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Yo, Mariano

La propuesta del líder del PP contra el paro

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Una multitud de personalidades, políticos, economistas, y medios de comunicación, nacionales y extranjeros, han subrayado a lo largo de mucho tiempo que Mariano Rajoy debería clarificar lo que piensa hacer en el Gobierno. Los grandes periódicos que suelen hacer de portavoces de los mercados financieros, como Financial Times, The Wall Street Journal y la revista The Economist, lo hacen de manera sistemática. Y ya desde dentro del PP, José María Aznar no pudo decirlo más alto y más claro, cuando en la larga precampaña del 22-M exigió a su propio partido, en Torrejón de Ardoz, 'unas propuestas claras e inconfudibles y sin oscuras sombras'.

Rajoy ha presentado lo que considera un resumen de sus propuestas. ¿Son claras, inconfundibles y sin oscuras sombras? Las propuestas son claras, pero ¿para qué sirven? ¿Para fomentar el empleo? Porque el primer punto del documento Compromiso con España hecho público por Rajoy el pasado miércoles, día 1 de junio, es el empleo.

El PP no podrá tirar de la devaluación de la moneda como se hizo en los 90

Lo más delicado que se puede afirmar es que en lo que se refiere a ese punto central, que ayer volvió Rajoy a identificar en Sitges como 'el objetivo capital', el líder del PP aporta unas propuestas oscuras y confusas. En realidad, su compromiso con el empleo, a juzgar por sus ideas, brilla por su ausencia. Porque en el primer capítulo, referido a las 'medidas de impulso económico para la creación de empleo', se incluyen iniciativas todas ellas dirigidas a la gestión de un plan de austeridad en las autónomías. Ya al final, Rajoy, copiando a Zapatero, resuelve el expediente exigiendo al Gobierno la convocatoria 'urgente' de una conferencia de presidentes autonómicos para abordar, entre otras, 'reformas económicas para la creación de empleo'.

El líder del PP, como también Esperanza Aguirre, suele decir que su partido sacará a España de la crisis como ya lo hicieron en 1996. ¿No han reflexionado, acaso, sobre la Gran Depresión que nos atenaza, a diferencia de la recesión de 1993, de la cual la economía ya salía en 1995?

Cierto es que el entonces ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, inició un programa de equilibrio fiscal en aquellas fechas, antes de la llegada del PP al Gobierno, pero la gran llave de la recuperación hay que buscarla antes y en otra parte.

Estamos ante la prolongación de la agonía, a la japonesa, y el estancamiento

Sí, el Gobierno se vio obligado a devaluar la peseta el 17 de septiembre de 1992 (5%), el 22 de noviembre de 1992 (6%), el 13 de mayo de 1993 (8%) y, finalmente, dos años más tarde, el 6 de marzo de 1995 (7%). Por este camino, la economía española, cuya moneda formaba parte del Mecanismo de Cambios del Sistema Monetario Europeo, consiguió restaurar su competitividad y controlar el déficit exterior. Rajoy debería saber, pues, que ese recurso ya no existe, lo que diferencia de una manera radical, además de la magnitud de la crisis económica, social y financiera, la situación. Las cuatro devaluaciones fueron el toque rey Midas. Y la austeridad no es, no puede ser, 'expansiva', como parece pretender Rajoy. Se lo ha dicho ayer en Sitges el premio Nobel Joseph Stiglitz.

Zapatero aceptó la imposición del diagnóstico deliberadamente equivocado, por razones políticas, del BCE, la CE y Alemania, de que nuestra crisis es producto de la expansión del gasto y la deuda pública para poner en marcha el ajuste y la consolidación fiscal. Y Rajoy lo sostiene al parecer ya no como imposición sino como premisa ideológica. Estamos pues ante la prolongación de la agonía, a la japonesa, y el estancamiento.