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Miles de valencianos claman por el Cabanyal

Todos los partidos, excepto el PP, participan en la marcha vecinal

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Cirila tiene 76 años, ha pasado por ocho operaciones distintas y vive sola (y sin vecinos) en una casa que el Ayuntamiento de Valencia quiere tirar abajo para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar. Ayer salió a la calle para unirse a las voces que clamaban contra la prolongación que se quiere llevar por delante el lugar donde reside desde hace más de 40 años. Cirila, con lágrimas en los ojos y una alegría manifiesta debida al éxito de la convocatoria, llevaba una pancarta junto a otros vecinos históricos de El Cabanyal, en la manifestación contra el derribo de sus casas.

Cirila fue una de las miles de personas (30.000 según la organización y 3.000 para la Policía Local) que recorrieron las calles del enclave marítimo en la mayor movilización que se recuerda en este barrio histórico.

La manifestación, lúdica y emotiva, comenzó con la presencia de muchos vecinos visiblemente emocionados que agradecieron el apoyo de los ciudadanos que se agolpaban a su paso, aplaudiendo desde las aceras. Y es que, como afirmaba Carmen, vecina del barrio desde hace años, 'esto nos hace sentir que no estamos equivocados y que no estamos solos'.

En la cabecera de la manifestación, despuntaban quienes critican que la alcaldesa les ningunea. 'Para Rita no existimos', se definían con ironía algunos miembros de la plataforma Salvem el Cabanyal, vecinos del barrio y responsables de la marcha.

Tras la riada de vecinos, seguían en la marcha miles de personas llegadas de toda Valencia y de pueblos del área metropolitana, colectivos sociales y representantes de todos los partidos políticos excepto el PP.

La portavoz de la plataforma Salvem el Cabanyal, Maribel Doménech, se mostró 'muy contenta por la alta movilización social' a la vez que destacó 'la necesidad de la unión de todas las fuerzas políticas y sociales ya que esta es una lucha que continúa, que está en un proceso judicial y que debe finalizar con la rehabilitación del barrio para el disfrute de todos los valencianos y valencianas'.

La marcha, que transcurrió sin incidentes, tuvo varios momentos emotivos. A su paso por la calle de la Reina, una mujer aplaudía a los manifestantes mientras era vitoreada por cientos de jóvenes. Ella no podía bajar a la concentración, por su avanzada edad, pero desde su balcón quería manifestar su apoyo incondicional al movimiento de resistencia a un plan que quiere llevarse 450 casas de interés histórico por delante.

Tras la manifestación, los vecinos celebraron el éxito de la convocatoria en los bares del barrio, donde corrió el cava a la espera de una solución positiva para el Cabanyal. Al menos ayer, Cirila se sintió más acompañada que nunca y el barrio encontró el apoyo en masa de la sociedad valenciana.