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Miles de personas exigen la dimisión de la delegada

Una gran concentración en protesta por los recortes en educación y las últimas actuaciones policiales, ha partido desde el instituto Lluís Vives hasta la delegación del Gobierno

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'Somos el pueblo, no el enemigo'. Es el contenido de una de las pancartas que se exhibieron ayer en la multitudinaria manifestación que tuvo lugar en Valencia. La marcha protestaba por las cargas policiales del pasado lunes, que se saldaron con 25 detenidos -seis de ellos menores-, y pedía que se acaben los recortes en Educación en el País Valencià. Las miles de personas que llenaron la calle fue la prueba de que las protestas no decaen en la ciudad del Turia: la de ayer fue la tercera jornada consecutiva en la que sus calles se llenaron de manifestantes.

A diferencia de las anteriores, la marcha de ayer sí fue debidamente comunicada con antelación a la Delegación del Gobierno. La razón es que la manifestación no partió de convocatorias informales a partir de las redes sociales, sino de la Plataforma unitaria de organizaciones políticas, sociales y sindicales. Esta organización se creó hace dos días y agrupa a partidos de izquierda y sindicatos.

«Somos el pueblo, no el enemigo», se podía leer en una de las pancartas

El lema más repetido durante la manifestación fue el de 'Sánchez de León, dimisión', en referencia a la delegada del Gobierno. 'Si no dimite, mañana volveremos' fue otra de las frases coreadas. La marcha discurrió pacíficamente, aunque algunos exaltados insultaron a los agentes antidisturbios. La marcha discurrió por los cauces previstos, que incluían el paso frente a la Delegación del Gobierno, hasta que, dos horas después de la hora de inicio, la multitud resolvió dirigirse hasta la sede del PP valenciano. Allí se concentraron cientos de personas, sin que al cierre de esta edición se hubiera producido ningún incidente.

Un abrazo al instituto

Más allá de las manifestaciones, los estudiantes están ya planeando otras acciones de protesta para incidir en el motivo inicial de la llamada 'primavera valenciana': la exigencia de más inversión en educación. La asamblea de alumnos del instituto Lluís Vives -el lugar que se ha convertido en el símbolo de las protestas porque fueron sus estudiantes las que las iniciaron- ha acordado convocar un 'abrazo' al centro, según Lucas Pérez, uno de los portavoces de los estudiantes. Los manifestantes rodearán el edificio con libros en la mano, pero sin cortar el tráfico. 'Se trata de mostrar que el objetivo no es enfrentarnos a la Policía, sino pedir mejoras en Educación', afirmo Pérez.

Los alumnos buscan nuevas fórmulas para pedir mejoras en Educación

En la puerta del Lluís Vives se reunieron ayer por la mañana alumnos de otros institutos, que explicaron el porqué de las protestas: 'No tenemos material, las ventanas se rompen y no las arreglan, el techo se cae a trozos, no hay dinero para fotocopias y las bajas de profesores tardan meses en cubrirse', resumió Alberto Andújar, alumno de 15 años del instituto de Abastos, también en Valencia. 'Queremos igualdad de oportunidades con los de la privada y la concertada', remachó su compañera, Amanda Latorre.

También los estudiantes detenidos en los disturbios de los últimos días fueron protagonistas ayer. Desde la primera carga policial, el 15 de febrero, casi medio centenar de personas han sido detenidas. Todas están en libertad con cargos. Algunos se quejaron ayer de los golpes que los agentes les propinaron en las manifestaciones: 'De repente empecé a sentir empujones. Cuando me di cuenta estaba en el suelo con tres policías encima', narró ayer Miguel Bonet, un joven de 18 años, estudiante del Lluís Vives y que fue detenido y trasladado a comisaría donde pasó casi 30 horas. 'Estaban flipados', añadió, todavía perplejo, en relación a la actuación policial.

María Cuéllar, abogada de dos arrestados de 18 y 22 años, narró que sus defendidos presentan contusiones derivadas de la detención: 'Uno de ellos tiene un latigazo en el cuello y moraduras en la nariz y en las piernas'. Otros letrados se quejaron de la exhibición pública de los jóvenes, que eran tenidos y esposados en mitad de la calle hasta quince minutos.