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Montilla y Mas se alían para dar respuesta al TC

El líder de CiU se ofrece "para hacer respetar la nación" y el president insiste en "recuperar" el Estatut que Catalunya votó

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Cierre de filas. Los dos grandes valedores del Estatut, el president José Montilla y el líder de CiU, Artur Mas, se conjuraron ayer públicamente para dar una respuesta unitaria al fallo del Tribunal Constitucional que recorta el autogobierno. PSC y CiU pretenden que, a partir de ahora, la negociación con Madrid haga posible, vía leyes estatales, sortear las restricciones en asuntos como la descentralización de la Justicia o la financiación.

En las elecciones de otoño Mas y Montilla intentarán erigirse en garantía para persuadir al Gobierno de mantener el compromiso con el Estatut como si la sentencia no existiera. Unos y otros esbozan estrategias. Montilla ha pedido una reunión con José Luis Rodíguez Zapatero y Mas ofrece un 'gobierno fuerte' que condicione al de Madrid con los diez escaños de oro que CiU tiene.

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Las elecciones determinarán si se impone la seducción de Montilla o el mercantilismo de Mas. Pero hasta entonces, a uno y otro les unirá el común denominador de la defensa del Estatut y la 'dignidad de Catalunya'. El frente común que alumbraron hace dos meses para frenar la sentencia se actualizó ayer.

Así se evidenció en la sesión de control al Govern, que revistieron de solemnidad. Mas incluso subió al estrado del Parlament. Pese a insistir en la necesidad, rechazada por Montilla, de convocar elecciones cuanto antes, afirmó que no era momento 'ni de peleas ni de descalificaciones'. Trasladó a Montilla que 'cuente con CiU para hacer respetar' la 'nación y defender' su 'dignidad como pueblo'.

Montilla recogió el guante. Atribuyó el gesto a una cierta normalidad, puesto que 'juntos' han 'hecho [CiU y los socialistas] y votado el Estatut'. Montilla afirmó que es necesario 'definir una respuesta lo más unitaria posible para tratar de recuperar lo que el pueblo de Catalunya votó'.

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El president dibujó un leve reproche a Mas por su insistencia en pedir elecciones y proyectar dudas sobre la capacidad del Govern. 'Más allá de las urnas espero que los que hicimos posible el Estatut seamos capaces de seguir trabajando', concluyó.

El intercambio de arrumacos en la sesión vespertina se fraguó en una cita matinal en el despacho de Montilla en el Parlament. El president tenía la intención de convocar para hoy una cumbre con líderes del Tripartito y CiU y un pleno la semana que viene para pactar una respuesta. Esperarán a conocer la integridad de la sentencia. Presumiblemente la reinterpretación de los 27 artículos que se suman a los 14 suprimidos se hará pública el día 12. Será entonces cuando se active la comisión de juristas avalados por el Govern y CiU. En 48 horas emitirá un informe de la sentencia, se reunirán los líderes y habrá pleno.

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Mas y Montilla sí mantuvieron la fecha de la manifestación, que será el 10 de julio. El president no escondió a Mas los reparos que el PSC pone al lema de la marcha ('Nosotros decidimos, somos una nación') que, liderados por Òmnium, convocan entidades y partidos. A los socialistas no les queda otra que asistir, pero ayer se daba por seguro que, ante la imposibilidad de diluir el tono soberanista, habría dos cabeceras. Una marchará tras el lema oficial y otra, la de los cargos, tras una senyera que evite lecturas partidistas. No habrá manifiesto y, tras recorrer el Passeig de Gràcia, se interpretará Els Segadors, el himno nacional de Catalunya.

Y si la relación entre Mas y Montilla estuvo presidida por el buen clima no pasó lo mismo con la oposición y sus socios. El rifirrafe con el PP se solventó con reproches. Los populares tomarán medidas en la Cámara para adaptar las leyes a la sentencia y el president les afeó las declaraciones anticatalanas de sus líderes. El PP llegó a acusar al president de emular a Hugo Chávez por llamar a la manifestación.

Montilla, que aseguró no sentirse 'derrotado pero si maltratado', tuvo que oír cómo sus socios pedían más. ICV insistió, por boca de Jaume Bosch, en convocar un referéndum para posicionarse sobre el Estatut recortado. En ello coinciden con el ex president Pasqual Maragall pero no con Montilla. El president sí compró la propuesta de vetar al PP como socio, cosa que les separa de CiU.

Con Joan Puigcercós, de ERC, las distancias son más evidentes. Los republicanos sostienen que intentar salvar competencias es 'picar hierro frío' y su líder desdeñó el 'autonomismo' del resto de la Cámara. Aseguró que ellos lo han 'respetado' y pidió a Montilla la misma actitud con el independentismo, ahora reforzado en sus tesis. Puigcercós indicó que son el PSC y CiU los que deben tomar la iniciativa. Montilla admitió la discrepancia, que vale a la oposición para alimentar la imagen del Govern desunido en temas clave.

Montilla no puede contar demasiado con ERC pero tampoco con algunos compañeros del PSC si pretende ser firme ante Zapatero en la reivindicación del Estatut. La ministra de Defensa, Carme Chacón, cabeza de cartel en las generales, se mostró 'satisfecha' de la sentencia, pidió poner las cosas 'en perspectiva' y aclaró que no irá a la manifestación.

También se refirieron a la sentencia dos ponentes constitucionales. El fundador del PP, Manuel Fraga, afirmó de forma sucinta que 'el Estatut no vale' y acabó con un sonoro '¡Viva España!' El ex dirigente de CiU Miquel Roca aseguró en La Vanguardia que el TC ha 'enterrado' el consenso del pacto constitucional de 1978 y abogó por 'rehacerlo'. Incluso el ex presidente Jimmy Carter, que hoy será premiado por la Generalitat, terció en el asunto. Comparó la decisión del TC con la polémica decisión del Supremo de Estados Unidos que dio la victoria a George W. Busch en 2000 pese a las irregularidades en las elecciones en Florida.