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"Marcará una penosa travesía para el PSOE"

Antonio Gutiérrez. Diputado del PSOE y presidente de la Comisión de Economía del Congreso. Votó ayer en contra del "error" de la reforma

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No repetirá como diputado tras el 20-N. Se marcha 'decepcionado', con una maleta demasiado cargada ya de 'diferencias insalvables' con sus compañeros del Grupo Socialista. La última discrepancia ha podido con él: la reforma constitucional de PSOE y PP que ayer rechazó. Es un 'error gravísimo que puede durar mucho tiempo', señala con denuedo Antonio Gutiérrez (Orihuela, Alicante, 1951).

¿Qué dijo a sus compañe-ros? ¿Y ellos a usted?

'Esto suena al despotismo ilustrado del siglo XVIII'

Yo no he hecho corrillos. Intervine en la reunión del grupo el lunes. Una decisión tan grave como esta no ha contado con un mínimo de participación democrática. Si en lugar de haber conjugado el oportunismo rampante del PP con el nerviosismo no permisible del presidente del Gobierno, se hubieran combinado inteligencias, más templanza y unidad, no habría sido necesaria la reforma. Se podía haber exhibido en Alemania o Bruselas que en España la estabilidad presupuestaria ya tenía un anclaje en la Constitución, en el artículo 40, que consagra un equilibrio muy cuidado entre democracia y mercado. Lo que se ha hecho es encorsetar de manera taxativa a todas las administraciones públicas. También es un error para Europa: lo que piden expertos, socialistas y gobiernos europeos es una respuesta urgente del Banco Central Europeo [BCE], y un Gobierno conjunto y solidario de la Eurozona.

O eso o el abismo, parecía.

Cuando un dirigente presenta una decisión como hecho consumado en base a motivos pretendidamente inescrutables, a riesgos insondables, se aborta el debate de las ideas. Cuando alguien dice [José Blanco, anteayer] que al Gobierno le habría gustado 'compartir con los ciudadanos' la decisión de reformar la Constitución, pero que no se ha podido, suena al despotismo ilustrado del siglo XVIII. Tomar así decisiones de esta envergadura es muy próximo a gobernar para el pueblo pero sin el pueblo. Alemania introdujo el techo de déficit en su Constitución, sí, pero tras tres años de debate.

'Los argumentos del no' al referéndum son de pésima pedagogía democrática'

¿Algunos diputados socia-listas han aparcado su conciencia para asegurar-se seguir en las listas?

Tengo por norma no hacer juicios de valor. He de suponer que cada cual ha actuado porque estaba convencido.

¿Habló con Zapatero, Ru-balcaba, Blanco o Alonso?

No, ninguno se dirigió a mí. Nunca he reclamado un trato distinto al de los demás.

¿Se suturará la ruptura del consenso constitucional?

No hay nada irreparable. Pero esta es una avería muy difícil de reparar, muy difícil, que llevará tiempo, un nuevo taller, nuevos mecánicos.

¿La Constitución ya es sólo patrimonio de PSOE y PP?

No, es exagerado decir eso. La Constitución no se agota en el nuevo artículo 135.

¿Son admisibles los argumentos para no con-vocar un referéndum?

Tenía dudas de la conveniencia de hacerlo, pero apoyaré la petición precisamente porque los argumentos que se emplean son de una pésima pedagogía democrática.

El Gobierno alega que se perdería eficacia.

'No he visto en Rubalcaba voluntad de rectificación del proyecto socialista'

Los mismos que dan un valor milagroso a esta reforma incorporaron la incertidumbre de la provisionalidad, porque se revisará en 2015 y 2018. Pero es que la primera reacción de los mercados a la reforma ha sido de corte de mangas. Quien tiene la laguna no es la Constitución, es la UE. A los especuladores no se les aplaca con gestos. La democracia embrida a los mercados con decisiones de política económica, no con reformas constitucionales a años vista. Encima [Angela] Merkel ha utilizado este balón de oxígeno para atrincherarse contra el BCE.

¿Con esta reforma, el PSOE se aboca al suicidio?

El lunes, se lo advertí a los compañeros: este error puede marcar una travesía en el desierto lejana y penosa. Dado mi fracaso, seré yo el equivocado. Deseo el mejor resultado para el PSOE, pero también que emprenda un reto inexcusable: desde Felipe González, son muchos años de adherencias ideológicas que han confundido al socialismo español con opciones más conservadoras. Se ha abusado de políticas intercambiables entre la derecha y la izquierda. Las políticas que no son de derechas ni de izquierdas, la mayor parte de las veces, o son de derechas o son las que más aplaude la derecha. Aquí cosechamos estos días muchos aplausos de la derecha.

¿Rubalcaba enmienda la senda de Zapatero?

Al margen de mi simpatía personal por Alfredo, mi respeto y mis deseos, no he observado esa voluntad de reconducción, de rectificación del proyecto socialista, la reconsideración de los errores de última hora. Y como no la veo, no me presento el 20-N.