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La mayoría de ETA se inclina por dejar las armas

Josu Ternera, interlocutor de la banda en el último proceso de paz, tiene un "liderazgo importante"

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La mayoría de los miembros de ETA aboga por un cese definitivo de la violencia dentro del debate interno que desarrolla sobre el futuro de la organización y su papel en un eventual proceso de paz. La postura mayoritaria a favor del abandono de las armas a medio plazo ha ganado fuerza durante el último año y tiene como principal referente a Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera. 'Tiene un liderazgo importante en este tema', aseguran fuentes conocedoras de la situación interna de la banda.

El debate en el seno de ETA gira ya abiertamente sobre la utilidad o no de la 'lucha armada' para el logro de sus fines políticos y acerca de cómo actuar en los próximos meses. Otro indicador de la madurez de ese debate es el mensaje trasladado por la propia izquierda abertzale ilegalizada, en privado a los partidos y también en público. El pasado miércoles, su líder, Rufi Etxeberria, afirmó, en declaraciones a la Cadena Ser: 'El ciclo se ha cerrado y no vamos a vivir más episodios de lucha armada por parte de ETA'.

Josu Ternera' se apartó de primera línea tras frustrarse el último proceso

La organización armada mantiene su propio ritmo en su debate interno, pero sin ser ajena a los pasos que marca desde 2009 y de forma 'unilateral' la izquierda abertzale ilegalizada. Hace justo un año, sus bases aprobaron la resolución Zutik Euskal Herria con una apuesta por las vías 'exclusivamente políticas y democráticas'. El pasado septiembre, firmó el Acuerdo de Gernika con EA, Aralar y Alternatiba, en el que pedía a ETA un alto el fuego unilateral, permanente y verificable 'como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada'.

El 27 de noviembre, la ilegalizada Batasuna anunció que su nueva formación política iba a cumplir la Ley de Partidos e incluir un rechazo al 'uso de la violencia'. Y, finalmente, el pasado lunes, Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin detallaron el contenido de sus estatutos. En el texto presentado en el registro de partidos, Sortu manifiesta que ese 'rechazo' a la violencia incluye 'abiertamente y sin ambages a la organización ETA, en cuanto sujeto activo de conductas que vulneran derechos y libertades fundamentales de las personas'.

El histórico dirigente abandera el debate interno en la banda terrorista

Esta relación de acontecimientos refleja que en poco más de un año, paso a paso, la izquierda abertzale ilegalizada ha sido capaz de marcar un punto de inflexión a la trayectoria mantenida durante más de 30 años. Una vez que este sector político ilegalizado ha renegado de la violencia con absoluta claridad, la cuestión ahora es ver qué pasos dará ETA los próximos meses tras haber anunciado el alto el fuego general, permanente y verificable el 10 de enero. Esta era la primera estación marcada en la hoja de ruta del abogado surafricano y facilitador de un proceso de paz Brian Currin.

En la siguiente fase, el objetivo es que el proceso de verificación de este alto el fuego conduzca a otro de desarme y cese definitivo de ETA. Sólo entonces, estima, se darán las condiciones para abordar un proceso de paz con una mesa de partidos. Antes, según esa hoja de ruta, podrían darse contactos entre el Gobierno y ETA en una 'mesa técnica' para abordar la situación de los presos y las víctimas.

La izquierda abertzale está de acuerdo con este planteamiento: primero, cese definitivo de la violencia; y después, diálogo resolutivo. Quiere recuperar la legalidad con Sortu y poder participar así en una mesa de partidos, pero no exige contrapartidas políticas a cambio del final de la violencia. 'Esa fórmula de negociación ya la hemos abandonado', afirmó el portavoz de la izquierda abertzale, Txelui Moreno, en una entrevista con Público, el 12 de diciembre. 'Esa podía ser la estrategia anterior. Nosotros queremos convencer de nuestro proyecto político a la ciudadanía, y en el caso de tener el respaldo de la mayoría, poder llevarlo a cabo', explicó.

Los duros' están 'desconcertados' ante la marcha de los acontecimientos

La legalización forma parte, pues, de la hoja de ruta de Brian Currin para impulsar un proceso de paz. Precisamente, este martes se presentará el Grupo de Contacto Internacional que ha organizado para afrontar ese cometido. Su propósito será impulsar la legalización del nuevo partido de la izquierda abertzale, la apertura de un diálogo entre las fuerzas políticas, así como el fomento de 'un estado de opinión pública' que respalde un proceso de paz.

