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Miguel Carcaño, único condenado por la muerte de Marta del Castillo

El autor confeso del asesinato de la joven ha sido condenado a 20 años de cárcel y absuelto del delito de violación. Sus tres presuntos cómplices salen impunes

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Tres años después de que la joven sevillana Marta del Castillo fuera asesinada en un piso de la calle León XIII de la capital andaluza, la Justicia ha dictado sentencia.

La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 20 años por un delito de asesinato a Miguel Carcaño, autor confeso de la muerte de la joven, pero ha sido absuelto del delito de violación. También han quedado absueltos de todos los delitos el resto de los acusados, su hermano, Francisco Javier Delgado, su novia, María García, y a Samuel Benítez.

La sentencia, notificada este viernes a los abogados de las partes, impone además a Carcaño el pago de 140.000 euros a cada uno de los progenitores de Marta del Castillo y 30.000 a cada una de sus dos hermanas pero le exonera de pagar los 616.319 euros que costó buscar el cadáver porque fueron 'consecuencia de la investigación del delito' y 'obligación de la Policía'.

También instaura la prohibición de que éste resida en la misma localidad o ciudad donde lo hagan los padres y las dos hermanas de la víctima durante 30 años, así como de aproximarse a menos de 500 metros y de comunicarse por cualquier medio con ellos por el mismo espacio de tiempo. 

El hermano de Carcaño, Francisco Javier Delgado, y su novia, María García, así como Samuel Benítez, han sido absueltos de ayudarle a deshacerse del cuerpo de la víctima.

La sentencia no considera demostrado que Carcaño y el menor de edad apodado el Cuco violaran a Marta, dice que la muerte se produjo por un solo golpe en la sien izquierda de la víctima con un cenicero 'de cristal, grande y pesado' y que posteriormente estos dos jóvenes, junto con una tercera persona no identificada, se deshicieron del cadáver en un lugar desconocido.

Relata la sentencia que Carcaño y Marta del Castillo llegaron hacia las 20:40 horas del 24 de enero de 2009 al piso del primero de ellos en la calle León XIII de Sevilla, discutieron en el dormitorio de Miguel por razones de la relación sentimental que habían mantenido en el pasado y el acusado la golpeó 'con un movimiento rápido y brusco, con gran fuerza'.

Marta cayó al suelo boca arriba con la cabeza y cara ensangrentadas, debajo de la mesa del ordenador, y falleció de inmediato, tras lo cual Carcaño tiró el cenicero ensangrentado sobre la colcha y comprobó con un tensiómetro que había fallecido.

En ese momento llegó al piso el Cuco, que había quedado con anterioridad con Carcaño, y tras hablar y discutir durante un rato qué hacer, ambos amigos decidieron hacer desaparecer el cuerpo de Marta y todos sus efectos, por lo que lo sacaron en una silla de ruedas, añade el fallo.

El Cuco está absuelto, en sentencia firme de la jurisdicción de menores, de los delitos de violación y asesinato y condenado a dos años y once meses por encubrir a Carcaño, pero la Audiencia acuerda ahora deducir testimonio contra él por haber negado haber estado en el piso.

Los jueces absuelven a Samuel Benítez, amigo de Carcaño que se enfrentaba a ocho años de cárcel, porque estuvo toda la noche del crimen en la barriada de Montequinto de Dos Hermanas (Sevilla) y 'ni un solo dato objetivo corrobora mínimamente' las declaraciones de Carcaño contra él.

La sentencia es contundente al absolver a Francisco Javier Delgado, hermano de Carcaño, de quien dice que 'datos objetivos, prueba testifical y la localización de sus llamadas al móvil avalan el lugar en que se hallaba en todo momento, conforme a su monolítica versión' durante la noche del crimen, en la que primero cenó con su exesposa y luego estuvo trabajando en su bar hasta las 3 horas de la madrugada.

Sobre el taxista que, sorpresivamente, declaró durante el juicio que lo trasladó a León XIII, los jueces dicen que su testimonio 'rechina' y 'no merece fiabilidad' pues 'no entienden cómo 'una persona que ha sido testigo de un hecho tan grave y de una dimensión mediática inusitada haya tardado más de dos años y diez meses' en ponerlo en conocimiento de la Policía.

