Publicado: 20.01.2012 09:54 |Actualizado: 20.01.2012 09:54

La mitad de los abortos en el mundo son inseguros

El 98% de las interrupciones clandestinas se producen en países pobres

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Casi la mitad de los abortos que se practican en todo el mundo se realizan en la clandestinidad y ponen en riesgo la vida de la mujer. Esta práctica, además, va en aumento, según el estudio llevado a cabo por investigadores del Instituto Guttmacher y publicado ayer por la revista científica The Lancet.

Los últimos datos de que se disponen, de 2008, recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan que el 49% de los abortos que se realizan son inseguros. En 2003, la proporción era del 47% y en 1995, del 44%. Este aumento cobra aún más fuerza si se tiene en cuenta que la tasa de abortos se ha estancado en los últimos cinco años, de 29 interrupciones por cada 1.000 mujeres a 28.

Por regiones, en las más pobres y con leyes más restrictivas es mayor el número de abortos inseguros. De hecho, el 98% de estas intervenciones se producen en países en desarrollo. Es ahí donde el número de abortos inseguros más crece. En 1995, representaban un 78% del total y en 2008, el 86%. "Los riesgos son mayores en las mujeres más pobres, que no tienen acceso a servicios de planificación familiar ni a someterse a abortos seguros. Tampoco pueden beneficiarse de la atención médica cuando el aborto se complica", denuncia Gilda Sedgh, directora del estudio.

En cambio, en los países desarrollados, los abortos inseguros representan el 6% del total. En Europa, estas intervenciones apenas representan el 0,5% del total, si bien en los países de la Europa del Este, el 13% de los abortos que se realizan ponen en peligro la vida de la mujer.

"Los políticos deben hacer más para mejorar el conocimiento del impacto del aborto en las mujeres, sus familias y su entorno", lanza por su parte la presidenta del Instituto Guttmacher, Sharon Camp.

Esta práctica va en aumento, según un estudio publicado en 'The Lancet'

Por otra parte, el estudio concluye que "las altamente restrictivas leyes de aborto no están asociadas con tasas de aborto más bajas". Por ejemplo, en África y América Latina, donde el aborto es ilegal, las tasas de interrupciones voluntarias del embarazo son de 29 y 32, respectivamente. En cambio, en Europa Occidental, donde con leyes en general muy permisivas, la tasa se reduce a 12 abortos por cada 1.000 mujeres.

El veto va unido a la clandestinidad, a que el aborto lo realicen personas no cualificadas que usan métodos de dudosa efectividad y que además, ponen en riesgo la salud de la mujer. Se calcula que en 2008, 47.000 mujeres murieron por ello. Las complicaciones en este tipo de intervenciones representaron ese año un 13% del total de muertes maternas en todo el mundo.

Es significativo el caso de Suráfrica, donde tras liberalizar el aborto en 1997, el número anual de muertes relacionadas con las interrupciones voluntarias del embarazo disminuyó de forma radical. Entre 1994 y 2001, el descenso fue del 91%. Lo mismo ocurre en otros países como Nepal.

Las leyes más restrictivas no están relacionadas con tasas más bajas

A la mortalidad hay que sumar las enfermedades que generan. Cada año, unos 8,5 millones de mujeres sufren complicaciones derivadas de abortos inseguros. El estudio destaca que requieren atención médica y que más de una tercera parte de las afectadas (tres millones) no la recibe. Además, estas patologías pueden reducir su productividad, "aumentando así la carga económica en las familias de escasos recursos", dice el informe.

El estudio también alerta de que en los últimos años se ha desacelerado el uso de anticonceptivos modernos en todo el mundo. Millones de mujeres no toman precauciones para evitar un embarazo. Las autoras del estudio insisten en que es necesario mejorar la educación sexual.