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Menos católicos,más ateos

Cada vez hay más españoles que creen en la astrología

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La religiosidad está descendiendo en España. Los datos de confesión religiosa del Publiscopio obtenidos de grandes muestras realizadas en la misma época del año y con la misma pregunta así lo prueban. Los cambios en la distribución de las declaraciones sobre confesión religiosa son lentos, y por ello no es fácil que se aprecien de un año a otro y las comparaciones suelen hacerse de una década a otra. Pero en España parece estar produciéndose un cambio acelerado, porque entre 2007 y 2009 hay diferencias muy significativas en la religiosidad declarada por la población. La proporción de los españoles que se declaran católicos (practicantes o no) ha bajado de 80,2% a finales de 2007 a 78,3% en la actualidad. Ha disminuido mucho la proporción de católicos practicantes de 30,0% a 26,2%, sólo compensada en parte por un aumento de los que se declaran no practicantes de 50,2 a 52,1%.

Entre kikos y roucos consiguen que España deje de ser católica

La iglesia católica ha perdido fieles practicantes en España en todos los grupos de edad, pero especialmente entre los jóvenes. Los de 18 a 29 años que declaraban ser católicos practicantes en 2007 eran ya pocos, sólo un 15,2%; pero ahora la proporción ha caído a tan solo un 10,4%, perdiendo casi un tercio de sus efectivos.

A este paso, dentro de unos pocos años, entre los jóvenes sólo practicarán la religión católica en España los captados por las sectas que han proliferado a medida que la jerarquía se hacía más retrógrada, con espíritu de catacumba, kikos, legionarios, catecumenales y otros.

En el contexto internacional, España está todavía bastante por encima de Francia en cuanto a proporción de católicos: en el sondeo de IFOP de julio de este año, se declaraban cristianos el 67% de los franceses (un 64% católicos y un 3% protestantes). Pero nuestra proporción de católicos es ya bastante más baja que la de Italia (86,5% de católicos, en la encuesta realizada por Censis en 2004) o la de cristianos en Estados Unidos (86,0%, agregando un 25,1% de católicos al 50,9% de otras confesiones cristianas, según la muy amplia muestra de ARIS en 2008).

Sólo un 10% de los jóvenes se declara en la actualidad católico practicante

Entre la población española (téngase en cuenta que en estas estadísticas no se incluyen los extranjeros residentes en España), los creyentes de otras religiones han crecido levemente del 1,6% al 2%. Es una proporción mucho menor que en Francia, donde al 3% de franceses que se declaran protestantes hay que sumar un 4,5% que son musulmanes.

Es más significativo el crecimiento de la proporción de quienes se declaran no creyentes o ateos, que ha subido en España en estos dos años de 16,5% a 18,9%. Entre los jóvenes, los ateos y no creyentes eran un 26,9% en 2007 y han pasado al 31,7% en la actualidad.

Catalunya es la autonomía con más ateos y Andalucía, la que tiene menos

Hay que observar, sin embargo, que la población de ateos y no creyentes en España varía mucho por comunidades, entre el 27,4% de Catalunya y el 13,6% de Andalucía. Nuestra tasa nacional de ateos y no creyentes está por debajo del 28% de Francia, pero muy por encima del 9,2% de Italia y algo más alta que la de EEUU (15,0%, en 2008).

En realidad, si consideramos ateos a los que dicen que no creen en la existencia de dioses y no sólo a los que se declaran como tales, la proporción de ateos en España es mayor, porque un 25,5%, cuando se les pregunta sobre ello, dicen que no creen que exista Dios. En cuanto a la religiosidad española, en los resultados del Publiscopio de hoy se hace patente que no sólo está disminuyendo el número de católicos, sino que en general la población es más escéptica respecto a las creencias fundamentales del cristianismo. Respecto al año pasado, ha bajado del 47,1 al 44,4 el porcentaje de los que creen que Jesús era dios o hijo de dios; del 40,7 al 37,2 los que creen que nació de una virgen, y del 42,6 al 40,1 los que creen que después de morir resucitó.

Desde una perspectiva racionalista, hay que lamentar, sin embargo, que este retroceso de la superstición religiosa esté viniendo acompañado del avance de las supersticiones paganas. Cada vez hay más españoles que creen en la astrología (casi cinco puntos más), en la existencia de brujas y en otras personas con poderes maléficos (tres puntos más), o en la posibilidad de adivinar el futuro (punto y medio más).

Parece, en fin, que, aunque el racionalismo progrese poco, entre kikos y roucos están consiguiendo paulatinamente que España deje de ser católica. Con su ofensiva ultraconservadora de los últimos dos años, puede ser que la Iglesia española esté ganando influencia política, pero parece claro que está perdiendo fe y atractivo espiritual.