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Mas se lanza a por la mayoría absoluta

CiU se aferra a la salida de la crisis para volver a gobernar la Generalitat

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No hay mejor estímulo que los sondeos favorables. Nada como la ventaja de más de 30 escaños sobre el PSC que otorgan las encuestas para encender la militancia y los votantes, que convirtieron el inicio oficial de campaña en una verdadera celebración del Convergència way of life. Nada como el aroma a resurrección después de siete años de penurias para que 'el ejército de resistencia' de CiU, tal y como lo solemniza Artur Mas, llamara con incontenible fervor 'Mas, president!'.

La plaça de Catalunya de Barcelona fue ayer por la noche el escenario escogido por CiU para lanzar a su candidato a la reconquista del Palau de la Generalitat. Ante una entusiasta militancia, el presidente convergente demostró su confianza en sus propias fuerzas y se refirió sin ambages a una 'mayoría amplia' que le permita plantear un Govern 'fuerte' y romper así con la era del Tripartito.

Este optimismo le permitió esquivar el controvertido asunto de los pactos poselectorales, que persigue a Mas desde hace meses. Su promesa de no alcanzar un 'pacto estable con el PP' choca con comentarios como que pactará 'con aquel con quien salvemos más nuestro programa'.

Y sin renunciar a la épica del cambio, de la reconciliación nacional, la recuperación de un país bajo los efectos de la crisis y del distanciamiento institucional con Madrid, Mas quiso encauzar el sentir general repitiendo el lema que encabeza su campaña: 'Una Catalunya mejor'.

Una vez más, la economía marcó el discurso de Mas y sus promesas de ayudar a las empresas, reducir impuestos y adelgazar la administración desataron ovaciones.

Si los últimos meses han venido marcados por el intento de hacer una campaña en positivo, escasa de reproches y orientada fundamentalmente hacia la salida económica de la crisis, la llegada de la recta final del 28-N no ha cambiado las cosas. Escasas pullas a José Montilla y repetidas referencias a los suyos para que no se confíen.

'En esta campaña me tengo que enfrentar más contra las encuestas que contra nuestros adversarios políticos', manifestó el candidato convergente, muy consciente del lastre que está suponiendo la crisis tanto para el PSC como para el resto de formaciones de izquierdas, víctimas de una alta desmovilización de sus votantes.

El líder de CiU abordó también la crisis institucional entre Catalunya y España para poner de manifiesto que, pese a su reivindicación del concierto económico como panacea para los males catalanes, está dispuesto a clamar por la bandera en alto y bien fuerte. Pero eso sí, de momento rechaza frontalmente la convocatoria del referéndum independentista que pide ERC, así como la vía federal que propone Montilla o la declaración de independencia de los nuevos partidos soberanistas. La fórmula es, sencilla: 'Mas, president!'.