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Mas alimenta la 'sociovergencia'

El favorito insiste en su oferta de pacto a Montilla para la investidura y lanza guiños al PSOE

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El gran favorito en las elecciones del próximo domingo en Catalunya, el nacionalista Artur Mas, alimentó ayer un horizonte sociovergente al ofrecer un pacto mutuo al socialista José Montilla para allanar el camino de la investidura al más votado para no depender de los radicales.

La propuesta, que Montilla y el PSC han rechazado tajantemente, no supone formalmente ninguna novedad, pero a la insistencia de los últimos días, ya de por sí significativa, le añadió ayer dos aspectos que muestran su valor como hoja de ruta más allá del tacticismo de la campaña. Primero, subrayó que la oferta está planteada de forma recíproca. Es decir, serviría también en el caso ciertamente difícil de que sea Montilla el que necesite el gesto. Y segundo, fijó la mirada hacia Madrid y el PSOE: urge, dijo, 'generar confianza' ante las turbulencias financieras que, tras la caída de Grecia e Irlanda, pueden acercarse más a la Península.

CiU cree que su triunfo generará confianza en la economía española

Por mucho que moleste al PSC, este escenario sociovergente incluso en su formato más light, de simple apoyo externo es el que más interesa al PSOE, que, pese a lograr un acuerdo con el PNV y Coalición Canaria, sigue a la búsqueda de oxígeno para afrontar mejor un entorno económico y político tan adverso.

Ayer, el propio ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, que ha participado en varios actos de campaña junto a Montilla, dejó claro en Madrid cuál es la auténtica prioridad del Gobierno ante las elecciones catalanas: mostró su confianza en poder incorporar cuanto antes a CiU a su política de pactos para dar 'una mayor vertebración social' a su agenda de reformas .

El escenario que ayer volvió a insinuar Mas, con esta petición al PSC de apoyo blando a su investidura, reproduce en realidad un esquema parecido al de 1995. Y es el escenario también soñado por el PSOE.

La apuesta nacionalista es el modelo light' de apoyo externo

Entonces, la CiU de Jordi Pujol era el principal aliado parlamentario del Gobierno de Felipe González. Y cuando Pujol perdió la mayoría absoluta, en 1995, mantuvo el control en Catalunya gracias al sacrificio del PSC, que sostuvo en el Parlament a su gran rival hasta que los nacionalistas rubricaron con el PP el Pacto del Majestic, ya en 1996.

Ante esta pinza CiU-PSOE, poco pudieron hacer entonces los socialistas catalanes. Y su capacidad para impedirla ahora quedará muy limitada si las encuestas aciertan y el PSC cosecha el peor resultado de su historia. Ayer, el propio Montilla dijo por vez primera en toda la campaña que, si gana, contará con Antoni Castells y Ferran Mascarell, quizá los dos socialistas que mejor encajan en un escenario sociovergente por su talante catalanista y su público en CiU.

El PSC rechaza acuerdos, pero el PSOE busca otro aliado estable

A los argumentos clásicos en pos de la estabilidad y la no dependencia de 'radicales', asunto citado ayer por Mas y esgrimido periódicamente por los lobbies empresariales catalanes, el líder de CiU añadió el nuevo argumento de peso de las turbulencias financieras. Pese a que The New York Times auguraba ayer nuevas 'tensiones' si gana CiU en el modelo de Estado, Mas se mostró convencido de que su presidencia podría ayudar a generar 'confianza' a toda España y disipar el espectro de una eventual intervención.

'No es lo mismo que Catalunya, que es una parte significativa del sur de Europa, pueda generar confianza a través de un Gobierno fuerte y de una sociedad movilizada, que por el contrario quede con una sensación de que no sale del bache, con desunión, falta de cohesión y liderazgo', subrayó.

Su oferta de sociovergencia light con hegemonía de CiU se dirige formalmente a Montilla. Pero su destinatario último es José Luis Rodríguez Zapatero.