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Montilla abre su sucesión en el PSC en plena campaña

Presiona a Mas y Zapatero con el anuncio de que no volverá a presentarse

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José Montilla parece empeñado en hacer trizas los manuales al uso de campaña electoral. El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat no sólo es uno de los pocos presidentes que va a unas elecciones con la promesa de no repetir su gobierno, sino que se convirtió quizá en el primer mandatario que abre su propio proceso sucesorio a una semana de los comicios.

Montilla, que trata de recortar la ventaja que los sondeos otorgan a Artur Mas, anunció que el 28-N será la última vez que se presente a presidente de la Generalitat. La decisión mete sin duda presión a Mas, que ha insinuado su objetivo de gobernar hasta 2022, pero abre también varios melones, con epicentro en el PSC y Ramificaciones en el PSOE, que los socialistas pretendían tener sellados al menos hasta el cierre de las urnas.

El president busca movilizar al núcleo del electorado más afín al PSOE

El primero, obvio, es la batalla sucesoria dentro del Partit dels Socialistes (PSC), que el equipo más próximo a Montilla aspira a seguir controlando tras el 28-N, aunque para ello necesita al menos que la previsible derrota electoral sea dulce. Pero incluso si el aparato pilota el proceso interno, todas las fuentes consultadas coinciden en que el anuncio obliga al partido a buscar candidato a la presidencia de la Generalitat desde el minuto uno, gane o pierda, si es que aspira a competir con garantías en 2014.

El PSC ha jugado tradicionalmente con todos los modelos: desde tener un primer secretario que también es candidato Raimon Obiols y ahora José Montilla hasta la bicefalia que supusieron, por ejemplo, Narcís Serra y Pasqual Maragall, o este último con el propio Montilla. Aún es pronto para saber cuál será el modelo ahora, entre otras razones porque falta conocer el resultado de las elecciones y Montilla sólo avisó del órdago a sus colaboradores más cercanos la víspera de lanzarlo.

Montserrat Tura insinúa ya su predisposición para 2014

Lo único que quedó claro es que la carrera interna acaba de empezar, por mucho que aún estemos en campaña: hoy mismo, sólo unas horas después del anuncio y todavía a nueve días de que abran las urnas, la número dos de Montilla, Montserrat Tura, del sector más catalanista, ya insinuó su predisposición para 2014: 'Quizá me presente, pero quién sabe lo que pasará de aquí a 2014', dijo en la Ser.

El segundo melón abierto hoy crece en el huerto del PSOE. El candidato no justificó su decisión como algo personal, sino con argumentos políticos: 'En un cargo institucional tan importante como el de presidente de la Generalitat, con dos legislaturas ya hay suficiente', dijo en un acto organizado por El Periódico de Catalunya.

Su declaración llega en pleno debate en el PSOE, aún soterrado, sobre la conveniencia de que José Luis Rodríguez Zapatero opte a un tercer mandato. Montilla no le mentó y su equipo insistió en que su apuesta se refería sólo a él, pero está claro que el líder del PSOE ocupa un cargo como mínimo 'tan importante como el de presidente de la Generalitat'.

La mayoría de los rivales de Montilla el 28-N coincidió en evaluar el anuncio como una muestra de debilidad. 'Es una estrategia electoral porque se ve muy apurado e intenta sumar algunos apoyos más', apuntó Mas, el candidato de CiU. 'Su actitud es de tirar la toalla', opinó Joan Herrera, de ICV-EUiA.

Pero el cabeza de lista del PSC ha incluido el anuncio en estudiada coherencia con su relato de campaña, que intenta movilizar al núcleo duro del electorado socialista, el más afín al PSOE, desmarcándose de los siete años de pacto con ERC.

Un día sí y otro también Montilla deja claro que su gestión estuvo atada por los aliados y pide el voto para que emerja su perfil fetén, que a tenor de lo visto en campaña tiene siempre el PSOE al lado. Hoy fue Josep Borrell, una de las bestias negras del nacionalismo, quien le acompañó. Y hoy se supo que en el mitin del Palau Sant Jordi estará arropado por Zapatero y Felipe González.

Su órdago de hoy vendría a decir algo así: si quieres ver al auténtico Montilla, libre de ERC, tienes una única oportunidad y será el 28-N. Ya sólo queda por saber si este Montilla 2.0 tiene más adeptos que el que prometió renovar el Tripartito.

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