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Más de 200 controladores estarán listos en breve

En menos de tres meses podrían suplir a posibles despedidos 

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La incógnita ahora es saber si el actual y rebelde colectivo de los controladores puede dejar de ser casi insustituible. Sobre todo ante el escenario de que algunos de los 442 expedientados por la empresa de aeropuertos, Aena, puedan ser despedidos si no justifican su ausencia del puesto de trabajo el pasado viernes, cuando organizaron un motín sin precedentes y provocaron un grave caos aéreo. Si hicieran falta efectivos, unos 220 podrían coger el testigo en menos de tres meses, de acuerdo con las alternativas que han abierto desde febrero el Ministerio de Fomento, a través de Aena, y el Ministerio de Defensa.

Esto supone que, a corto plazo, habría recambio posible para cubrir eventuales despidos entre los 442 expedientados, que pueden elevarse a algunos más. La última fase de formación que requiere todo controlador en su torre de control de destino (de cada aeropuerto) o en su centro de control (vigila el sobrevuelo de aviones en el espacio aéreo español) es de un mínimo de tres meses. Pero fuentes de Fomento aseguran que el plazo de habilitación (la última etapa de formación) puede ser menor, dependiendo de cada torre o cada centro. Esto significa que en menos de tres meses podrían estar listos los nuevos controladores.

Una nueva ley podría obligar a los controladores a formar a los nuevos

¿De dónde saldrían? De una mezcla entre las promociones del plan antiguo de formación y del plan nuevo que imparte la escuela pública Senasa, de los controladores militares y de la vía abierta a contratar temporalmente a un número indeterminado de técnicos de control europeos, algo posible desde la homologación de la licencia de controlador con los requisitos de la UE en octubre del año pasado.

Por un lado, habría 48 alumnos controladores de la penúltima promoción de Senasa del plan antiguo que salieron en julio y que ya están habilitándose en sus destinos finales. Otros 48 saldrán en diciembre de la última promoción y otros 48 están ya empezando la formación con el nuevo plan. A estos se unirían 40 controladores militares, seleccionados entre los de mayor nivel de los 280 que ahora están en activo y que, de hecho, vigilan el tráfico aéreo en nueve aeropuertos (entre ellos, Zaragoza, Valladolid y Murcia). Fuentes militares explican que esperan que Fomento diga cuándo empiezan la última formación.

A esto se suman otros 36 técnicos que ya están empezando a sustituir a los controladores en aeropuertos pequeños con poco tráfico. Se llaman técnicos AFIS (servicios de información de vuelo de aeródromos), tienen mucha menor cualificación y se forman en unas seis semanas. Dan instrucciones básicas a los pilotos, pero no tienen que separar aviones, ya que está pensado para aeropuertos donde no hay más que un despegue o un aterrizaje a la vez. El sistema tiene detractores entre los propios controladores (que los ven como competidores más baratos) pero también entre los pilotos, que han reseñado incidentes de descoordinación en las pruebas piloto, que comenzaron tras el verano en El Hierro y La Gomera (Canarias).

Se privatizará la gestión de las torres y habrá técnicos más baratos

A partir del año que viene los AFIS suplirán a los controladores de Huesca, Logroño, Burgos y Córdoba, según fuentes de Aena. Esto supone que en total se liberaría a unos 36 controladores que podrían recolocarse en otros aeropuertos y centros de control.

Pero ¿cuál es la formación básica que se exige a un controlador? ¿Estarían bien formados los sustitutos?

Fomento estaría estudiando una normativa que obligará por ley a los controladores a habilitar a los nuevos profesionales, según fuentes del Gobierno, informa La Vanguardia.es. El ministerio no hizo comentarios a este respecto.

Ser controlador no es fácil. Es cierto que no todo el mundo tiene su preparación teórica ni sobre todo la capacidad física y psíquica (para la que pasan infinidad de pruebas) para aguantar la presión de estar vigilando que más de 40 aviones por minuto aterricen en aeropuertos como Barajas sin chocar y en el mínimo tiempo posible. Otra cosa es que exista una cúpula dentro de esa élite que percibe más de 200.000 euros de salario al año (es la media a la que Fomento rebajó el sueldo en febrero, frente a los 350.000 de antes) y que lleva años disfrutando de privilegios. Los nuevos cobran a partir de 2.600 euros al mes. Antes se exigían unas pruebas de acceso sólo para licenciados y diplomados. En 2006, hubo 8.000 candidatos para 150 plazas, según fuentes del sector. Tenían que pasar 18 meses de cursos divididos en cinco módulos, entre formación teórica, para control de torre en aeropuertos, de despegues y aterrizajes en aeródromos sin radar (control de aproximación convencional), de sobrevuelo de los aviones cuando están altos en fase de crucero (control de ruta radar) y despegues y aterrizajes en aeropuertos de mucho tráfico (control de aproximación con radar). A esto se unía la habilitación de tres a seis meses en el centro de destino.

Al homologar la formación con criterios europeos, Senasa cambió el plan antes del verano. Ahora son de 22 a 37 semanas de formación más la habilitación. Y sólo hay que tener Bachillerato y alto nivel de inglés. Los cursos, además, son para ricos: cuestan de 30.000 a 50.000 euros.

De aquí a 2012, Senasa ha ofertado 300 plazas para controladores (48 ya han empezado los cursos). Con ello, habría hasta 472 controladores nuevos y a menor coste, más que los expedientados. A esto se une que se privatizará la gestión de las torres y nuevas empresas, entre ellas la pública Ineco, contratarán a controlado-res pero previsiblemente con un sueldo mucho menor.