Durante meses, se ha especulado con que este Grupo de Contacto Internacional podría participar en la verificación del alto el fuego de ETA, pero por ahora se desconoce tanto la fórmula para ello como los agentes que intervendrían en comprobar el cese 'general' de la actividad de la organización armada.

El último atentado mortal y premeditado de la organización armada se remonta a julio de 2009, cuando mató a dos guardias civiles en Palma de Mallorca. El 16 de marzo de 2010, asesinó a un gendarme en un encuentro fortuito tras un robo cerca de París. Para entonces, la banda ya había abierto su propio debate interno bajo la influenciade Josu Ternera.

Eguiguren cree que la banda va a esperar aún para anunciar el cese definitivo

Con más de 60 años, es el líder de ETA más carismático en libertad. Ternera entró en la organización armada en los años setenta, participó en el magnicidio de Carrero Blanco en 1973 y llegó a ser responsable del aparato internacional, político y militar hasta su detención en 1989. Tras quedar en libertad, fue parlamentario por Euskal Herritarrok entre 1998 y 2001, compartiendo escaño con Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga, dos de los principales impulsores de la nueva estrategia por las vías exclusivamente políticas de la izquierda abertzale. En 2002, Josu Ternera huyó de España tras ser procesado por un atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987, en el que murieron 11 personas.

Desde su vuelta a la clandestinidad, ha abogado en ETA por un final dialogado y, en el último proceso de paz, fue uno de sus interlocutores en las conversaciones con el Gobierno. Enfrentado entonces con Javier López Peña, Thierry [detenido en mayo de 2008], Josu Ternera se apartó del proceso y no participó ya en la última reunión con el Ejecutivo, celebrada días antes del atentado contra la T-4, el 30 de diciembre de 2006.

Paul Ríos (Lokarri): 'Es prácticamente imposible que ETA vuelva a atentar'

Tras haber permanecido apartado durante más de dos años desde el final del anterior proceso de paz, Josu Ternera ha vuelto a ganar influencia en ETA en esta nueva coyuntura ante el aparato militar. 'Tiene un liderazgo importante en este tema. Hay una gran mayoría que está con él frente a los que tienen las armas', aseguran las fuentes consultadas en partidos vascos. En la línea de lo manifestado públicamente por Rufi Etxeberria esta semana, la izquierda abertzale transmite a los partidos con los que se ha reunido su confianza en que ETA no volverá a cometer un atentado.

Un dirigente de un partido nacionalista señala, en este sentido, que 'los datos que tenemos es que esto va por el buen camino. Los más duros de ETA están desconcertados, pero va bien'. Y agrega: 'No sé cuándo puede haber una respuesta de ETA a los estatutos que ha presentado la izquierda abertzale, pero es posible que vaya más por una entrevista que por un comunicado. Entiendo que no habrá más atentados, pero para que anuncie un cese definitivo antes tendrá que solucionar algo lo suyo, los presos y demás'.

El presidente del PSE, Jesús Eguiguren, que se reunió con Josu Ternera en el anterior proceso de paz en nombre del Gobierno, ha asegurado también que ETA 'esperará a otros momentos u otras fases' para adoptar la decisión de abandonar las armas. Pero, a su juicio, el pasado lunes, cuando la izquierda abertzale anunció sus nuevos estatutos con un rechazo expreso a la violencia de ETA, 'empezó la paz, entendida como no víctimas, no amenazas y no atentados'.

La izquierda abertzale activará el martes la mediación internacional

Eguiguren ha sido el dirigente del Partido Socialista de Euskadi (PSE) más certero sobre la evolución de los acontecimientos los dos últimos años. El 24 de abril de 2009, en una entrevista con Público, aseguró: 'En 2011 se verá el inicio de la paz en Euskadi'.

Ahora diagnostica que el rechazo a la violencia terrorista plasmado en los estatutos de Sortu 'no tiene marcha atrás' y que esto también es 'una señal de que ETA no va a romper con Batasuna porque supongo que todas esas cosas se hablan también antes de tomar estas iniciativas, y no lo hacen a lo loco'. Sin soslayar que es posible que 'tengan problemas', dijo a Europa Press: 'ETA va a asumir lo que le ha dicho la izquierda abertzale'.

Paul Ríos, coordinador de Lokarri, la red social que colabora con Brian Currin y que organizó el acto para la presentación de los estatutos de Sortu, cree que este documento es 'más importante que el alto el fuego de ETA. En estas circunstancias es prácticamente imposible que haya más atentados porque sabe la reacción que le esperaría. Teniendo en cuenta esta convicción, no se puede todavía asegurar que vaya a haber un cese definitivo de ETA a medio plazo'.