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El manifiesto 'Una ilusión compartida' se propone movilizar a la izquierda

Intelectuales y artistas quieren aprovechar la "energía cívica" del 15-M

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Con el objetivo de crear una nueva cultura política alejada de las corrientes del neoliberalismo y la coacción de los mercados, un grupo de intelectuales y artistas presentaron hoy en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el manifiesto Una ilusión compartida. El escritor Eduardo Mendicutti fue el encargado de leer un texto que, como ya adelantó Público el pasado martes, insta a recuperar la “ilusión” frente a la insuficiencia de la izquierda alternativa y el hundimiento de los socialistas.

Los firmantes denuncian que ante la crisis el Gobierno de Zapatero ha sido “incapaz de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales”, pero también asumen que las alternativas a su izquierda “no han llegado a recoger el voto ofendido por las medidas neoliberales y las deficiencias de una democracia imperfecta”, en una clara referencia a IU.El poeta Luis García Montero ejerció de presentador del acto. Además de Mendicutti, la actriz Lucía Álvarez y el escritor Carlos Pardo leyeron sendos textos, una carta de Federico Mayor Zaragoza, que se ha sumado al manifiesto, y un llamamiento firmado por profesores a favor de una regeneración democrática.

A la convocatoria acudieron, entre otros, la actriz Pilar Bardem, el actor Juan Diego Botto y la escritora Almudena Grandes. Además, según se recoge en la página web unailusioncompartida.com, setenta juristas, artistas, intelectuales y periodistas ya se han adherido al manifiesto. Entre ellos, los músicos Joaquín Sabina y Pedro Guerra, los actores Carlos Bardem y Juan Diego, los juristas Manuel Alcaraz, Manuela Carmena, Carlos Jiménez Villarejo y los economistas Guillermo de la Torre y Juan Torres López. En un primer momento, los promotores del manifiesto anunciaron la adhesión del juez Baltasar Garzón, pero ayer su nombre no figuraba entre los firmantes.

El documento apela a la necesidad de “devolverle a la vida pública el orgullo de su honradez, su legitimidad y su transparencia” y recuerda momentos de especial “protagonismo cívico” como el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, el rechazo a la guerra de Irak o el 15-M como procesos que marcan el camino a recorrer. Es el momento, anuncia el manifiesto, de aprovechar la “energía cívica” que ha llenado las calles y que pide mejores condiciones laborales, la defensa de los servicios públicos, una economía sostenible y una profunda regeneración democrática. Durante la presentación, el poeta y novelista Carlos Pardo leyó una carta del también firmante Federico Mayor Zaragoza. En la misiva, el expresidente de la UNESCO afirma que el “trágico balance” de la globalización neoliberal se resume en una economía de “especulación”, “deslocalización productiva” y “guerra”.

Además, propone que se pase de “las protestas a las propuestas” con objetivos como la reforma electoral, el aumento de la transparencia en los bancos, la reforma de las Naciones Unidas o la “transición desde una economía de especulación a una economía de desarrollo global sostenible”. Sobre el futuro que puede tomar esta iniciativa, poco se sabe todavía. “Nuestro objetivo es hacer un llamamiento a los ciudadanos con la ilusión de crear una nueva cultura política. Lo que pueda salir de aquí ya no es responsabilidad nuestra”, explicó García Montero. “Habría que recuperar esa fuerza colectiva que hace que una actitud progresista sea activa y beligerante”, añadió Mendicutti. Por su parte, Pilar Bardem lamentó el hecho de que, a su juicio, no se cuente con la ciudadanía “para nada”. “Este manifiesto es la primera piedra de un camino a recorrer para ver de qué forma podemos crear una ilusión ante lo que se nos avecina”, vaticinó.

Entre los asistentes estaba también Antonio Gutiérrez, diputado independiente del Grupo Socialista, si bien su nombre no aparece en el listado oficial de firmantes. No es la primera vez que el exsecretario general de CCOO se desmarca del PSOE. El 22 de junio de 2010, Gutiérrez se abstuvo en la votación del decreto de la reforma laboral por discrepancias en cuanto a su contenido e hizo lo mismo en 2005, ante un decreto de ley del Gobierno para restituir patrimonio incautado a la UGT. Además, tras declarar que no secundaría la huelga del 29 de septiembre de 2010, anunció que protestaría en la calle.