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El manifiesto de Anguita es un "buen espacio de trabajo" para el PCE

El secretario general y varios dirigentes del partido confiesan su simpatía hacia la iniciativa de regeneración democrática planteada por el excoordinador, pero la dirección no ha adoptado una posición colegiada ni ha de

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'¡Asumo ser el referente de una operación política que intente cambiar el país! ¡En esta noche yo he empezado la guerra! ¡El que quiera que me siga!'. 

Viernes 15 de junio de 2012. Julio Anguita, excoordinador de Izquierda Unida, ex secretario general del PCE, emprende desde Sabadell (Barcelona) una batalla que él llama 'de largo aliento', de cocción 'lenta', pero con una ambición hercúlea: crear una fuerza cívica que 'ejerza de contrapeso al poder'. No al poder político, sino al poder económico, el que manda, porque los políticos apenas son 'manijeros' de la banca, los 'capataces del cortijo'.

La columna vertebral de esa idea que lanzó a través del Colectivo Prometeo, al que pertenece, se plasmó en el manifiesto Somos mayoría, un proyecto social de mínimos, transversal, apartidista, que pretende aglutinar, poco a poco, a la 'inmensa mayoría' de los ciudadanos. El 'poder democrático' frente al poder de los mercados. El poder no que gobierne, sino que determine. Desde la primavera, y según sus propios cálculos, se han adherido 'entre 50.000 y 60.000 personas' a la propuesta. 

Pero... ¿y el PCE?

El Partido Comunista de España, su partido, aún no se ha sumado como organización. No lo ha debatido en sus órganos de dirección, ni ha adoptado una posición colegiada sobre la iniciativa de Anguita. Pero dirigentes con mucho peso en la formación, empezando por el propio secretario general, José Luis Centella, han confesado a Público que ven con muy buenos ojos el proyecto. 'Es un buen espacio de trabajo para los comunistas, un sitio donde los comunistas pueden trabajar cómodamente', señala el líder. Expresivo pero también prudente, con cautela porque no quiere adelantarse a la opinión que en su momento pueda consensuar la cúpula. Tal valoración es celebrada por varios responsables que, 'a título personal', respaldan a Anguita, pero que piden que no trascienda su nombre. Con todo, el background y las aportaciones del antiguo número uno son siempre respetadas en el PCE, otra cosa es que sean compartidas sistemáticamente al cien por cien

No se espera que el PCE asuma la propuesta ni Anguita lo ha pedido

Ayer jueves, Centella almorzó con Anguita en Madrid. El excoordinador se había desplazado a la capital para participar en Las mañanas de Cuatro y después encajó la comida con el secretario general. Nada extraordinario, porque los dos reconocen su 'larga relación personal', además de política. Su amistad se forjó ya desde los setenta, continuó en los tiempos de construcción de Convocatoria por Andalucía –primer germen de Izquierda Unida– en los ochenta y se prolongó hasta hoy. Los dos suelen verse en Córdoba (Anguita vive allí), pero hoy la cita era en Madrid. 

Tras el almuerzo, el excoordinador se pasó por la sede federal a 'saludar' a los dirigentes del PCE, que ayer tenían reunión de la Comisión Permanente, el núcleo cercano de Centella. Anguita no pertenece al aparato, ni siquiera integra el órgano más amplio, el Comité Federal, desde el último congreso, de 2009. Después, regresó a Córdoba en AVE. No tenía por qué explicar su propuesta a la cúpula del partido. Este la conoce de sobra y además él mismo pudo explayarse en la última fiesta del PCE, el pasado 22 de septiembre, según concedían fuentes de la dirección. No se espera que se asuma la posición de Anguita por medio de una resolución, 'ni tampoco Julio lo ha pedido', precisa Centella, y añade: 'No es una propuesta comunista, sí donde pueden trabajar los comunistas'. 

'Yo me dirijo a personas, no a organizaciones. No quiero una suma de siglas', afirma

En efecto, Anguita no busca la adhesión del PCE: 'No quiero imponer a nadie ningún debate. Yo me dirijo a personas, a gente sin adscripción, no a organizaciones. No quiero una suma de siglas. Yo no pregunto a nadie de dónde viene'. Su manifiesto tiene un alma transversal, rehúye las etiquetas, dice. El texto bebe de la Declaración de Derechos Humanos de la ONU y la Carta de la Tierra, una iniciativa internacional y progresista con una 'referencia ética indudable': la justicia, la democracia, la cultura y la ética cívica. 'Vamos a hacer verdad una serie de principios muy sencillitos que el sistema no quiere que se hagan verdad. El corolario es muy inocente: la economía debe supeditarse a la política', describe Anguita. Tales soportes cimentan un manifiesto que concluye con un programa de diez puntos: salario mínimo de 1.000 euros, ninguna pensión por debajo de ese salario mínimo, extensión y ampliación de la prestación por desempleo, reforma fiscal progresiva, banca pública, nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, 'efectiva separación entre las iglesias y el Estado', modificación del sistema electoral...

La enunciación del Somos mayoría recuerda a dos fenómenos colindantes: el 15-M y la Convocatoria Social promovida por IU en las últimas elecciones generales. Anguita reconoce que su propuesta circula 'en la misma corriente' que mueve a muchos ciudadanos hoy, aunque establece diferencias. Respecto a los indignados, precisa que su iniciativa es 'rebeldía con causa', para que 'la gente sepa, aprenda, conozca los datos, sepa argumentar y debatir'.

La iniciativa del excoordinador ambiciona crear una fuerza cívica que haga de contrapoder

De IU le separa el tempo y el objetivo, como también asume Centella: la Convocatoria Social se pensó para agrupar a movimientos sociales y partidos en torno a la federación, la suma de base social y sustrato político de cara a los comicios del 20-N, y estuvo lista en un tiempo récord. Somos mayoría avanza a paso lento, con el objetivo de dirigirse a esa 'mayoría' que está en el paro, que no ve salidas a la crisis, que ve que la deuda es impagable, que comprueba que la Constitución y otros textos legales son 'falsificados en su aplicación', que se rebela contra la corrupción... Convencer 'a través de la concreto, sin ismos'. 'No vamos con la bandera partidaria. Es algo muy socrático, para limar aristas, para combatir el desprestigio de la política. De ahí que nuestra iniciativa sea de amplio espectro', que puede acoger a ciudadanos de izquierda o más moderados. 'No es que abjure de mi ideología, simplemente me desnudo para unir a la mayoría. Busco el pacto de la mayoría', enfatiza Anguita a Público por teléfono. 

No es que haya distanciamiento del excoordinador hacia el PCE, ni 'recelos desde dentro a su propuesta', como confirman dirigentes señeros de la cúpula, es que su manifiesto desborda los límites de los partidos. Sí es palpable desde hace años su mayor frialdad hacia IU. El PCE, aducen los que le conocen bien, 'es otra cosa, es su casa'. Y de ella nunca ha salido.