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Mas plantea una consulta para adoptar el cupo vasco

El líder de CiU aparca el referéndum independentista para no perderlo

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Derecho a decidir, sí. Pero sólo en los asuntos que no dividan y para ganar y reforzar la posición catalana. Nunca para encajar derrotas que dejen al catalanismo en peor lugar. Es la posición de Artur Mas sobre uno de los temas que, también gracias a CiU, ha monopolizado la agenda política de los últimos tiempos con consultas independentistas locales o iniciativas populares. De momento, y para consolar a los ansiosos sectores soberanistas de la federación, Mas planteó ayer en un acto de precampaña que si es president propondrá 'en los próximos años' una consulta sobre la adopción de un concierto económico semejante al del País Vasco. No concretó si lo será en la próxima legislatura.

La del concierto es una reivindicación mayoritaria y que CiU ha hecho suya desde la oposición. En los trabajos de redacción del Estatut la federación y ERC forzaron su inclusión en el texto aprobado en el Parlament. Para atraerse al PSC optaron por una fórmula que, si bien renunciaba al modelo foral estricto de Euskadi y Navarra (recaudan todos los impuestos y se los quedan pagando al Estado un cupo por los servicios que la Administración central les presta), establecía un sistema que igualaba resultados en 15 años.

En la tramitación en Madrid, Mas pactó en 2006 un Estatut que mejoraba el viejo sistema de financiación pactado con el PP pero que mantenía a Catalunya muy lejos del concierto y la obligaba a compartir el sistema con el resto de comunidades. Cuatro años después, al líder de CiU ya no le vale y el concierto es el reclamo ideal para el derecho a decidir.

Seguro como está de que el Tribunal Constitucional dictará una sentencia del Estatut 'de la que nadie aceptará la legitimidad', toca moverse. 'Nada quedará como si nada hubiera pasado'. Y CiU, que no ve a Catalunya 'madura ni con una mayoría social clara' para convocar un referéndum independentista como el que proponen sectores sociales con apoyo de CDC a través de una iniciativa popular al amparo de la Ley de Consultas, opta por lo práctico.

Aseguró que, tras la mutilación del Estatut, se abrirá una 'transición de la autonomía al derecho a decidir sin limitaciones'. Mas aseguró que, en estos momentos, a Catalunya le es necesario 'plantear las cosas con garantías de ganar' y no 'estrellar el barco contra las rocas'. Por eso, y por que 'no hay una mayoría social clara ni el país está maduro', descarta el referéndum independentista y opta por el del concierto como nuevo reto.

Ante él, aseguró, poco podría objetar el Estado, porque ya es algo de lo que gozan Euskadi y Navarra, que lo vieron reconocido en la Constitución. Mas admitió que en 30 años nunca se ha formulado en serio la posibilidad 'porque ha habido bloqueos' y recordó que, según la balanza fiscal que hizo pública el Estado, el déficit fiscal catalán es, por ejemplo, dos puntos superior al de Flandes, donde los independentistas de centro-derecha han ganado las elecciones con el reclamo de la reivindicación del estatus económico en relación a Valonia.

El candidato de CiU explicó que, tras tres décadas de éxito, el catalanismo no puede caer en 'debates estériles'. Ello no quiere decir que se deban dejar de lado 'los sueños y las utopías' y por eso no descartó el anhelo de un Estado propio, que la federación fía, como mínimo, a medio plazo. El debate independentista puede, en el actual momento, no servir 'para fortalecer la nación'.