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Mil días encerrada en un pueblo de Ciudad Real

La policía investiga por qué una mujer, en estado «crítico» por malnutrición, llevaba tres años recluida. Su pareja fue detenida pero ya está en libertad al no hallar el juez indicios de maltrato

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'Siempre que llamábamos había alguna razón por la que no podía hablar. Él nos decía que estaba enferma o trabajando Así durante tres años. Una vez la oímos de fondo decir: No puedo hablar con nadie'. Nos quedamos preocupadísimos y fue entonces cuando llamamos a la Interpol y al consulado'. Desde Paraguay, María Santa recordaba ayer a Público cómo hace unas semanas dio la voz de alarma sobre la situación en la que se encontraba en España su sobrina, Petronila V., de 35 años.

El pasado 4 de noviembre, la policía localizaba finalmente a la mujer en 'condiciones deplorables' y en un estado de salud 'crítico' en una vivienda de Moral de Calatrava, un municipio de 6.000 habitantes de Ciudad Real. 'Llevaba varias semanas sin ingerir comida o bebida alguna', aseguraba ayer en una nota la Jefatura Superior de Madrid, cuyos agentes se habían hecho cargo de la investigación tras recibir la denuncia de la familia. Su compañero, L. M. N., de 33 años, fue detenido ese mismo día, aunque horas después fue puesto en libertad por el juez de instrucción número 1 de Valdepeñas al no encontrar este indicios de que hubiera retenido a la mujer contra su voluntad o la hubiera maltratado, según indicó ayer por su parte en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

La mujer seguía ayer en el hospital de Valdepeñas en estado grave

La nota policial señala que la denuncia desde Paraguay puso en marcha una investigación 'sumamente compleja' en la que sólo tenían una pista: el número de teléfono móvil de la pareja de la mujer, con la que la familia de Petronila en su país natal reconocía mantener una comunicación fluida. Con autorización judicial, los agentes pincharon el teléfono y pudieron oír cómo Lorenzo hablaba también de modo habitual con una sobrina de ella, que también vivía en España, y a la que le aseguraba que la víctima no se encontraba bien de salud.

Alertados por los comentarios del joven, el pasado 4 de noviembre agentes de la policía acudieron a Moral de Calatrava y entraron en la vivienda donde residía la pareja, una casa de dos pisos situada en el número 11 de la calle CristóbalColón de la localidad. Allí se encontraron a la mujer con evidentes signos de malnutrición. 'Vivía rodeada de basura y de alimentos descompuestos', recalcaba la nota de prensa de la policía. Los agentes detuvieron también a su pareja, acusado en un primer momento de detención ilegal y de un delito contra la integridad moral.

Su familia pide que vuelva a Paraguay, donde tiene dos hijas

Sin embargo, tras declarar ante el juez, el joven fue puesto en libertad al día siguiente. Ni el magistrado ni el fiscal encontraron indicios de delito en su comportamiento y, por ello, según recalcaba ayer el Tribunal Superior de Justicia, tampoco se le impuso una orden de alejamiento de la mujer: 'No hay base para ello'.

De hecho, hasta ayer, cuando numerosos medios de comunicación acudieron a la localidad al hacer público la policía el rescate de la mujer, el joven se paseaba tranquilamente por el pueblo. Incluso en los últimos días había vuelto a hablar con la familia de Petronilaen Paraguay, según confirmó esta. Al parecer, el joven les relató que ella había sido hospitalizada y que a él lo habían detenido y puesto posteriormente en libertad. Público se puso ayer en contacto telefónico con el joven, pero este declinó dar su versión de los hechos.

El extraño suceso provocó ayer un enorme revuelo entre los habitantes de la localidad, que hasta ayer desconocían los hechos.

El propio alcalde, José MaríaMolina, aseguraba a Público que 'nadie ha informado al ayuntamiento o a la policía local de que se hubiera detenido a uno de sus vecinos'. Molina recordaba que el jueves, incluso, se había cruzado con el joven y se habían saludado 'como si nada'. 'Ni él ni su familia han dado nunca un problema en el pueblo', recalcaba antes de añadir que los servicios sociales del consistorio tampoco habían tenido noticia del estado en el que se encontraba la mujer.

Albañil de profesión, aunque actualmente en paro, el joven es natural de la localidad y llevaba varios años viviendo con Petronila en el pueblo, en la misma casa alquilada donde la mujer ha vivido encerrada los últimos meses. En la vivienda también vivía un menor, a quien los vecinos recuerdan ver salir a diario junto al hombre camino del colegio. El casero de la pareja aseguraba ayer que le pagaban puntualmente el alquiler de la vivienda y que lo único extraño que había notado últimamente en su comportamiento es que ahora no le dejaban entrar en la casa, aunque se les había estropeado el calentador del agua y él quería arreglarlo.

'A ella hace más de un año y medio que no la veíamos. Él salía con el crío para llevarle al colegio, pero nunca sospechamos nada', recuerda a Público una de las vecinas, que aseguraba que nunca oyeron un grito o un ruido que les hiciera sospechar que ella estaba retenida en la casa. 'Lo único raro es que las persianas estaban siempre bajadas', recalcaba. Otra vecina confirmaba sus palabras. 'Ella iba antes mucho a la ermita del pueblo a rezar. Siempre iba con el rosario en la mano, pero hacía muchos meses que no se la veía'. 'Hace ya bastante tiempo que la vi asomarse cuando derribaron la casa de enfrente. Tenía mal aspecto, pero nunca pidió ayuda', relataba una tercera vecina.

Ayer, desde Paraguay, sus familiares insistían en que ellos no sabían si el compañero de Petronila 'es culpable o no de algo'. 'Lo único que queremos señalaba su tía es que ella regrese aquí. Si habla con mi sobrina, dígale que la queremos mucho y que vuelva', pedía la familiar desde su país natal, de donde la mujer salió en mayo de 2006 y en donde dejó a sus dos hijas adolescentes. Al cierre de esta edición, la víctima permanecía en el hospital de Valdepeñas (Ciudad Real) en estado grave, según fuentes del centro sanitario.

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha recordó que la causa está bajo secreto de sumario e hizo un llamamiento a la prudencia con el fin de evitar que 'se puedan anticipar hechos o imputaciones que no se corresponden con la realidad'.

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