La sentencia considera demostrado que el cadáver de Marta fue sacado hacia las 22:15 horas y no a la 01:30 horas de la siguiente madrugada, y afirma que el vecino que dijo haber visto a Carcaño a esa hora empujando una silla de ruedas pudo equivocarse y que dicho 'encuentro casual' pudo producirse después de las 02:01 horas.

Según la reconstrucción hecha por la Audiencia, tras deshacerse del cuerpo, Carcaño regresó a la vivienda de su entonces novia en Camas (Sevilla) 'para aparentar normalidad', allí lo sitúan varias llamadas al móvil hasta que hacia la 01:45 horas salió por la ventana y regresó a Sevilla 'para recoger la silla de ruedas en el lugar en que se guardó e introducirla en el piso para que su hermano no notara su falta'.

Carcaño también es absuelto de un delito contra la integridad moral de los padres de Marta, al no desvelar al paradero del cuerpo, y de profanación de cadáveres porque con su 'vil acción' no tuvo la intención de 'vejar, envilecer y humillar' a la familia, sino evitar ser descubierto y ocultar las pruebas contra él.

La Audiencia contempla la posibilidad de que los gastos de búsqueda del cuerpo se incluyan en las costas del juicio, aunque en este aspecto también rebaja la condena a Carcaño porque, al haberse imputado en un principio siete delitos y haber sido condenado solo por uno, las costas quedan reducidas a una séptima parte de su importe.

Todo el caso por la muerte y desaparición de Marta del Castillo se ha caracterizado por la ausencia del cuerpo de la joven, lo que ha evitado poder haber elevado las condenas, y las numerosas versiones, contradicciones y acusaciones que se han hecho los acusados.

Miguel Carcaño, que ha cambiado su versión de los hechos en numerosas ocasiones, se confesó autor del crimen en su primera declaración ante la Policía, en la que también confesó que la había violado. Más tarde incriminó en la muerte al Cuco y negó haber forzado a la joven. En el juicio volvió a negar la violación y aseguró que el fatal desenlace se produjo cuando él y Marta comenzaron a discutir y la golpeó con un cenicero en la cabeza.

Pese a que en sus primeras declaraciones Carcaño aseguró que había arrojado el cuerpo primero al Guadalquivir y luego a un contenedor, después rectificó y acusó continuamente tanto a Samuel Benitez como al Cuco de saber el paradero. Más de doscientos efectivos de la Policía y la Guardia Civil, más el apoyo ciudadano, dedicaron meses a la búsqueda del cadáver, con especial ahínco en el río Guadalquivir, el vertedero de Alcalá de Guadaíra y una zanja de Camas.  El resultado fue infructuoso y todavía hoy se sigue sin conocer el lugar donde se halla el cadáver.

Precisamente, este jueves el titular del Juzgado número 4 de Sevilla, Francisco Molina, que instruyó un caso que se encuentra a la espera de sentencia contra los cuatro adultos implicados, ha pedido a la Policía que realice 'las gestiones que considere oportunas' para la búsqueda del cuerpo en un nuevo lugar señalado por el abuelo de la víctima en el extrarradio de Sevilla.

Del 17 de octubre al 29 de octubre se celebró el juicio en el que se sentaron en el banquillo Miguel Carcaño y sus tres presuntos cómplices. Tras mes y medio de declaraciones de los acusados, testigos y peritos, el resultado fue nefasto. Se siguió sin conocer el paradero del cuerpo, Carcaño tan sólo achacó a un arrebato la 'muerte accidental' de Marta, negó que la violara y el resto de acusados se mostraron con absoluta frialdad y chulería.

En dicho juicio, la Fiscalía de Sevilla solicitó 52 años de prisión para Miguel Carcaño por los presuntos delitos de asesinato, dos delitos de agresión sexual y otro contra la integridad moral, mientras que pidió ocho años de cárcel para su hermano -por encubrimiento, amenazas al 'Cuco' y contra la integridad moral- y cinco para Samuel y María -por los delitos de encubrimiento y contra la integridad moral-.

El otro acusado por la muerte de Marta, Francisco Javier García Marín, el Cuco, que era menor de edad el día que ocurrieron los hechos, fue condenado en marzo de 2011 a dos años y once meses de internamiento por encubrimiento. Previsiblemente, saldrá a la calle en marzo de 2013.