullu) y los del PSE (Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares) llegaron antes de la hora convenida. Según explica Urkullu en el libro, 'la delegación del partido socialista nos dijo que Batasuna venía a aquella reunión con un cambio' sobre el borrador del texto pactado en la cita anterior. ¿Cómo se enteraron los socialistas? Por una llamada telefónica de Otegi a Eguiguren: 'Todo eso me lo contó Arnaldo antes de la reunión () Me llamó y me contó qué iban a presentar para que los supiéramos de antemano y no provocar una gran confusión'. Los más sorprendidos fueron Imaz y Urkullu. Según recuerda el actual presidente del PNV, habían logrado el visto bueno de la Ejecutiva nacionalista, pese a la 'desconfianza' de algunos dirigentes.

La obra recoge las versiones de Eguiguren, Otegi y Urkullu

El borrador del acuerdo también contaba con el visto bueno del Gobierno. Según apunta Eguiguren en este libro, 'nosotros siempre andábamos con la aprobación de Madrid, pero Madrid no se daba cuenta de la importancia de este acuerdo. Madrid pensaba que se limitaba a una reforma del Estatuto [] El Gobierno no se daba cuenta de que por ese camino, algún día, llegaríamos a una consulta'. En cualquier caso, al conocer el PSE los cambios que Batasuna iba a plantear al borrador, retrocedió a sus posiciones iniciales y también llevó otro escrito a aquella cita.

Murua refleja en este libro por qué Batasuna decidió ir con una nueva propuesta a aquella reunión. En palabras de Otegi, 'el texto tenía cosas muy positivas (...) Pero, teníamos una duda: ¿Podemos llegar con este texto a nuestro objetivo? (...) Vamos a ver si todos estamos hablando de la misma cosa. Y, entonces, hicimos el planteamiento del Estatuto'. Se trataba de formar un consejo vasco-navarro que, en un plazo determinado, plantearía una única autonomía cuya constitución dependería de la voluntad de los ciudadanos de ambos territorios.

Fuera de la habitación, se oyeron voces y los jesuitas se dieron cuenta de que algo iba mal. La paz está por llegar.