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Montes Neiro, tras salir de la cárcel: "Arrepentirme no vale de nada"

El preso indultado ya está en libertad

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'¿Queréis ver a un tío de 61 años corriendo?', preguntó Miguel Montes Neiro, aún rodeado por la nube de periodistas, a las puertas de la cárcel de Albolote (Granada). Y salió por piernas, con sus hijas, de 16 y 14 años, cogidas de sus manos. 'Vámonos que nos vamos', repetía Montes a la carrera, dejando atrás a los cámaras, bromista y eufórico. Poco antes, alrededor de las 11.30 horas, Montes había salido de la cárcel, en la que lleva encadenando condenas desde 1976, en un historial de internamientos salpicado de hasta ocho fugas. Según dijo nada más salir ante los medios, 'esta no es una segunda oportunidad, es la primera'.

'Arrepentirme no vale de nada. Ahora quiero vivir con los míos', afirmó Montes, que prometió no volver a delinquir. Su puesta en libertad es resultado de tres indultos por sendos delitos: dos concedidos por el Gobierno del PSOE en diciembre (por delitos que suponían cuatro años y medio) y otro por el Gobierno del PP en enero (por un delito que conllevaba 13 años).

Las medidas de clemencia llegaron tras una intensa campaña para su liberación por parte de su familia, sobre todo de su hermana Encarnación, que no se ha cansado de repetir que Miguel era 'el preso más antiguo de España' pese a no tener 'delitos de sangre', construyendo el mito de una especie de Lute moderno. El historial de Montes abarca la detención ilegal, el robo con intimidación, la tenencia ilícita de armas, el allanamiento y el robo con violencia. Sus delitos nunca han causado muertos ni heridos graves.

'El libro sobre mi vida se escribirá [ya trabaja en él Antonio Izquierdo], la película se verá, si es que la hay', contó Montes, que pretende vivir en Benalmádena (Málaga) en una casa de su familia. Se declara 'ceramista autodidacta' y quiere 'acentuar' sus conocimientos estudiando Bellas Artes. 'De eso quiero vivir y de lo que Dios me tenga. Yo no soy un bicho, los bichos están bajo tierra y yo estoy vivo', afirmó. 'No soy una alimaña', añadió. Ahora quiere 'criar' a sus hijas, concebidas durante un periodo en libertad condicional entre 1994 y 1997.

Montes dijo estar asustado. 'Se me ha pasado la vida y no la he vivido', dijo. Este miércoles disfrutó del calor de familiares, amigos y allegados. En torno a unas 30 personas fueron con él a Alhendín, al asador Juan Milena, donde el grupo ocupó hasta tres mesas. Allí se quitó Miguel su antojo de rabo de toro.