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Montilla asume la inviabilidad del trasvase del Segre

El Gobierno concretará en días su "propuesta definitiva" y traerá agua del Ebro por la AP-7

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La Generalitat ha asumido que el trasvase puntual del Segre a Barcelona para paliar la sequía no se hará. Pese a que el president José Montilla y el conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar (ICV), lo defendían en las últimas semanas con vehemencia como 'última y única' solución para acabar con un problema coyuntural, la negativa de Madrid se mantiene con la misma contundencia del primer día.

Las competencias de la cuenca del Ebro (que incluye el Segre) son estatales y el Gobierno se enrocó en el no desde el principio. Montilla y Baltasar, que no han contado con apoyo de Esquerra y CiU para el trasvase -ahí una de las claves para desistir ante Madrid-, esperaban convencer a Zapatero. Pero no ha sido así.

Fuentes del ejecutivo del PSOE explicaron a Público que en las próximas horas harán llegar la esperada contrapropuesta a la Generalitat para que ésta se olvide del trasvase del Segre como solución para garantizar agua a Barcelona. Los técnicos 'ya ultiman los informes' sobre la viabilidad del proyecto pero tanto la Moncloa como el entorno de Montilla asumen que la propuesta final pasará por conectar la cuenca del Ebro con el sistema Ter-Llobregat. Se bombearán hasta la capital catalana los excendentes comprados a los regantes Tarragona, suficientes para abastecer la capital.

Esta opción fue, inicialmente, descartada por la Generalitat puesto que se calculó que se tardarían 21 meses en hacer las obras de la tubería, que pasará por la autopista AP-7. El Govern no admitía 'marcha atrás' alguna pero sí que la opción de la AP-7 se desestimó en su día por una cuestión 'de infraestructura'. Si ahora esta cuestión 'se resuelve' y el Estado pone los medios para hacerla en seis meses, prosiguen, la opción será definitiva. Recuerdan que el Segre no era querido por la Generalitat, 'pero era la última salida'.

En esta misma línea, pero sin tanta claridad, se expresó Baltasar. A falta de propuesta formal de Madrid (todo está pendiente de los técnicos que supervisa personalmente la vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega), éste animó al ejecutivo a 'que diga cual es su propuesta y si es más viable que la nuestra, adelante. Ningún problema'.

Desde el Gobierno central insistían en los motivos ecológicos (de caudal) y relacionados con la agricultura para descartar trasvasar el río ilerdense, decisión que habría causado un terremoto político en Terres de l'Ebre y Lleida.

La semana que viene habrá propuesta y decisión 'de mutuo acuerdo'. Desde Madrid no evitaban reproches al secretario de organización del PSC, José Zaragoza, que aseguró que en días la Generalitat empezaría la obra de trasvase del Segre y que cuando estuviera hecha sería difícil negarse a bombear agua. Añadían que no ha 'fallado nada' entre gobiernos y que los desencuentros con el tripartito responden 'a un interés político'.

La Generalitat destacaba que no ha 'parado de hablar' nunca con Madrid pero que cada ejecutivo ha defendido 'sus intereses'. 'Habrá solución pero no sumisión', aseguraban pese a que el trasvase del Segre ya es historia. 


La Moncloa: Discurso desfasado

El gobierno central no desteje el compromiso que Zapatero adquirió ante Duran i Lleida, de CiU, de estudiar el trasvase del Ródano pero señala que la petición responde a una política hídrica 'desfasada' de la federación nacionalista. En este sentido se apunta a que ya consta que el hipotético trasvase encontraría impedimentos en Francia y a que sus aguas pueden tener altos índices de contaminación puesto que sus aguas refrigeran los reactores de varias centrales nucleares.

La Generalitat: No habrá gestiones

La Generalitat seguía insistiendo en que no habría gestiones diplomáticas entre Madrid y París para trasvasar el Ródano a Catalunya 'por mucho que Duran monte en cólera ante Zapatero'. El portavoz de CiU acusó a los socialsitas catalanes de tener una actitud 'infantil'.